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Reciben a líder global de la Luz del Mundo

El Auditorio del Pueblo se pintó de blanco. La presencia del líder apóstol de la Iglesia de la Luz del Mundo, Naasón Joaquín García, era un evento digno de todo realce para sus seguidores que llenaron el lugar hasta el último asiento disponible.

Las afueras del recito lucían normales, salvo por la alfombra guinda que pisaría el “santo”, custodiada por la seguridad de la propia Iglesia para que nadie la manchara o pusiera sus pies en el camino que lo llevaría al escenario después de descender de una Suburban blanca.

La parte superior era multicolor, aunque predominaban las vestimentas blancas. Jóvenes de saco azul y pantalón blanco tocaron largas  trompetas en un sonido estremecedor por la acústica del lugar. Las oraciones comenzaron, salmos y aplausos.

Mujeres con falda larga y la cabeza cubierta predominaban en el lugar, desde niñas de escasos cuatro años hasta personas de edad. Algunas de vestimenta guinda resguardaban el paso a los niveles para descender de las butacas a las sillas ubicadas en las canchas.

El camino recorrido por apóstol Naasón Joaquín García estaba custodiado por hombres de blanco y otros de camisas café y columnas coronadas con floreros transparentes y grandes arreglos florales de rosas rojas.

El escenario era digno de alguna película épica de la antigua Roma.

Grandes columnas con letras doradas en el centro y dos trompetas cruzadas como las tocadas por los ángeles del Apocalipsis, pero eran opacadas por el púlpito a semejanza de un altar, con dos grandes alas doradas al frente, iluminado en su interior con luces blancas y la parte superior otras dos alas del mismo color y textura de menor tamaño, abiertas y un par de micrófonos de alta fidelidad.

Naasón vestía un traje de color morado, camisa blanca y corbata azul rey con líneas color plateado en diagonal, zapatos negros impecables. En la solapa izquierda un dije con las letras de plata, mismas que adornaban el escenario.

Durante casi una hora citó diversos pasajes de las escrituras resaltando a Cristo y a Jehová como el centro de su fe, los contrastes del cielo y la tierra, la vida de oración y el trabajo de no perder jamás la fe para hacerse merecedor de entrar al reino de los cielos dominarían las palabras a lo largo de la ceremonia.

A cada pausa y palabra importante, a instrucción suya, era  rematada por un “Amén”, “Alabado sea Dios”,  mientras los asistentes agitaban ramas de palma, sin perder atención en las palabras del Apóstol.

Antes de concluir la ceremonia, un canto le siguió a la bendición de su despedida. Todos de rodillas comenzaron a llorar. Todos con las manos en alto despedían al santo y lloraban de la emoción.

La valla la integraban niños, mujeres y adultos mayores. El muro humano lo conducía la alfombra guinda celosamente custodiada de nuevo por personal de seguridad de la Iglesia, niños llorando, agitando palmas y cartulinas con mensajes divinos quedaban plasmados para la posteridad en fotos y grabaciones de su personal de comunicación, en tanto medios locales eran vigilados de cerca por la seguridad del evento para no entrevistar al distinguido visitante.

El estruendo de una veintena de largas trompetas tocadas por jóvenes en azul y blanco, distinguieron la salida de Naasón Joaquín García, quien se despediría a bordo de la misma Suburban blanca en que llegó. Su destino una comida privada con el personal de apoyo del evento. Mientras tanto asistentes vestidos de blanco repartían tortas de jamón sacadas de bolsas negras y cajas para los asistentes quienes platicaban e intercambiaban sus sensaciones después de ver y escuchar al representante de Cristo en la Luz del Mundo.

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One comment

  1. Me gusta leer noticias como esta donde la gente se une para un buen proposito. Es algo que nuestra sociedad necesita. Si me hubiera gustado un poco mas de detalle acerca del mensaje que de la decoración pero aun asi gracias por el artículo. Ojala en nuestro Mexico hubiera mas noticias de estas que de violencia.

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