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Denuncian y exhiben el racismo en Alemania

También mexicanos han sido víctimas de discriminación en ese país

Yaotzin Botello
Agencia Reforma
BERLÍN, Alemania.-
Desde hace meses existe un hashtag en la red social Twitter que se ha usado para denunciar el abuso a las mujeres, #MeToo (Yo también).
Pero el abuso y la discriminación no tienen fronteras y en Alemania fue creado otro para denunciar los casos de personas que se sienten discriminadas racialmente, #MeTwo (Yo doble).
Se trata de una campaña iniciada por el ex seleccionado nacional de ese país, Mesut Özil, quien después del Mundial de Rusia 2018 acusó de racismo a la sociedad alemana y en particular a la federación alemana de futbol.
“Cuando ganamos, soy alemán; cuando perdemos, soy un inmigrante”, había dicho el jugador de raíces turcas en su carta de renuncia a la selección alemana.
Por ello, el periodista turco-alemán Ali Can inició la nueva campaña con el hashtag #MeTwo, un proyecto apoyado por políticos de ese país, además de escritores y periodistas.
El gestor cultural mexicano Diego Serratos, de 33 años, tuvo una de sus peores experiencias en Berlín. Trabajaba en un restaurante exclusivo a donde iba la “crema y nata” de la ciudad. Había alta cocina, 80 tipos de vino de todo el mundo, una cerveza especial de la Selva Negra, y ningún refresco.
“Al principio me tocó una mesa de unas 6 personas, y entre ellas un señor que, tras darse cuenta de mi inexperiencia al decirle que me esperara un segundo para preguntar por una recomendación para su mesa, se volteó de muy mal modo y le dijo a sus acompañantes ‘¿qué esperan que traiga?, si con trabajos habla alemán, menos va a saber de comida’. Nunca voy a olvidar ese momento”, comentó Serratos a Grupo REFORMA.
Hablar el idioma para incorporarse en la sociedad alemana es un tema recurrente entre los inmigrantes mexicanos y fue algo que también dejó marcada a una profesora de español que lleva 6 años viviendo en ese país y quien prefirió no leer su nombre en este texto.
“Un día acompañé a una refugiada a ver un departamento. Veníamos en el tranvía hablando en español. Un tipo nos llamó ‘asilantes’ (despectivo de solicitantes de asilo) y dijo que si no hablábamos alemán, que qué hacíamos ahí”, comentó la profesora.
“El hombre nos insultó cada vez más agresivamente hasta que nos mostró que traía la cabeza calva, símbolo de los neonazis, y me dio muchísimo miedo”, agregó.
Hay otro tipo de racismo que han experimentado algunos mexicanos en Alemania y que tiene que ver con resaltar las cualidades de uno.
“No he vivido ninguna agresión abiertamente, pero sí una exotización por mi apariencia: ser morena, latina y mujer. Entre los estudios feministas se usa mucho el término racialización, una discriminación en términos de reconocimiento cuando a alguien se le reduce a una característica como la raza o etnia”, señala Ana Miranda Mora, octoranda en Filosofía en la Universidad de Humboldt.

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