Loading

Abucheos, invitado incómodo de ceremonia

1-abucheos
La cuenta regresiva llegaba a su fin; el día para consumar la alternancia había llegado.
La Velaria de la Feria soportaba 10 mil 500 invitados. Las corbatas verdes y rojas cambiaron a las azules y trajes de color serio. Los controles de seguridad eran los suficientes.
Los aplaudidos y vitoreados serían el expresidente de la República, Felipe Calderón y su esposa, Margarita Zavala; Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN, Javier Rodríguez “El Bronco”, gobernador de Nuevo León, y Josefina Vázquez Mota, excandidata a la Presidencia de la República. Elvira Barrantes, esposa del ya gobernador, fue de las más aclamadas.
Los aplausos eran mesurados, algunos más que otros, pero el preámbulo del desagrado fue al mencionar al senador de la República y exgobernador, Ismael Hernández Deras. Los abucheos resonaron en todo lo largo y ancho de la Velaria.
La presentación de invitados continuó. Un goya desde la parte alta del lugar rompió el compás de espera.
Los diputados locales ocuparon sus curules y la sesión solemne comenzó.
Se nombró lista a cada uno de los legisladores, pero la concurrencia estalló al escuchar el nombre de los priistas Maximiliano Silerio Díaz, Adán Soria, Marina Vitela y más con Luis Enrique Benítez Ojeda.
Este último sintió su honra y dignidad manchadas e increpó al presidente de la Mesa Directiva, Jorge Salum, que no supo qué hacer y llamó a un receso.
Detrás del escenario, Marina Vitela, diputada priista, estallaba en cólera por la ofensa de la concurrencia, mientras un mesurado coordinador de la fracción panista, Rodolfo Dorador Pérez Gavilán, y Jorge Salum, encaraban la vorágine priista que habían sentido el orgullo herido.
“En ningún evento de nosotros les hicimos ninguna chingadera”, diría la diputada lagunera y amenazó con retirarse, mientras era retenida por algunas amistades.
Al tiempo que transcurrían los 10 minutos de receso, Ricardo Anaya se tomaba algunas “selfies” con militantes y simpatizantes del blanquiazul. Margarita y Felipe, hacían lo propio.
Los perredistas locales disfrutaban el ser tomados en cuenta.
El exdirigente de la CTM, José Ramírez Gamero, aprovechó para dar un fraternal abrazo a Felipe Calderón, quien le correspondió con algunas palmadas amistosas en la espalda.
El alcalde, José Ramón Enríquez, dialogaba amistosamente con el ahora secretario general de gobierno, Adrián Alanís.
Daban las 11 horas con 7 minutos, y el sainete estaba resuelto. Volvían a sus curules los diputados.
El sonido del helicóptero presagiaba la llegada del gobernador, Aispuro, quien al llegar saludó por casi 20 minutos, pero al estrechar la mano de los diputados uno a uno Benítez le reclamó los abucheos.
El gobernador rendía protesta con la mano un poco temblorosa.
El “sí se pudo” retumbó en toda la Velaria.
Su antecesor, Jorge Herrera Caldera, iba a ser acompañado para retirarse, pero la cortesía política del tamazulense salió a relucir y pidió que se quedara para acompañarlo al resto de la ceremonia. El gesto arrancó aplausos.
“No voy a destruir lo que ustedes construyeron”, diría José Rosas Aispuro a los exgobernadores, frase que sería la antesala de su discurso de propuestas y compromisos.
Así sería la toma de protesta del nuevo gobierno, donde la voluntad y la pasión del pueblo se mostró sin tapujos, sin concesiones.

Comenta con Facebook