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CÓMO VENCER LA BAJA AUTOESTIMA

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Por: Irma Gómez de R.

Existen muchas personas que juegan un papel de alguien que no son.
Esto se debe a que sienten que no son amadas por nadie y que son rechazadas por aquellos que están a su alrededor.
Cuando cometen errores vienen a su mente sentimientos de inferioridad.
Se pasan el tiempo comparándose con otras personas y si otros triunfan y tienen éxito en la vida, son más grandes sus sentimientos de inseguridad.
Desde pequeños aprendemos que mientras mejor hacemos las cosas, más amor recibimos. Cuando llegamos a la adolescencia pensamos que por nuestra apariencia buena o mala, seremos aceptados o rechazados.
Esta es la razón por la cual los lugares para “embellecer” a la mujer tienen tanta demanda.
Es importante cuidar nuestra imagen, pero también es cierto que la apariencia física tiene poco que ver con la felicidad y el éxito en la vida.
Si nos sometemos a una “cirugía” de nuestros sentimientos, cambiando la autoimagen o concepto de nosotros mismos, entonces nuestra vida sí será transformada.
Dios quiere que nos conozcamos a nosotros mismos, que nos sintamos satisfechos de ser quien somos, pues es asombroso el modo en que la imagen que tenemos de nosotros mismos influye en nuestras acciones y actitudes, especialmente en nuestras relaciones con otras personas.
Dios quiere que entendamos que nuestro valor consiste en lo que somos: Personas reales, con defectos y virtudes.
El Señor Jesucristo entiende nuestras debilidades y El no quiere que éstas nos lleven al punto de rechazarnos a nosotros mismos.
En la carta a los hebreos del apóstol Pablo, 4:15 leemos: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado.”
Si miramos nuestras debilidades para considerar lo que valemos como personas, quizá nuestro valor seria demasiado bajo. Sin embargo, nuestro valor no está basado en lo que hacemos, sino en lo que Dios ha hecho por nosotros.
Dios nos acepta tal y como somos, pero el enemigo de nuestra alma, el príncipe de este mundo conocido como Satanás, trabaja fuertemente para que sigamos sintiendo que no hemos llegado al nivel donde deberíamos estar y quiere que seamos personas inseguras, con una opinión pobre de nosotros mismos.
Dios ha hecho provisión para que nosotros salgamos de esa vida de frustración e inseguridad y que estemos en una relación correcta con El, pues nos ama y está buscando personas que estén abiertas a su voluntad.
Personas que al cumplir la voluntad de Dios recibirán su favor y sus bendiciones.
El apóstol Pablo nos hace una invitación en el capítulo 4:16 del libro a los hebreos:
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
Se llama “el trono de la gracia” porque de él fluyen de parte de Dios, el amor, la ayuda, la misericordia y el perdón. Solo en El podemos encontrar la paz y la seguridad.
Para poder estar seguros de quiénes somos en Cristo y querernos a nosotros mismos, es muy importante tener estima y valor propio.
Aprendemos a querernos a nosotros mismos cuando sabemos lo mucho que Dios nos ama a pesar de nuestras debilidades.
Pensamos que Dios solo quiere usar nuestras fuerzas, pero también quiere usar nuestras debilidades para su gloria.
La Biblia dice en 1ª de Corintios 1:27 que “lo necio de este mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte.” Tus debilidades no son un accidente. Dios deliberadamente las permitió en tu vida con el propósito de mostrar su poder a través de ti.
Dios usa a los imperfectos y a las personas ordinarias para hacer cosas extraordinarias a pesar de sus debilidades.
Una debilidad es cualquier limitación que tengas o hayas heredado y no tienes el poder para cambiarla. Puede ser una limitación física o una enfermedad crónica.
Puede ser una limitación emocional como un trauma, un recuerdo injurioso, una herida profunda del corazón, etc.
Jesús consideró el reconocimiento de nuestras necesidades como un atributo. El dijo: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.” (Mateo 5:3)
Esta actitud es la que Dios bendice.
Querido amigo (a): Quítate la máscara y comparte todo lo que guardas en tu corazón delante del trono de la gracia. El te ayudará a ser una persona libre.
Recuerda esto:
“Si el Hijo (Cristo) os libertare, seréis verdaderamente libres.”
(Juan 8:36)
¡Hasta pronto!

Informes: E mail: almarosa_sarabia@hotmail.com
y a los teléfonos (866) 6-34-00-50 y 6-35-28-77

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