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Solicitan ayuda antes de que lleguen lluvias

Lo que reciben de las autoridades es insuficiente

Decenas de familias que habitan en una de las zonas de mayor vulnerabilidad en la capital del estado, en la colonia San José III, viven con la angustia previo a la temporada de lluvias, pues señalan que con el fenómeno natural sufren primero para resguardarse y después para conservar sus pocas pertenencias sin que el agua se las eche a perder.
Las amas de casa, quienes por lo general absorben las preocupaciones del hogar, señalan que en ese lugar hay muchas necesidades y es poca la ayuda que reciben por parte de la autoridad, y lo poco que reciben, a decir de ellas, es insuficiente. Si es alimento, pronto se acaba, si es material no alcanza a cubrir lo que se requiere.
La señora Laura Susana Fernández, comentó que con la temporada de lluvias por lo general les va muy mal.
“Sí, sí sufrimos un buen, pues la gente que tenemos jacalitos se gotean, duermen en sus camas, pero tienen que estarlas moviendo para que no se mojen los niños, yo tengo dos. En cuanto a la ayuda, pues fíjese que yo antes sí sabía que venían, aquí vinieron a tocar, pero ahorita ya no, yo tengo viviendo aquí siete años y siempre ha sido la misma, cada año es la misma”.
Agregó que la ropa siempre está mojada, porque los cuartos son muy pequeños y las prendas de vestir siempre tienen que estar afuera.
Además dijo que la ayuda llega hasta después de que pasaron las lluvias, y así de poco sirve.
Así mismo, la joven Gloria, dice que sus papás casi no están en la casa pues tienen que trabajar, sin embargo, también sufren con la llegada de las lluvias.
“Aquí en esta casa somos seis hijos, mi mamá y mi papá. En un cuarto dormimos los seis hermanos, en otros mis papás, pero cuando llueve nos mojamos, también nuestra ropa”.
Por otro lado, la señora Ana Karen Domínguez también tiene viviendo poco más de siete años en la colonia San José III, y al igual que la señora Laura Susana, en esta temporada es cuando más sufren, por lo que afirma, viven a la “buena de Dios”.
“Como el terreno no está plano, hay muchos desniveles, se nos mete mucho el agua aquí, nos inundamos, el agua se mete a los cuartos y después parecemos marranitos aquí entre el lodo. Mire, primero hace aire y nos mueve el techo, y después viene el agua, y ahí andamos acomodando nuestras cosas para que no se nos mojen, pero pues de nada sirve, de todos modos sufrimos”.
Con respecto a los niños, dice que tratan de mantenerlos en un lugar seco para que no se les enfermen, pero por lo general en esta temporada andan enfermos.

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