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Tigres controlados en Final de Libertadores

portada-(velia-de-la-cruz)Tigres y River Plate dejaron todo para la Vuelta al empatar sin goles en el “Volcán”

 

MONTERREY, NL.- Jürgen Damm tuvo en sus pies la ventaja para Tigres en la ida de la Final de la Copa Libertadores.

La tuvo dos veces… se pasó de compartido. Al 84′, el recién llegado volante por derecha se quedó solo frente al portero de River, Marcelo Barovero, a pase de Jesús Dueñas.

Damm amagó primero cuando tenía para tirar; tuvo otro tiempo para realizar el disparo y prefirió tratar de burlar al arquero.

Terminó por llegar a línea de fondo para tirar una diagonal que nadie remató. La jugada resume el 0-0. Querer y no poder. Tener y no aprovechar.

Y también el juego de River, que no se echó atrás, pero no tiró para adelante.

Que movía la pelota a discreción, con más intención de mantener el cero que de agredir. Tras la llegada de Damm, la más clara, Tigres se desató.

Intentó con todas sus armas, que son muchas, pero no pudo. Un plantel tan basto como el universitario tampoco puede combatir las lesiones.

Pese a tener relevos de calidad para las bajas de Javier Aquino y Joffre Guerrón, fueron las variantes y las piernas frescas las que tuvo Ricardo Ferretti.

Tigres sólo se vio superado por el manejo de juego del visitante, que llegó al Universitario con la intención de desesperar.

Caló al árbitro paraguayo Antonio Arias desde el principio con una patadita de Jonatan Maidana a André-Pierre Gignac, quien reclamó airadamente sin que el silbante respondiera; lo probó antes con una dura entrada de Leonel Vangioni sobre Damm, por la que vio la amarilla. Todo iba bien.

La sonrisa socarrona de algunos jugadores de River cuando Arias decidió parar al 25′ para hidratarse mientras los de Tigres reclamaban que se cortara el juego, fue evidencia de que la partida táctica la estaban ganando los argentinos.

Sí, porque justo antes, al 18′, un centro de Egidio Arévalo, que se desvió el Ramiro Funes Mori, dio en el travesaño; luego, un cabezazo de Gignac fue a dar a la zona donde se ubicaba Barovero. River apenas tuvo una clara, de Lucas Alario, a quien una mano salvadora de Nahuel Guzmán le robó el balón. Después, cancheros.

Todos los defensas del “Millo”, incluso los amonestados Vangioni y Gabriel Mercado, jugaron al filo de la navaja y les salió.

De hecho, al 54′ Funes Mori sacó de quicio a Damm, quien lo agredió con un manotazo por el que pudo haber visto la roja.

Cero a cero con ventaja para River; Tigres, sin embargo, no puede darse por muerto.

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