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Indulta “Cejas” al de reserva

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Emotiva corrida se vivió ayer, donde Arturo Macías indultó al toro de reserva, Pablo Hermoso cortó tres orejas y Ochoa disfrutó Las Golondrinas

Abdón Ramírez H.

En menos de dos meses se han indultado dos toros lidiados en Durango. Ayer, Arturo Macías “El Cejas” corrió con suerte al tocarle un extraordinario toro de reserva que regresó vivo a los corrales, mientras que Pablo Hermoso de Mendoza volvió a hacer de las suyas cortando tres orejas, mientras que Fernando Ochoa fue ovacionado por la afición duranguense en corrida de despedida, sin premio alguno, pero con muchas muestras de cariño.
A mediados de febrero pasado, el francés Juan Bautista terminó con una racha de nueve años en la que no se indultaba a un toro en Durango, al regresar a los corrales al “Amoroso” de la Ganadería D´ Guadiana, propiedad del empresario Armando Guadiana Tijerina, quien ayer volvió a dar la vuelta al ruedo, en esta ocasión acompañando a Arturo Macías “El Cejas”, quien se llevó una grata sorpresa al recibir al toro de reserva, el séptimo de la tarde, marcado con el Número 37, que terminó siendo el mejor astado de la corrida.
El encargado de partir plaza fue Fernando Ochoa, quien se encuentra en su gira de despedida y a Durango no podía faltar, pues en el coso de la colonia San Martín brindó grandes tardes. Ayer, inició enfrentando al toro “Villista” de 505 kilos, animal que no tuvo la movilidad deseada y que se perdió pronto sin fuelle. Ochoa tenía pocas posibilidades de cortar una oreja y al pinchar en su primera oportunidad de matar, acabó con dichas posibilidades.
El segundo toro se llamaba “Flor de Azahar” y le tocó al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, quien con el carisma de sus corceles volvió a deleitar al público duranguense. El centauro de Navarra dio un pinchazo en su primera oportunidad y logró aniquilar en el segundo intento. El juez le mostró un pañuelo blanco y la afición hizo presión para que se le entregara las dos orejas, el juez no dudó en complacer al respetable.
Arturo Macías se enfrentó al tercero de la corrida. No corrió con suerte ante un toro de nombre “Correcaminos” de 485 kilos, que pronto perdió fuelle y dejó de acudir a la muleta. “El Cejas” no logró hacer nada con su primer astado y parecía que terminaría con las manos vacías.
Fernando Ochoa se enfrentó al cuarto de la tarde, de nombre “Brujito” que pesó 480 kilos y que fue mucho mejor que los primeros. Ochoa dedicó la faena a Fermín Espinoza “Armillita” y cerca estuvo de despedirse con desenlace de ensueño, pues lo que parecía una faena que le daría por lo menos dos orejas, con Las Golondrinas de fondo, se quedó en nada al fallar nuevamente con el acero. No obstante, la afición le mostró su cariño a Fernando Ochoa y le pidió que diera la vuelta de despedida.
En el quinto de la tarde, Pablo Hermoso de Mendoza enfrentó al toro “Imperial” de 500 kilogramos, que fue bien llevado por el considerado mejor rejoneador del mundo, quien luego de dejar una media estocada, bajó de su caballo a aplicar el descabello y recibir una oreja más.
En el último turno de la corrida se dio una situación curiosa, pues si es raro que regrese un toro vivo a los corrales, en esta ocasión regresaron dos, pues el sexto de la tarde, de nombre “Giraldillo” se quebró un cuerno en la vuelta de reconocimiento y tuvo que ser regresado.
El toro de reserva, marcado con el número 37, dejó a todos boquiabiertos desde el primer momento, pues presumió extrema bravura y hasta se brincó las tablas. El Reserva 37 fue como el toro que todos desean, pues nunca renunció al llamado de la muleta, con tremenda energía que pronto puso a todos a pensar en otro indulto, situación que finalmente se dio cuando el juez de plaza dio la indicación de que el Reserva viviría para contarla, mientras los aficionados colmaban de aplausos a Arturo Macías, quien antes de salir en hombros junto a Pablo Hermoso de Mendoza, invitó al ganadero Armando Guadiana, a dar la vuelta al ruedo.

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