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1985: otra derrota electoral del PRI, la de Máximo Gámiz

Máximo Gámiz relata en su libro, “Entretelones de la Política en Provincia”, en su pág. 282, los siguientes recuerdos:

“Recibí una llamada telefónica para celebrar una entrevista en el CEN del PRI con el presidente Adolfo Lugo Verduzco, quien me dijo que aceptara ser candidato por el Primer Distrito electoral federal que comprendía toda la ciudad de Durango, le expresé que me gustaría más ser candidato por el Tercer, Cuarto o Quinto Distrito, pues en ellos tendría más posibilidades de triunfar”.

“Pero me insistieron que mi perfil se adecuaba más por el primero, por mi antecedente de haber sido dos veces diputado local y presidente municipal de Durango. Pero Adolfo Lugo insistió que aceptara ser candidato por el primero, manifestando que si ganaba con holgura ese distrito, tendría muchas posibilidades para la gubernatura del estado, lo que analice rápidamente y acepté ser candidato por el primero”.

Inmediatamente puse al tanto de lo sucedido a Mario Vázquez Raña, director general y propietario de la OEM, a quien le dio mucho gusto. Ofreciéndome generosamente que me trasladara a Durango en su avión particular, arribando a Durango a las 19:30 hrs. Al día siguiente se dio amplia difusión de mi llegada bajando del avión, lo que dio pie a que Antonio Ramírez Martínez, líder de la CTM local, declarando a los medios que su central obrera no apoyaba mi precandidatura, que votaría en contra en la convención respectiva, toda vez que esa posición se la habían entregado a los empresarios, como se demostraba con nuestra llegada ostentosa en un avión privado. Posteriormente supimos que por el señor Arzobispo Antonio López Aviña, algunos hilos se empezaron a mover”.

“Tuvimos que hablar con el Secretario de Gobernación para que convenciera a Fidel Velázquez, líder nacional de la CTM, para que nos apoyara ante la CTM duranguense comandada por Antonio Ramírez. Lo que se hizo, pero siguieron diciéndonos los líderes que la “línea” de Antonio Ramírez seguía en lo mismo, en no apoyarnos y no votar por nosotros”.

“Estreché mis relaciones con el General Rodolfo Reta Trigos, Comandante de la X Zona Militar, desayunando con él en dos ocasiones y pidiéndole su apoyo para que de manera inteligente se tratara de inclinar a los militares para que su voto fuera a favor de nuestra candidatura”.

“Para mi sorpresa se me informó que a los soldados se les había enviado a votar en dos casillas en las que generalmente ganaba el PRI, pero que habían detectado que los propios militares salían haciendo exclamaciones de haber votado por el PAN, por lo que me trasladé de inmediato a las oficinas de la Zona Militar y reclamé ese proceder, a lo que el General mandó llamar de inmediato al delegado nacional del PRI para que se presentara de inmediato a sus oficinas, y ya estando este ante su presencia le dijo, con palabras ásperas, que estábamos falseando las cosas respecto a una posible “línea” para que los soldados votaran por el PAN, agregando que estaba pensando seriamente en dejarme arrestado; lo que no sucedió. En la calle había manifestaciones de triunfo por el PAN y por el PRI.

“Posterior a las elecciones un grupo de panistas encabezados por la mamá de Joel Rosas, el candidato del PAN, acompañada de Rodolfo Elizondo, presidente municipal panista, se plantaron en la Plaza de Armas y declararon una huelga de hambre, exigiendo la anulación de algunas casillas en donde según ellos hubo irregularidades, y con ello, ellos alcanzaban el supuesto triunfo”.

“Recibí una llamada por teléfono del gobernador Del Castillo y me pidió que fuera inmediatamente a su casa porque se presentó una emergencia y le urgía hablar conmigo. Me reuní con el gobernador, quien me expresó que eran instrucciones del secretario de Gobernación Manuel Bartlett, de aceptar la modificación al acta de escrutinio y anular las casillas impugnadas, lo que significaba el triunfo del PAN y de Joel Rosas. Le expresé mi desconcierto y mi inconformidad airadamente, y me trató de convencer. Cosa que no acepté”.

“Le propuse y le insistí que se comunicara de nuevo con el Secretario de Gobernación, para que se sostuviera el escrutinio sin anular ninguna casilla. Después de mucho discutir el gobernador accedió y se comunicó a la Secretaría de Gobernación, informándole que no estaba el secretario, lo que no era creíble, pues se estaban dando a conocer a esas horas todos los resultados de los distritos electorales federales en el país y no era aceptable que no estuviera el secretario en sus oficinas”.

“Pidió entonces el gobernador hablar con el subsecretario Elías Calles, quien tomó la llamada y escuchó mi propuesta de labios del gobernador y le manifestó que la decisión tomada no podía variarse y que se tomaran las medidas para que se acatara la instrucción del Secretario de Gobernación”.

“En mi presencia, Don Armando dio instrucciones al Secretario General de Gobierno para que se implementaran dichas instrucciones reiteradas por Elías Calles, y así mismo, instruyó que se le avisara a Rodolfo Elizondo y a la mamá del candidato del PAN y a otros panistas, y a los que se encontraban apostados frente al Comité Distrital, que sí se iban a considerar los recursos de protesta del PAN”.

Era el reconocimiento tácito del triunfo del PAN sobre Máximo N. Gámiz Parral. Ahí se produjo la conocida frase de Armando del Castillo: “Durango ya les gustó para llanta de refacción, nos fregaron en 1983, con Tejada, y ahora también, ¿Pues qué está pasando?”.

Continuará…

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