Loading

Hacinamiento, ligado a la violencia familiar


Ocho personas, cinco adultos y tres niños, viven hacinados en la colonia Che Guevara, en una casa que solo cuenta con un cuarto de ladrillo, lo demás es de tabla roca, un espacio frio, sin piso firme en el que conviven a diario sin privacidad ni espacio suficiente.
Ahí vive la señora María Sara Sarabia junto a su esposo, su hija, su yerno y otra joven de la familia, además de su hijo de nueve años y sus dos nietos, uno de cinco años y otro de uno.
Una pequeña mesa, tres camas, un refrigerador y una estufa de leña conforman el hogar dentro de este espacio reducido, donde también vive un perro chihuahua.
Esta familia forma parte de las estadísticas municipales que advierten que una de cada cinco familias vive en Durango en condición de hacinamiento, cifra que se ha convertido preocupante por el hecho de que más de dos personas están compartiendo una sola habitación que tiene un tamaño no mayor a los cuatro por cuatro metros, donde solo cabe una cama, esto según lo precisó la subdirectora técnica del Instituto Municipal de Vivienda, Andrea Flores.
Personas incluso convierten el espacio de la cocina en habitaciones: por el día cocinan y después ahí mismo duermen. Esto se da principalmente en la periferia de la ciudad, en algunas colonias irregulares, donde las personas viven en casas de cartón o material de desecho.
Según Andrea Flores no todas las personas se acercan a las instituciones a solicitar apoyos para construcción de cuartos extras, y es que antes el tema se politizaba, por lo que se ha perdido la confianza de la gente en los gobiernos para atender este tipo de demandas.
El director del Inmuvi, Juan Cesar Quiñonez Sadek, dio a conocer con anterioridad que aproximadamente 57 mil personas viven en hacinamiento en la ciudad de Durango, y el problema ha llegado también a fraccionamientos y no solo a las zonas de atención prioritaria.
“Casi un cuarto de la población es la que vive en hacinamiento, el porcentaje más alto en problemas de vivienda”.
El hacinamiento sin duda está ligado a la pobreza, de ahí la necesidad de que las personas convivan a diario en un espacio tan pequeño, pero los problemas que esta situación genera van más allá.
Julieta Hernández Camargo, presidenta de la asociación Sí hay Mujeres en Durango, refiere que está comprobado científicamente que las personas necesitan un espacio de acción para permanecer tranquilos, y, al no existir éste, la actitud cambia, se vuelve agresiva.
La falta de privacidad entre las familias, pero sobretodo en el caso de las parejas al tener relaciones sexuales, puede provocar que los menores de edad se sexualicen.
Expresó que las mujeres son las más afectadas con el hacinamiento, motivo por el cual, a nivel nacional, se han implementado programas como “Cuarto Rosa” para las niñas, y es que se dan casos de violación sexual dentro del entorno familiar.
Aunque manifestó que el vivir hacinados no es un justificante para que se den casos de violencia o abuso sexual, dijo que sí es un factor que dispara este tipo de conductas.
Hernández Camargo recordó que hace un tiempo se dio un caso de un padre de familia que abusaba de todas de sus hijas en hacinamiento, después intento abusar de una de sus nietas y ahí es donde fue detenido.
El estrés y la violencia física también se desencadenan por la falta de espacios, por esto dijo que, sobretodo en época de vacaciones, cuando todos los miembros de la familia están bajo el mismo espacio, se incrementa la falta de tolerancia ante el hacinamiento.
Señaló que inclusive el hacinamiento tiene algo que ver con la problemática de los robos en Durango, pues lleva a perturbación psicológica que deriva en la comisión de diferentes delitos.
El delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en Durango, Jesús Alvarado Cabrales, precisó que no se cuenta con un estudio reciente sobre hacinamiento.
Dijo que, en base a una encuesta que realizó la Secretaría de Desarrollo Social en 2013-2014, se tiene como dato que en el estado se encontraban tres mil 642 familias viviendo en hacinamiento.
Para esa misma época, refirió que una de los indicadores de la Coneval reflejó también que efectivamente a nivel nacional había un déficit en el combate a la pobreza y que eso se reflejaba en el hacinamiento en el que se encontraban muchas familias en el país.
Dio a conocer que en el 2016 se inició con un programa para abatir el hacinamiento por parte de la Sedatu llamado “Cuartos Rosas”, dentro del programa de infraestructura, con el que en total en el estado de Durango, por la coordinación con organizaciones y ayuntamientos, se realizaron alrededor de 3 mil cuartos. Por esto comentó que están esperando la siguiente medición de la Coneval para conocer cuál fue el impacto que generó esta política pública.
Alvarado Cabrales señaló que Durango y Gómez Palacio estaban marcados como los municipios con mayor hacinamiento por la encuesta de la Sedesol. En total eran 11 municipios que tenían el problema, entre ellos también Cuencamé, Guanaceví, Lerdo, Mapimí, Nombre de Dios, Nuevo Ideal, Peñón Blanco, Pueblo Nuevo y Tlahualilo.
Mencionó que las listas de los beneficiarios de “Cuartos Rosas” se derivó de la encuesta de la Sedesol, sin embargo, en el lapso de ajuste, encontraron personas que vivían en hacinamiento en el 2013-2014 pero que ya en 2016 habían sido atendidos por el Ayuntamiento o el Estado, o bien con recurso propio, lograron invertir en la ampliación de sus hogares.
De una relación de 750 personas, como casos urgentes de atender por hacinamiento, 150 personas resolvieron su situación antes del apoyo de la Sedatu, inclusive encontraron gente que ya no vivía en esos espacios.
“Reconocemos que efectivamente salieron unos, pero luego otro sector cayó en el hacinamiento. Nosotros no tenemos una medición puntual de cuanto sea el hacinamiento en estos momentos”.
Dentro de los casos urgentes que atendieron por hacinamiento, el delegado recordó que en una de las casas llegaron a encontrar a siete personas viviendo en una sola habitación, familias que en el día vivían afuera y en la noche en un solo cuarto o en dos, hacían sala, cocina y comedor.
“Llegamos a ver gente que estaba en un jacal, viviendo en condiciones de hacinamiento y solo en la noche lo habilitaban”.
Este tipo de circunstancias lo encontraron en muchos de los municipios, como en Tlahualilo, Mapimí, Cuencamé y Bermejillo.
En Durango capital, es en las colonias de la periferia en donde hay más problema de hacinamiento. El problema fue ubicado principalmente en el 2016 en las colonias Legisladores, Ignacio Zaragoza, Luz y Esperanza y en el Ciprés, donde eran pies de casa, pues pequeños que solo tenían una habitación, más el baño y un espacio pequeño para la cocina pues se tenían proyectadas como vivienda en crecimiento, sin embargo, al no contar el beneficiario con recurso económico para agrandar su casa el espacio quedó igual.
“Generalmente mucha gente le dice a su mamá o papá que vivan con ellos, encontramos también a hermanos, madres solteras. Realmente el hacinamiento si es un problema social”.
Sobre el tamaño de las viviendas, David Penchyna, director general del Infonavit, aseveró que el esta dependencia no es la encargada de construir, y desde hace 23 años solo dan los créditos, entregan las hipotecas y el derechohabiente escoge su casa donde quiera comprarla.
Sostuvo que el Infonavit tiene prohibido, a diferencia del pasado gobierno federal, el financiar una vivienda de una recamara, ahora todas las viviendas que financian son de dos recamaras en preocupación del bienestar de las familias.

Comenta con Facebook