Loading

Aprender a vivir con la naturaleza

Pedro Cano y María Aurora Moreno llevan una vida sustentable

Para los observadores, la naturaleza es el principal proveedor de todo lo que necesitamos para vivir, sin embargo, en un mundo donde reina y se fomenta el consumismo, poco hemos aprendido a convivir con ella.
Pedro Cano Soto y María Aurora Moreno Villalobos practican la agricultura orgánica y desde que conocieron todo lo que la naturaleza tiene para dar están convencidos de que ese es el camino a seguir.
Para qué ir al supermercado y comprar un kilo de huevo en 60 pesos si se pueden criar gallinas para obtenerlos. Lo mismo sucede con las hortalizas y frutas, estamos tan acostumbrados al consumismo que no nos damos cuenta de lo que la naturaleza nos ofrece.
Pedro y Aurora tienen su hogar fuera de la ciudad, en el Rancho Santa Isabel, en el kilometro 5.5 del libramiento Torreón-Parral, 13 hectáreas que hoy se trabajan de manera sustentable.
Esto ya era una “espinita” en la cabeza de Pedro y Aurora, solo que no sabían cómo hacerlo.
Ellos, desde 2005, contaban con su tierra y la trabajaban como todos los demás, producían y obtenían ganancias de ella.
Fue en 2014 cuando tuvieron la oportunidad de asistir a un taller impartido por Jairo Restrepo, experto en agricultura orgánica, y se enamoraron de todas las técnicas que practica y generan los mejores resultados en agricultura pero también en el cuidado al medio ambiente.
Desde entonces las épocas de practicar lo que comúnmente se hace para preparar la tierra y cultivar quedaron atrás, todo es orgánico o reciclado en el Rancho de Santa Isabel.
Pollos, gallinas, lechuga, fresas, plantas de diferentes variedades, caballos, gansos, cóconos, peces, de todo encuentra uno en el rancho, y cada una de las especies tienen una razón de ser, desde gatitos que se encargan de capturar a los ratones y comerlos para que no se hagan plagas, hasta las heces de los animales para preparar la tierra.
Es difícil de entender en un principio, pero cuando uno observa a la naturaleza la agricultura orgánica tiene mucho sentido.
Pedro y Aurora no son improvisados, cuentan con más de 10 talleres de capacitación con expertos que les han permitido conocer las técnicas más eficientes para aprovechar todo lo que está en la naturaleza, pero también permitir su curso normal.

LA ARENA
El Rancho Santa Isabel lo manejan Pedro, Aurora y un trabajador.
Pedro relata que después de los primeros talleres a los que asistió se sembró en él la idea de generar una construcción a base de llantas y abobe; la respuesta le sorprendió, pues en poco tiempo juntó bastante material y comenzó a construir una arena para la equitación y doma natural del caballo, clases que en poco tiempo tendrá a la disposición del público en general.
Las llantas son recolectadas, clasificadas, colocadas en la forma en que se va a generar la construcción, se llenan de arena o bien de botellas de PET llenas de bolsas de plástico, y después se recubren de abobe, pero toda la estructura además ofrece un plus, en la cima de cada pilar de llantas va sembrada una especie que a la larga va a generar un panorama verde.
La utilización de materiales reciclables logró que Pedro gastara el 10 por ciento de lo que iba a invertir en construir la arena para manejar a los ocho caballos con los que cuenta actualmente, lo único que le falta para terminar y poder abrir las puertas al público es la construcción de baños secos.

