Loading

Sufre Tlahualilo por falta de agua

1-falta-de-agua
GÓMEZ PALACIO, DURANGO.-  La falta de agua potable, de empleo y atención médica, son problemas que enfrentan desde hace tiempo los  pobladores de Tlahualilo, lo que ha obligado a emigrar a gran parte de su población.
Para sus habitantes ha sido difícil sobrevivir sin agua suficiente, asegura la señora Emilia Chávez, “nunca hay agua, batallamos porque siempre andamos juntando la poca que nos llega desde las cinco o seis de la mañana, para las siete ni una gota, lo que agarramos es para limpiar la casa, bañarnos y lavar, porque para regar las plantas sería un sacrificio”.
La falta del líquido ha traído consigo problemas de salud graves, debido a que no todos los habitantes tienen acceso al IMSS y la atención de la Secretaría de Salud no es suficiente, pues son ya muchos sus pobladores que padecen de infecciones respiratorias, infecciones urinarias, gastritis, parásitos, problemas de tipo dental y vaginitis, que son los problemas que abundan en este lugar por la falta de agua y los malos hábitos higiénicos que esto provoca.
Médicos del sector salud reconocen que el municipio de Tlahualilo sigue siendo considerado como una zona marginada, con bajo nivel económico de la población, lo que igualmente provoca que estas enfermedades proliferen.
Don Ramiro Chávez, oriundo de Tlahualilo, quien vino a realizar un trámite de su hija a la presidencia municipal de Gómez Palacio, aprovechó  junto con su hermana Emilia para hacer patente su malestar a los medios de comunicación en torno a que la falta de empleo y la escasez de agua potable tienen hundido desde hace años a Tlahualilo.
“La falta de agua para sembrar y beber, así como de empleo, han obligado a irse de Tlahualilo a muchas familias, aunque esto se viene dando desde hace 40 años.
Ambos coincidieron en que en este lugar el que no se muere de hambre se muere de borracho, “ya no hay agua para sembrar melón y sandía. Tampoco hay empleo y de aquel establo lechero del ejido Londres solo hay ruina y de la explotación de la candelilla ya nadie vive, al menos no en el ejido Barcelona en donde solo quedan algunos para contarlo y en el ejido Campana, ésta dejó de sonar hace mucho, mucho tiempo”.

Comenta con Facebook