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Para los padres

Por: Irma Gómez de Rodríguez

Quiero dedicar estas líneas a esos hombres que cumplen con un rol magnífico en este mundo.
Que aunque no es fácil ser padre en estos días, han decidido entrar a la vida matrimonial y Dios los ha bendecido con hijos.
Aunque en nuestra sociedad se le da más publicidad al día de la madre que a la celebración para el padre, Dios reconoce la labor del hombre como primordial para la buena marcha de un hogar y conforme a sus planes para la familia.
No podemos negar que hay y ha habido padres que han causado mucho dolor y sufrimiento a los suyos por su irresponsabilidad, abuso, hipocresía y desilusión y que han dejado una herencia negativa a sus hijos.
El Señor Jesucristo acepta que por naturaleza somos malos, pero que a pesar de eso les damos cosas buenas a nuestros hijos. El dice:
“¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¡O si le pide un pescado le dará una serpiente? Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:9-11)
Ahora quiero escribir de cosas positivas, grandiosas, acerca de padres que han llevado a cabo su labor de manera sabia y que han puesto a su familia en el primer lugar de sus prioridades terrenales porque saben que sus hijos son una herencia de Dios.
Felicito a los padres que aman a su esposa y tienen un gran afecto para sus hijos. Es hermoso ver a los padres abrazar a sus hijos aún cuando ya han crecido; ver padres orgullosos y felices por los logros de sus hijos en la escuela, en el hogar, en el deporte, etc. Padres que sin dejar su posición de autoridad en el hogar pueden ser amigos y compañeros de juego para sus hijos e hijas.
Vayan mis palabras de apoyo a los padres que escuchan y respetan a sus hijos, pero que escuchan y respetan mucho más a Dios.
El padre debe conversar con sus hijos, respetar la opinión de ellos y corregirlos con amor, pero sobre todo amar y respetar a Dios y su palabra.
Hoy en día parece que es más masculino ser un pecador vicioso que un hombre piadoso, pero los hombres de valor son aquellos que aman profundamente a Dios y que aceptan el reto de conducir a su familia de acuerdo a su palabra en la Biblia, donde encontrará la guía y el poder para cumplir con su misión.
En Marcos 9:14-21, encontramos la historia de un hombre que llevó a su hijo enfermo a Jesucristo para que lo sanara:
“Cuando Jesús llegó a donde estaban los discípulos vio una gran multitud discutiendo y Jesús les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que le toma, le sacude y echa espumarajos y cruje los dientes, y se va secando”
Este padre dejó de lado todo para llevar a su hijo a Jesús.
Es algo raro ver a un padre que lleva a su hijo al médico, pero este padre se encontraba desesperado porque su hijo vivía una situación muy crítica. Este padre conocía bien a su hijo pues le describe a Jesús todo lo que le pasaba, mostrando un gran interés y compasión por lo que le ocurría a su hijo desde niño.
Jesús realmente se preocupa por lo que le sucede a nuestros hijos. El sufrimiento de ellos toca el corazón de Jesús.
Hay familias que tienen algún hijo enfermo por muchos años, o un hijo perdido en los vicios, o un hijo rebelde que se ha ido de casa.
Si tu hogar está en esta situación, yo te recomiendo que acudas a los pies de Jesucristo, llevándole tu necesidad como lo hizo el padre de la historia. Este padre le dice a Jesús:
“Ten misericordia de nosotros, y ayúdanos”. Jesús le respondió: “Si puedes creer, al que cree, todo le es posible”
La Biblia dice que el muchacho quedó libre de su enfermedad.
Padre de familia…..si aún no conoces a este Jesús, ven a El y trae tus cargas, El te ayudará para que dirijas a tu familia por el camino de la verdad.
¡Felicidades!

INFORMES: almarosa_sarabia@hotmail.com y a los teléfonos (866) 6-35-28-77 y 650-33-71 (cel)

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