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Tatuajes, moda, arte o rebeldía

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Un tatuaje es una modificación permanente del color de la piel en el que se crea un dibujo, una figura o un texto y se plasma con agujas u otros utensilios que inyectan tinta o algún otro pigmento bajo la epidermis de una persona.
En antaño, una persona que se tatuaba era señal de rebeldía, incluso era visto como una persona extraña, marginada de la sociedad; ahora se hace por moda, ahora la perspectiva hacia ellos o ellas es diferente, ya no es una limitante ni siquiera para conseguir trabajo; la discriminación ha disminuido radicalmente.
En la actualidad, las personas que se tatúan lo hacen más bien por moda, y es que hasta los dibujos o moles son más estéticos; como dicen los especialistas, “hasta en tatuajes hay niveles”.

14 AÑOS DE EXPERIENCIA
Waldemar Aguirre, uno de los tatuadores más reconocidos en la entidad, comenta que en sus inicios estudiaba artes en la ciudad de Chicago, en Estados Unidos, consiguió un trabajo en un estudio de tatuajes, fueron dos años de aprendizaje, años muy duros, sin embargo, al aprender bien el oficio, decidió emprender su camino.
Comenta que el oficio del tatuador no es fácil, aunque algunos creen que es lo contrario.

MODA O REBELDÍA
Hace algunos años eran pocas las personas que podían incluso presumir un tatuaje, aquel que lo llegara a hacer era rechazado por diversos sectores de la sociedad, incluso por la misma autoridad, las personas eran tachadas como simples delincuentes, además de que se batallaba para conseguir empleo.
Esa percepción ha cambiado de unos años a la fecha. “Sí hubo un boom a partir de algunos programas de televisión y del protagonismo de algunos artistas o personajes reconocidos, sí, efectivamente, ahorita la gente se tatúa por moda, hay quienes quieren sentirse parte de un sector importante solo por traer esas marcas, y solo por eso”, dijo Waldemar Aguirre.
De acuerdo a las experiencias vividas por parte del especialista en el tema, las personas que traían tatuajes eran señaladas principalmente por los adultos, eran juzgados como personas no gratas para la sociedad, por fortuna para ellos esa percepción ha cambiado, aunque reconoce que la esencia se ha tergiversado.
Ahora, los que más buscan tatuarse son los jóvenes y las jovencitas, aunque muchos de ellos lo hacen solo porque el amigo lo trae, tal vez no han entendido las consecuencias de lo que pudieran estar haciendo, y es que por lo general acuden a lugares no establecidos, en donde sin consideración alguna tatúan a quien sea, solo por el hecho de ganarse unos pesos, aunado a la falta de permisos y de experiencia.
En este sentido, Wallaz comenta que lamentablemente en los últimos años han proliferado “tatuadores” los cuales operan en forma clandestina, carecen de un local adecuado, de los permisos sanitarios obligatorios, de la experiencia necesaria, por lo que sin temor alguno ponen en riesgo la integridad física de las personas.
Cabe mencionar que, según el especialista, las autoridades sanitarias no están tan al pendiente de estos negocios, o de estos oficios que operan en la clandestinidad, pues solo se han empeñado a estar tras quienes tienen todos sus documentos en regla; ellos saben dónde están y de quiénes se trata.
“Aquí a mi negocio han llegado chavos y chavas ya con algún tipo de daño en la piel, y claro, fueron a tatuarse donde no debían, primero por ahorrarse unos pesos, segundo porque les dijeron o les recomendaron a uno que hace tatuajes chidos y quisieron estar a la moda al igual que sus amigos”.

MENORES ACOMPAÑADOS DE SUS PAPÁS
Para estar a la moda, para no sentirse rechazados, empieza a ser algo común que papás lleven a sus hijos menores de edad a hacer un tatuaje, y aunque van a lugares establecidos como el de Wallaz, ellos son de alguna manera responsables de las conductas de sus hijos.

RIESGOS EN LA SALUD
Para las autoridades de salud el tatuarse sin las medidas necesarias conlleva a un riesgo a la salud el cual puede tener consecuencias serias.
A pesar de que la Coprised ha señalado que mantiene estricto control en este tipo de negocios, también es sabido que “negocios” particulares han proliferado sin que se haga algo al respecto; los tatuadores establecidos y reconocidos lo han señalado en repetidas ocasiones.
En cuanto a los riesgos a la salud de acuerdo a la autoridad correspondiente son cinco los principales, uno de ello son las infecciones. Un equipo mal esterilizado, a pesar de que las agujas sean nuevas, puede conllevar el riesgo de contraer enfermedades por contaminación de la sangre.
Por ejemplo, hepatitis B y C, así como tétanos; esta es la razón por la cual no permiten que una persona pueda donar sangre hasta que hayan pasado de 6 a 12 meses desde su último tatuaje.
Otro riesgo son las reacciones alérgicas. Si bien las reacciones alérgicas a los pigmentos de los tatuajes son poco frecuentes, pueden aparecer aún varios años después de tatuarse. Se manifiestan con una comezón muy intensa y con un enrojecimiento de la piel. Esto suele ocurrir con las tintas de colores rojo, verde, amarillo y azul.
En algunas ocasiones pueden aparecer granulomas por tatuarse. El granuloma es una reacción natural a la presencia de los pigmentos del tatuaje, ya que el cuerpo intenta protegerse de agentes extraños creando una masa de células inmunes.
Los queloides son un tipo de cicatrices que se forman en la piel luego de que esta ha sufrido una lesión cutánea, y que pueden crecer y extenderse si no son tratadas a tiempo. No solo pueden producirse en casos de tatuajes, sino que también es uno de los riesgos de hacerse un piercing.
Hay pocos casos de personas con tatuajes que se han sometido a resonancias magnéticas y han manifestado ardor e inflamación. Asimismo, se ha especulado con que determinados pigmentos pueden alterar los resultados de las imágenes, disminuyendo la eficacia del diagnóstico.
Finalmente se informa que lo más importante es tener en cuenta las medidas de higiene y salubridad del estudio a donde se acuda, y no solo se haga por moda o por rebeldía.

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