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Las guarderías, ¿lugar seguro?



La necesidad llevó a Beatriz a llevar a su hija Alma, de tan solo dos años, a una de las más de 200 guarderías que subsidia la delegación estatal de Sedesol en el estado. Al ser madre de escasos recursos optó por este sistema para el cuidado de la pequeña e irse a trabajar despreocupadamente bajo la primicia de que su hija estaría bien cuidada y segura.
Alma, una pequeña de tez blanca, muy despierta, comenzaba con varias de sus palabras; muy alegre de carácter, encantaba con su sonrisa y grandes ojos cafés, su pelo castaño claro con rizos. Su carácter espontáneo y ocurrente de toda niña de dos años era el encanto y el deleite de sus padres al ir por ella a la estancia infantil ubicada al oriente de la ciudad.
Todo marchaba bien los primeros meses. Al llenar y revisar la bitácora, tanto a la entrada como a la salida, sus comidas, su siesta, relacionarse con nuevos pequeños, salvo el llanto usual del cambio de quien la cuidaba todo parecía natural de una pequeña que se adaptaba a las nuevas reglas del aprendizaje y la convivencia con sus “maestras” y nuevos amigos.
Al cuarto mes, comenzaron los cambios de la nada.
Al salir y llegar a la casa pedía un poco más de comer, porque decía había comido pero no llenado del todo para satisfacer su pequeña hambre.
Su alegría parecía opacarse, el brillo de sus ojos no era el mismo. Algo pasaba. Eso sin dejar de lado que enfermó de paperas, con catarro constantemente, infección de garganta y una infección en la boca.
Además de su hambre al salir de la estancia por cierto muy recomendada y con subsidios por parte del IMSS, ISSSTE y la Sedesol, comenta Beatriz, “estaba comúnmente rosada de sus pompitas y su genitales, pareciera que tardaban en cambiarla o la dejaban mucho tiempo con el mismo pañal, pero pensamos que sería por el antibiótico y lo ácido de sus heces fecales”.
Pero lo más desconcertante para la madre de familia fue que al tratar de cambiarla en casa lloraba mucho y hacía de todo por evitarlo.
Al cambiarla era de un llorar lastimoso, casi como cuando la llevaba al doctor y recetaban inyecciones para la pequeña Alma.
“Mi esposo y yo supusimos muchas cosas, desde el regaño por no avisar en su etapa de dejar el pañal; que eran muchos niños para el personal que los cuidaba en la estancia y no le ponían atención, hasta el abuso sexual por parte de alguien de la estancia. Era frustrante y estábamos desesperados”, dice la mamá de Alma con la mirada húmeda.
Al final, empezaron a llevarla menos días y hasta que decidieron ya no llevarla.
No hubo denuncia ni queja, gran error, ni a la estancia, ni a la Fiscalía, a pesar de que el lugar contaba con circuito cerrado pero había restricciones para que los padres pudieran recorrer y darle un vistazo a las condiciones del lugar, salvo con permiso por escrito de la Sedesol solicitado con tres días de anticipación decía la encargada. El daño estaba hecho.

EXTREMAR PRECAUCIONES
Sin lugar a dudas, después del 5 de junio de 2009, en la tragedia de la guardería ABC del IMSS en el estado de Sonora, las medidas de seguridad en las instalaciones, la capacitación del personal y las aplicación de reglas, parámetros y Normas Oficiales de las estancias infantiles cobraron otro sentido al significar mayor preocupación de las autoridades y no se diga de los padres de familia, aunque a la fecha haya pocos culpables castigados por la muerte de 49 inocentes.
Igualmente los perfiles del personal de contacto (enfermeras, maestras, asistentes, médicos) con los infantes recién nacidos y menores de cinco años, quienes cuidan a los niños, si realmente tienen la vocación para ejercer esa labor y sin ser improvisados, que incluso de ser personal de limpieza (sin hacer menos el trabajo que desempeñan), por amigazgos, complicidad o necesidad de los dueños de las estancias, en una semana ya cuiden niños sin estar capacitadas.
En el testimonio anterior el nombre de la madre y la hija fueron cambiados por su seguridad y secrecía del caso, pero se dialogó con ambos padres de la pequeña quienes contaron su caso para que no le pase a nadie más y las autoridades extremen precauciones y las medidas de revisión y verificación, además de aquellas que señala Protección Civil en los reglamentos para los inmuebles y bienestar de los menores en casos de algún siniestro.
Ante cualquier duda, los padres deben externar sus inconformidades a los encargados de las estancias y en su caso interponer su denuncia ante la Fiscalía General del Estado, que en su caso puede llegar a la suspensión de los servicios del lugar, mientras los menores bajo el consentimiento de los padres y previa notificación, serán canalizados a las estancias cercanas para no interrumpir el servicio.

