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2 tuits y una tragedia en semana mayor

El pasado viernes 19 de abril, el país se tiñó de sangre por la matanza ocurrida en Minatitlán, Veracruz en la que murieron 13 personas, entre ellos un niño de un año de nacido. Horas después el presidente López Obrador, lejos de difundir algún mensaje de solidaridad o condolencia para las familias de las víctimas, utilizó las redes para reproducir alguna cita bíblica y otra más para hacer sonar los tambores de guerra para con sus críticos.

“Pero qué bello es parafrasearlo: bienaventurados los pobres, los humildes, los que lloran, los que padecen de persecución, los que tienen hambre y sed de justicia, y los de buen corazón”, escribió.

El mandatario añadió: “Dicen que no es de su autoría, que ni siquiera es sermón, que si acaso es la suma —inconexa y heterogénea— de sentencias orales expuestas a lo largo de la historia cívica y religiosa. Alegan que fue estructurado por sus seguidores para aleccionar y conseguir feligreses”.

Una versión libre del Sermón del Monte de Mateo que entre otras cosas le significó críticas de quienes desde hace año exigen la separación de la Iglesia y el Estado.

Más tarde, AMLO volvió a difundir otro tuit, en esta ocasión para atacar a quienes lo criticaron por hacer un memorándum, sin fundamento jurídico alguno, para instruir a sus secretarios de Gobernación, Educación Pública y Hacienda y Crédito Público a suspender la reforma educativa de 2013. “Callaron como momias cuando saqueaban y pisoteaban los derechos humanos y ahora gritan como pregoneros que es inconstitucional hacer justicia y desterrar la corrupción. No cabe duda de que la única doctrina de los conservadores es la hipocresía. Son como sepulcros blanqueados”, escribió.

De la reflexión bíblica pasó al ataque y la descalificación ante sus detractores. Al parecer, López Obrador no ve en su actitud movida por el capricho que está conminando a sus colaboradores a desacatar la Constitución Política y las leyes que de ella emanan. Olvida que en su toma de posesión juró cumplir y hacer cumplir la Carta Magna.

Y es que, según la Constitución, el presidente no tiene facultades para derogar una reforma constitucional, como lo fue la educativa; pues el proceso debe ser llevado por el Congreso de la Unión.

De la tragedia de Minatitlán, perpetrada por el crimen organizado, apenas ayer lunes le dedicó algunas declaraciones y un inopinado e inoportuno espaldarazo al gobernador de Veracruz. En un mitin celebrado en aquella entidad aseveró: “Otra ventaja es enorme que en Veracruz hay un gobernador honesto, ya no es como antes que el problema eran las autoridades, porque no había frontera,  no se sabía donde terminaba la delincuencia y donde iniciaba la función de la autoridad, se mezclaban delincuencia y autoridad y eso lo puedo garantizar ya no sucede en Veracruz”, sentenció. 

“Cuitlahuac es un gobernador inteligente con convicciones  y honesto un hombre bueno y no de malas entrañas y eso importa mucho para garantizar la paz y la seguridad para todos mis paisanos”, agregó.

Al finalizar su discurso el presidente vitoreo a las fuerzas armadas, al estado y al país, así mismo gritó ante el micrófono “que viva el gobernador de Veracruz Cuitláhuac García”.

Es de suponer que tan desbordado entusiasmo no les habrá de haber parecido en lo absoluto a las víctimas de la tragedia.

En el tema de inseguridad se tendría que superar de una vez por todas las culpas a las administraciones de los tres órdenes de gobierno anteriores en todo el país y esperar que se apliquen políticas públicas que den resultados tangibles y que garanticen la seguridad de todos los ciudadanos.

Acabar con la narrativa de “los muertos de Calderón”, “los muertos de Peña” o “los muertos de AMLO”. Al final de cuentas todos son resultados de estrategias fallidas que esperemos se puedan modificar.

@ferramirezguz

ladoscuro73@yahoo.com.mx

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