EL AGUA
De las 13 hectáreas que consta el Rancho de Santa Isabel una está dedicada a estanques. En total hay dos en el rancho, pero no son el estanque común que se conoce en el medio rural, pues cuenta con un recubrimiento sutil, natural, que permite la infiltración de agua para recargar los mantos freáticos y además acumular el agua suficiente para realizar la agricultura orgánica.
El problema es que todo cambio lleva a una resistencia, y en este caso, los derechos de agua que tiene y paga Pedro han sido suspendidos a gusto por las autoridades, porque quieren que maneje el agua como todos, no de una manera más sustentable.
Pedro requiere el agua que le corresponde para dotar de más agua sus estanques, pero no se trata nada más de hoyos como lo calificó la autoridad, se trata de dos estanques donde viven seis especies diferentes de peces que también cultivan y generan una cadena alimenticia en el rancho. El agua no sólo servirá para riego de la siembra, sino para la reproducción de especies de peces, el alimento de algunos animales que llegan por las noches como los mapaches, y el cultivo de lirios para después introducir gansos.
La naturaleza da aún más, pues en el rancho se practica también la captación de agua de lluvia, hay la capacidad para captar un total de 200 mil litros al año y es la meta de Pedro y Aurora, pero por el momento cuentan con infraestructura para almacenar 50 mil litros.

ALIMENTOS
No es necesario ir al supermercado. En el rancho de Santa Isabel se consume el pollo de granja, libre de cualquier modificación por el uso de alimentos prefabricados.
Todo lo que comen las gallinas son insectos, maíz cultivado, todo orgánico para generar el alimento más sano.
Por el momento tienen lo suficiente para su autoconsumo y un poco más para algunas amistades que se han enamorado de los productos orgánicos.
A la entrada de su casa las llantas sirven como espacios para el desarrollo de dos variedades de lechuga, fresas, zanahoria, espárragos, acelgas, que sirven para dar alimento.
Al interior, la estufa de gas esta casi en desuso y en su lugar un horno y una estufa de leña ocupan las funciones de la preparación de alimentos.
¿Para qué gastar en gas si el rancho tiene suficiente madera que generan los arboles para abastecer?

FERTILIZANTES
No se utilizan fertilizantes químicos, la tierra da en abundancia con fertilizantes orgánicos tan saludables al humano que huelen a tepache. No hay que usar cubreboca, lavarse las manos o cualquier otra proeza para manejarlos.
Su preparación requiere de experiencia pero los materiales son poco complicados y se almacenan en tambos de 200 litros.
Al momento de usarlos cada litro se diluye y rinde 20 litros de agua lista para fertilizar.
En el rancho seis tambos son suficientes para las labores de la tierra.

ECOLADRILLOS
No se puede vivir en armonía con la naturaleza si no se provecha todo al máximo, incluso la basura que como humanos generamos. Los ecoladrillos se elaboran con botellas de plástico rellenas de bolsas de plástico, estas funcionan para generar cualquier estructura y lo único que se le agrega es un poco de cemento.
Cal, marmolina y pintura mineral para cemento también se utiliza en el rancho. Después de asistir a talleres de tadelak, la idea es que la construcción de los baños secos tengan esta base, y todos los acabados lucirán como si estuviera instalada una piedra vistosa, pero es solo cal con pintura.

QUE LA NATURALEZA FLUYA
Parece que la hierba no sirve de nada, pero hay que ver que existen diferentes especies de plantas que en realidad sí sirven.
Pedro explica que algunas de estas plantas, por ejemplo, atraen a las aves porque se comen sus semillas, y de paso aprovechan y eliminan cualquier insecto, lo que a su vez genera que no haya plagas. Estas aves alimentan a los gatos que tienen en el rancho, ellos a su vez cuidan y eliminan a roedores.
Cuando una de las gallinas se enferma la solución es sacarla del grupo, las demás permanecen guardadas por la noche, protegidas de los depredadores, entonces la gallina que ha quedado fuera alimenta al lince que pasea por los alrededores del rancho o a los coyotes.
Todo forma parte de la cadena alimenticia, y los humanos hemos olvidado que hay que aprender a coexistir en armonía con la naturaleza, no destruyéndola.
Si comenzamos a ser más amigables con la naturaleza vamos a ver no solo ahorros en los bolsillos de los humanos, sino que vamos a traer bienestar a la tierra, que es finalmente el hogar donde vivimos.

1 agricultura 1

1 agricultura 2

1 agricultura 3

1 agricultura 4

1 agricultura 5

1 agricultura 6

1 agricultura 7

1 para reventar

Comenta con Facebook