20 ESTANCIAS INFANTILES DADAS DE BAJA EN EL AÑO: COORDINADORA
María Fernanda Mier, coordinadora del Programa de Estancias Infantiles de la delegación estatal de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) comentó que actualmente cuentan con 202 estancias infantiles que reciben subsidio federal de 900 pesos por niño y 400 pesos que pagan como aportación los padres. En caso de ser un menor con discapacidad el doble, mil 800 pesos para apoyo de la madre o los padres. Anualmente el programa recibe 85 millones de pesos.
Comenta que las dos causas más comunes en que incurrieron las estancias infantiles, que son responsabilidad, primero, de los particulares propietarios de los lugares, son: la alteración de las listas de asistencia principalmente para no dejar de recibir el subsidio de Sedesol y al comprobarse de inmediato son dadas de baja y quedan fuera del padrón de apoyos.
Actualmente se tiene una población de niños en las estancias de Sedesol de 8 mil 300 niños.
Y la segunda, en menor proporción las quejas o denuncias ante Fiscalía General del Estado, “estas son las menos debo aclarar, pero cuando están bien fundamentadas, hay sustento, pruebas y testimonios se procede en consecuencia”.
“Nosotros no vamos a exponer a los menores por conservar una estancia, no protegemos a nadie, porque también nosotros incurrimos en responsabilidad y pretendemos que se llegue hasta las últimas consecuencias”.
“Por ello pedimos que las estancias, al menos las afiliadas a Sedesol, cuenten con personal capacitado y circuito cerrado para que haya testimonio grabado de la inocencia o deslinde que desee hacer el dueño en caso de que una empleada o asistente haya cometido algún abuso contra un niño”, dijo la funcionaria.
El personal de las estancias es capacitado bajo la Norma S0435 (estándares de competencia) que contiene información desde la alimentación balanceada que deben comer los menores, de acuerdo a su edad, hasta la manera como cambiar un pañal, el procedimiento para alimentar a un menor, la vigilancia en su desarrollo psicomotriz y cognitivo, sin dejar de lado la capacitación en primeros auxilios (Resucitación Cardiopulmonar RCP para bebés) atragantamiento y broncoaspiración y la integración de brigadas para la evacuación o atención de siniestros como sismos, incendios, amenaza de bomba o balacera.
Precisó Fernanda Mier que continuamente las estancias son revisadas y evaluadas para gozar de una certificación dentro de los estándares de la Sedesol y DIF Nacional, mientras una se ocupa de las normas oficiales y su aplicación en materia de seguridad y cumplimiento la otra está al pendiente del desarrollo y cuidado en todos los sentidos principalmente emocional, en nutrición, por citar algunos de los parámetros que revisan en las miles de estancias de todo el país.

EVALUACIÓN PSICOMÉTRICA
En estos momentos está en proceso una evaluación psicométrica, para el personal de las estancias infantiles además de la que deben aplicar los propietarios de la estancias infantiles que son los primeros y los principales responsables de cumplir con los requisitos de seguridad y selección de personal si es que desean estar dentro del padrón de apoyo de la Sedesol con el subsidio para madres solteras y familias de escasos recursos que ocupan los servicios de las más de 200 guarderías sujetas al programa en Durango.
Sabemos del riesgo que implica que una estancia trabaje con personal no adecuado, por eso quienes no den el rango necesario para estar dentro de una estancia con menores de edad se le llama la atención a la estancia y tiene cierto periodo para subsanar ese requisito que pudiera costarle su permanencia dentro del programa.
“Invitamos a todos los padres a que si tienen alguna queja u observación la hagan, que no se queden callados y nos ayuden a que más niños no vayan a estar en riesgo porque la Sedesol no protege a nadie y queremos garantizar la seguridad y desarrollo de los menores en todos los sentidos”, añadió.

EVALUACION CONTINUA: IMSS
Por su parte, José Manuel Enciso, jefe de Salud en el Trabajo, Prestaciones Económicas y Sociales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Durango, señaló que en verdad el precedente de la Guardería ABC fue un parteaguas para el Instituto y a partir de ahí los estándares de calidad aumentaron considerablemente.
“Cada dos veces en el año hay evaluaciones para las 15 guarderías que tenemos en Durango. Los particulares saben que deben cumplir con todo el rigor de los requisitos que marca la norma y saben que hay algunos requisitos que son subsanables y otros no, con la sanción de quedar fuera del padrón del IMSS”.
Dijo el funcionario del IMSS que recientemente hubo un cambio en la alimentación de los menores al retirar todos los alimentos procesados y azucares, empleando solo alimentos orgánicos, para la salud de las decenas de menores en el estado y estos cambios son aplicables a todas las estancias del país.