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Prefería la cárcel que su casa

1-historiaUna vida vacía, llena de tormento y falta de cariño

Quizá uno de los últimos lugares en los que una persona no quiere estar es en la cárcel, ese lugar lleno de historias, cada interno tiene una, este es el caso de Pepe.
Desde que nació, siempre fue rechazado por sus papás, fue el sexto de once hermanos, sin embargo, tuvo la desdicha de no contar con el cariño ni de su mamá, ni de su papá; sus hermanos, al ver el trato en casa, hacían lo mismo con él. Por supuesto la escuela no le gustó, y tampoco recibió el apoyo de nadie para que siguiera el camino del conocimiento.
Es preciso mencionar que a la edad de ocho años, su papá fue asesinado allá por el populoso barrio de Tierra Blanca, esto trajo como consecuencia que no fuera difícil agarrar el camino del vicio, de la delincuencia, de los malos hábitos, las malas compañías, aunque por parte de sus hermanos lo único que recibió fueron golpes.
Cuando ya se sintió con ganas, lo primero que hizo fue desquitar su coraje con algunos de sus hermanos, a quienes les acomodó unos trancazos.
En casa, ya no era bien visto, incluso en varias ocasiones fue corrido, y es que le llegaron a decir (ya de grande) que sus verdaderos papás lo habían abandonado y que vivía ahí porque lo habían recogido de la calle.
En la calle aprendió muchas malas mañas, por la que más se inclinó fue por la de robar, pero contaba con mala o buena suerte que por lo general lo agarraba la policía.
El que escribe conoció de cerca a Pepe, varias ocasiones llegamos a platicar dentro del Cereso, y nos decía que prefería estar mejor encerrado en la cárcel que ir a su “casa” o andar en la calle. Y es que cuando lo soltaban por falta de pruebas volvía a las andadas, decía que el Cereso era su hogar, esta acción la repitió una, dos, tres… no sabemos cuántas veces, pero lo hizo. Y es que en la cárcel tenía dónde dormir y qué comer.
Una de las ocasiones, al salir de la “Peni”, se fue a probar suerte a la frontera, primero estuvo en Juárez, después brincó a los Estados Unidos, solo que lo único que sabía hacer era robar, allá hizo lo mismo, estuvo encerrado una buena temporada, salió y se regresó a su tierra, pero con muchos más vicios, como el alcohol y la droga.
Anduvo vagando un tiempo por las calles, hasta que un buen día, al encontrarse en completo estado de ebriedad, estaba en la parte superior de una vivienda donde a veces dormía, solo que en un momento perdió el equilibrio cayó de una altura de cuando menos tres metros, encontrando una muerte instantánea.
Hasta entonces, su familia intentó demostrarle su amor, ese amor que en vida nunca le brindó hasta el día de su muerte.
En memoria de FOM

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