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Niños migrantes, entre dos mundos


Parecieran dos problemas diferentes, pero tienen la misma raíz: menores de edad que deben de salir de su país, buscando encontrarse con sus familias en Estados Unidos, y familias separadas por un injusto sistema migratorio.
Durante el 2014, en mesa de trabajo para impulsar la creación de la Ley General de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes, Alejandro Solalinde, sacerdote católico, activista y defensor de los derechos de los migrantes, alertó a las autoridades de México y Estados Unidos para atender lo que se ha transformado en una crisis humanitaria antes de convertirse en una “bomba de tiempo”.
Durango ha sido siempre una ruta alterna para el paso de migrantes.
Con datos de la Delegación Estatal del Instituto Nacional de Migración, durante el 2017 fueron 455 indocumentados “rescatados” o asegurados en distintos puntos de revisión, principalmente en Durango y Gómez Palacio, de estos, 350 fueron hombres y 105 mujeres.
En edad adulta, fueron 245 hombres y 58 mujeres, mientras que menores de edad fueron 105 hombres y 47 mujeres, 73 de ellos acompañados y 79 solos, sin algún familiar que pudiera protegerlos quedando expuestos a todo abuso e inseguridad durante su travesía.
El comportamiento es variable. De acuerdo al exdelegado de Migración, Arnulfo León Campos, de acuerdo a la región hay temporadas de mayor y menor presencia de indocumentados.
Durante el 2013 tuvieron registro de solo 96; en 2014 de 138; para el 2015 subió a 517; en el 2016 fue una cifra histórica con 608 y los 455 del 2017. En cada una de las cifras señaladas, al menos una tercera parte eran menores de edad no acompañados.
Con relación a las cifras de deportaciones, hasta el mes de enero de 2018, el Instituto de Atención y Protección al Migrante y su Familia dio a conocer que el reporte de repatriación de durangueses no ha variado en gran medida.
Durante ese periodo son 197 connacionales repatriados, de ellos 187 son hombres y 10 mujeres, entre los que destacan cuatro menores no acompañados.
En comparación con el 2016, en el mismo periodo pero del 2017, el número de deportados fue de 205, lo que significa una baja en las estadísticas del cuatro por ciento.
Este análisis realizado por el Instituto de Atención y Protección al Migrante y su Familia arroja también en el número de repatriados por municipio de origen, colocando a Durango como el más alto con 65, siguiéndole Gómez Palacio con 17 repatriados; en tercer lugar se coloca Guadalupe Victoria con 12; le continúa Vicente Guerrero con 10 y Santiago Papasquiaro con nueve.
Por otro lado, es importante destacar que los estados de donde más personas se han deportado en este enero del 2018 son Texas con 91; California con 34; Arizona con 33; Nuevo México y Kansas con ocho.
Este reporte también concluye que por lo menos 40 del total de personas deportadas son madres o padres de familia, quienes ya tienen hijos nacidos y viviendo en los Estados Unidos.

PROTEGIDOS, DERECHOS
HUMANOS DE MENORES: INM
Solalinde, como otros grupos de activistas proderechos de los migrantes, han denunciado abusos con indocumentados en todos los niveles, sin respetar edad, principalmente por elementos de las corporaciones de los diferentes niveles, municipales, federales y estatales, que los detienen, y del personal del INM, con baja o escasa denuncia ante comisiones de derechos humanos de los estados por la intimidación que ejercen estos aparatos de seguridad.
Al respecto, Ricardo Sánchez Soto, encargado de despacho de la delegación estatal del Instituto Nacional de Migración, ante la salida de Arnulfo León Campos, detalló que hasta el momento suman ya cinco menores de edad asegurados, de El Salvador, Honduras y Nicaragua, este último permanece en Casa DIF para su cuidado, mientras el consulado de su país lo reconoce como ciudadano y se da parte a sus padres.
En este lapso puede pasar hasta una semana para ser llevados por oficiales asistenciales, vía aérea, para ser entregado a sus familiares, siempre y cuando no haya riesgo para el menor en caso de conflicto armado, abuso familiar, ya que en todo caso puede pedir el trámite de solicitar la nacionalidad mexicana, que ya es otro proceso.
“Desde hace más de 10 años las políticas migratorias en favor de los niños y niñas han variado en favor de ellos, además de los acuerdos a nivel internacional que asumen el grado Constitucional para aplicarse en protocolos para este sector que tiene un comportamiento variable, pero a pesar de colocar desde el sur hasta el norte diversos puntos estratégicos para sus seguridad, logran evadirlos y se adentran por puntos de mayor riesgo para ellos, sobre todo este sector vulnerable que son los menores de edad”, dijo Sánchez Soto.
En uno de los casos detectados y que obra en los archivos de la dependencia en Durango, fue el caso de una mujer que traía un recién nacido que le confió la madre del menor conocida de su país. Ella iba a entregarlo a familiares de la madre para reunirse posteriormente con él.
“Son casos muy delicados en los que se da un especial seguimiento para cada uno. Se establece una ruta crítica desde que se detecta y se le da toda la atención que se requiera: salud, psicológica, alimentación, para garantizar su bienestar y ser entregado a sus familiares en el país de origen”, señaló el encargado de despacho.

PALOMAS MENSAJERAS,
UNA ESPERANZA
Lorenia Valles Sampedro, directora del Instituto de Atención y Protección al Migrante y su Familia, declaró que al elevarse al grado de Instituto será posible contar con mayor financiamiento, lo que servirá para elevar los apoyos a los migrantes, sobre todo a los repatriados.
Pero hay un programa en especial que se llama Palomas Mensajeras, que se convierte en una esperanza cuando hay familias separadas y deben volverse a reunir, pero ampliará su margen de acción al comenzar con la agilización de los trámites de visa para adultos mayores con edades por arriba de los 60 años y que son muchos años que no han visto a sus hijos y familia indocumentados en los Estados Unidos.
Dicho programa se toma de uno que ya existía en el estado de Zacatecas, que se llama Corazón de Plata, donde se busca reunir a padres de familia, mayores de 60 años, para reunirlos con sus hijos y los gastos de estadía y viaje corren por cuenta de ellos, organizando en dos salidas en el año, en mayo por el Día de la Madre y en octubre, por la proximidad del Día de Acción de Gracias y la Navidad.
“Estamos viendo detalles de esta estrategia humanitaria y ver los actores que nos puedan ayudar, principalmente las asociaciones de migrantes en los Estados Unidos originarios de Durango para consolidar en una primera etapa adultos mayores a visitar a su familia que no han visto por más de 10 años”, detalló.

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