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1966 Consejo de Gobierno Estudiantil, Comité de Huelga Universitario, Comité de Abastecimiento de las Fuerzas Productivas y Grupo Durango

Simultáneamente, esa misma noche en Palacio de Gobierno se celebraba otra reunión, pero ésta podría calificarse de carácter político, en la que se integró otra organización autodenominada “Grupo Durango”, teóricamente representativa de duranguenses para gestionar el diálogo con los funcionarios de la Compañía de Fierro y Acero de Monterrey.
Dicho grupo fue integrado por el Gobernador Constitucional del Estado, Ing. Enrique Dupré Ceniceros; el Director del Instituto Tecnológico de Durango, Ing. Mariano Cuéller Guerrero; cinco miembros del Consejo Técnico del ITD, más tres estudiantes del mismo Tecnológico, tres alumnos de la UJED, uno de la Escuela Normal del Estado, uno de la Secundaria Federal No. 6, uno de la Secundaria Benito Juárez, uno de la Secundaria Morelos, uno del Colegio Mac Donell y uno del Colegio Minerva.
Evidentemente en este grupo, que no tuvo mayor trascendencia, se privilegiaba al Instituto Tecnológico, siendo excluyente con la persona del Rector de la UJED y darle una ínfima representación a la comunidad universitaria. Aquí es donde pienso que ahondaron más las diferencias entre el Comité de Huelga y el Consejo de Gobierno Estudiantil.
Sus únicos tres acuerdos fueron los siguientes: 1.- Integrar el grupo representativo, 2.- Las pláticas deberán celebrarse en la ciudad de Durango, 3.- El Gobernador del Estado gestionará la presencia de los funcionarios de la Compañía de Fierro y Acero de Monterrey.
Bien decía Pablo Neruda, cuando afirmaba que “Los poetas y los escritores deben tratar de ser los narradores de su tiempo”. Excelsa expresión me parece, más ahora que realizo este intento de semblanza y examen con la mayor fidelidad y objetividad posibles, a más de treinta años de distancia de aquel episodio que tanto trascendió en nuestra historia contemporánea y que tanto me emociona hablar de él.
Pues bien, quedaron formados estos cuatro órganos de representación en el movimiento: Consejo de Gobierno Estudiantil (C.G.E.), Comité de Huelga Universitario (C.H.U.) y el Comité de Abastecimiento de las Fuerzas Activas y Productivas (C.A.F.A.P.), además del referido grupo Durango.
Fue este día en que apareció la carta pastoral, cuando también la radio, diarios locales y nacionales dieron cuenta de estos sucesos de manera pormenorizada, pues en los primeros días había un mutismo sepulcral en torno a la toma del cerro; es aquí cuando prendió todo un movimiento de masas, que agitó las conciencias de la población, que fue involucrando a los duranguenses de todo el Estado, incorporando en cosa de una semana, al sistema educativo, desde las escuelas primarias, medias y profesionales, oficiales y privadas, a una huelga general; las organizaciones obreras y campesinas, así como los sectores medios, estaban entregados totalmente a la causa, manifestándose de muy diversas maneras.
Para estas alturas ya estaban instalados arriba del cerro, más de sesenta campamentos representando a cada una de las escuelas participantes, e incluso algunas instituciones educativas contaban con varios de éstos. Entre los campamentos que más destacaban por su entusiasmo y su ininterrumpida presencia, recuerdo a: “Los Bambinos”, “Los Aguiluchos”, “Los Leguleyos”, “Los Pantera Rosa”, “Los Diablos Verdes”, “Los Galenos”, “Los Ahí Vienen”, “Los Carne de Cañón”, “Los Ingenieros”, “Los Industriales”, “Los Normalistas”, “Las Enfermeras”, “Los Olvidados”, “Los Ángeles Azules”, “Los Tlacuilos”, “Los Lobos”, “Los Chanates”, “Los Picapiedra”, y otros tantos que dejaron teñida de recuerdos esa rojiza montaña.

Primera reunión con fundidora
Ya se empezaba a poner en duda la autonomía total del Consejo de Gobierno Estudiantil, cuando a manera de una táctica dilatoria, suspendió unilateralmente la reunión programada para el 5 de junio con los ejecutivos de la empresa en cuestión, apelando los estudiantes a que se iniciaran estas pláticas dos días después “para revisar unos estudios alusivos”, esto es, se quería ganar tiempo; una hipótesis consiste en que los dirigentes buscaban que el movimiento prendiera más, para negociar en condiciones de más fuerza popular y con mayor acopio de elementos técnicos.
Finalmente, la reunión con la empresa se realiza pues, el 1 de junio, en la planta alta del Palacio de Gobierno -en donde hoy es la sala de juntas de la Secretaría General de Gobierno-pero sólo fue una breve charla en la que únicamente se presentaron los representantes de ambas partes, siendo presidida por el mandatario duranguense.
Por la empresa acudieron: Carlos F. Maldonado, Director de Finanzas y quien iba al frente de la delegación de la Compañía Minera, la cual estaba integrada también por el Ing. Salvador Villamar, Jefe del Departamento de Minas; Ing. Narciso Morales, Jefe del Altos Hornos y Aceración y el Lic. Jesús Santos Guerra, Apoderado de la Empresa.
Por el Consejo de Gobierno Estudiantil, acudieron la totalidad de sus integrantes. Después del protocolo de que cada quien mencionara su nombre y su representatividad, los estudiantes pudieron iniciar las pláticas, hasta el otro día, en que realmente se iniciaron las negociaciones, el 8 de junio. Ganaron otro día… La negociación con Fundidora duraron de este día 8 hasta el 20 de junio.
Durante ese lapso fue cuando los representantes de la empresa fundidora se abrieron a la posibilidad de que duranguenses invirtieran en la planta siderúrgica de Durango, toda vez que se declaraban en absoluta incapacidad económica por las obras de ampliación que en ese tiempo llevaban a cabo en sus instalaciones de Monterrey. Asimismo, ofrecían retirarse del mercado del arrabio y comprar el que necesitaran a la empresa que les tomara la palabra para establecerse. (Ellos bien sabían que los duranguenses no tenían capacidad financiera).
También, la fundidora informó de la imposibilidad de donar los finos, ofreciendo venderlos a los particulares que se interesaran por ellos; en tal virtud, la inversión de una planta de desfosforización quedaba cancelada.
No obstante, el Consejo de Gobierno Estudiantil insiste en la viabilidad de la planta siderúrgica en base al estudio checoslovaco que el Gobierno Estatal previamente había solicitado -según el Embajador Karel Hamus- mismo que la compañía regiomontana consideraba técnicamente irrealizable y económicamente incosteable.

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