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En ruina, más de 10 edificios

En el Centro Histórico se tiene una zona de monumentos decretada que contempla un universo de 749 inmuebles, desde Catedral hasta casas habitación de arquitectura sencilla o hasta cierto punto considerada vernácula, pero que obtienen la misma categoría como monumentos históricos, por su temporalidad y características.

De estos 749 monumentos, que son los que competen al INAH, existen alrededor de 10 en situación de franca ruina, pero con estabilidad estructural que los mantiene todavía en pie, informó Alejandro Mayren García, arquitecto perito del Instituto. 

“Esto no implica estrictamente que estén en riesgo de colapso inmediato, tenemos edificios en situación de ruina de más de 15 años, que se siguen deteriorando constantemente a lo largo del tiempo, sin embargo son estructuras que se encuentran estables”. 

Señaló que por temporada de lluvias generalmente se tiene la preocupación lógica que estos edificios puedan ser afectados porque ya se encuentran intemperizados, sin cubiertas, sin aplanados en sus muros. 

Sin embargo, insistió, este tipo de construcciones y arquitecturas es tan noble que aguanta mucho. En el Centro Histórico hay edificios abandonados que siguen estables, que incluso soportan una temporada de lluvias o dos, pero al tratarse de un evento extraordinario y atípico sería muy difícil que lo soporten. 

Expresó que “este tipo de eventos dañan hasta construcciones contemporáneas, salvo una situación extraordinaria y atípica de lluvias, inundaciones, no podemos garantizar la estabilidad ni los que están en ruinas ni los que presentan un estado adecuado aparentemente”.

Edificios, de propiedad privada 

Explicó que lo que sucede con estos edificios en franca ruina es que se trata de propiedad privada, es decir, prácticamente todos tienen un problema legal, de litigio, herencia, por lo cual no existe un propietario que pueda intervenir y acreditar la propiedad, por la situación que los precede. 

Es precisamente este factor en el que todos estos espacios concuerdan, que están abandonados porque generalmente traen un problema legal. 

Ante ello, expuso que por las condiciones del Instituto, al tener un carácter normativo, es complicado que se pueda ejercer un recurso, “aunque es obligación del INAH la conservación del patrimonio, en la práctica y en la realidad es muy complicado que podamos tener algún recurso para poderlo invertir en estos inmuebles, y poder garantizar su estabilidad y permanencia durante mucho tiempo más”.

Entonces, se ha tratado durante las temporadas de lluvias de hacer exhortos a los propietarios para el cuidado de estos espacios. Durante años se ha manejado un programa que contempla acercamiento con los dueños para que revisen el mantenimiento elemental de sus propiedades, que básicamente es la limpieza de azoteas, que las bajadas de agua estén  limpias, que no estén tapadas, barrer azoteas, impermeabilizar.

“Es un mantenimiento que no nada más estos edificios deben tener, sino todos en general”. 

Según explicó, regularmente sí atienden estas recomendaciones, pues todos tienen el interés que su propiedad se conserve y no tenga problemas.

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