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Sufren mujeres consecuencias por los celos

El hombre maltrata, humilla, golpea a la mujer, luego le remuerde la conciencia y se arrepiente

Olga Ramos
Corresponsal
GÓMEZ PALACIO, DGO.-
El abuso de poder de los hombres contra las mujeres, ocurre en casi todos los lugares de la sociedad; en la calle, en el trabajo, en la comunidad y de manera muy preocupante en la familia.
De aquí que es muy probable que un porcentaje muy elevado de mujeres estén padeciéndola y desconocen sus diferentes formas, toda vez que para la mayoría se hacen costumbre y lo ven como algo natural.
Se debe entender que para una mujer que vive en situación de violencia, es muy difícil que pueda darse cuenta de lo que realmente le sucede. La violencia intrafamiliar tiene un ciclo que de manera constante se repite: El hombre maltrata, humilla, golpe a la mujer, luego le remuerde la conciencia, se arrepiente y promete que va a cambiar, la mujer le cree y lo perdona y entran ambos en la etapa de reconciliación y al poco tiempo se repite la historia una y otra vez.
Para la gran mayoría de las mujeres la violencia que viven cotidianamente les genera miedo y aislamiento, lo que le impide reaccionar y provoca que muchas veces no busquen ayuda para salir de este ciclo de violencia.
Algunas de las formas de violencia contra las mujeres son: Celos, control físico, emocional, sexual o psicológico; manipulación, humillación, injurias, amenazas e intimidación; amenazas para quitarle  a los hijos o hijas, destruir objetos de valor o mascotas; empujones, bofetadas, jalones, chantaje para que la mujer quiera tener relaciones sexuales, prácticas sexuales no consentidas.
Así como el impedir que la mujer trabaje, manipulación de los hijos o hijas; controlar los recursos económicos de la mujer, no aportar el sustento de la familia, disponer sin consentimiento de la mujer del dinero y los bienes del patrimonio familiar; prohibir el uso de anticonceptivos ó métodos para la prevención del embarazo, relaciones sexuales forzadas.
Llegado en algunos casos a los extremos en los que las mujeres reciben puñetazos y patadas, quemaduras, intento de estrangulamiento, amago o ataque con arma blanca o de fuego, culminando en homicidio o feminicidio.
Vivir en una relación violenta termina afectando la autoestima, la salud, la capacidad productiva, reproductiva y la participación en la vida pública. De aquí la importancia de pedir ayuda.

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