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2018, un año más para envejecer…

Mientras aparecen otros temas de la agenda local y nacional, no está por demás que reflexionemos sobre la vejez y que los Reyes Magos nos han traído nuestra rosca.
Dice Ingmar Bergman: “Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.”
Definir el envejecimiento es bastante subjetivo, sin embargo, los especialistas en el tema coinciden en que es un proceso universal, continuo, irreversible, dinámico, progresivo, declinante y heterogéneo, y hasta el momento inevitable. En él ocurren cambios biopsicosociales resultantes de la interacción de factores genéticos, sociales, culturales, del estilo de vida y de la presencia de enfermedades. Y se afirma que este proceso comienza a partir de los veintiséis años en todos los seres humanos, aunque también se puede comprobar que un feto de siete meses manifiesta características etarias diferentes al de uno de tres…
Así, nacemos envejeciendo, vivimos envejeciendo y así morimos -con suerte y con la ayuda de muchos otros factores- envejeciendo. La vejez puede ser un tema que estremezca a algunos, una etapa de la vida a la que se le teme y también a la que se le ha perdido el respeto y, sobre todo, olvidado la magnitud de todas sus posibilidades
Ir envejeciendo es ir alcanzando la sabiduría, es ir sumando experiencias, es la sobrevivencia, es lograr una filosofía de vida a través de la comprobación de las teorías en la práctica, es entender el saber profundo, es la determinación absoluta de uno mismo, es el reflejo de lo priorizado, de lo decidido de lo elegido de lo vivido. El envejecimiento nada tiene que ver con lo que físicamente puede resultar evidente, el envejecer es aceptar y disfrutar que la vida va tomando forma y significado porque para poder envejecer hay que vivir y quien envejece tiene el privilegio de poder decir que ha vivido.
Por eso hoy le invito a prepararse para vivir y seguir viviendo todo lo que pueda, a potenciar su capacidad genética o a desafiarla de ser necesario, a cuidar y seleccionar a las personas con las que se relaciona, a mantener la mente creativa y productiva, a desarrollar al máximo sus emociones y a expresarlas, a controlar el temperamento y mejorar el carácter, a cultivar la paciencia, la tolerancia, a combatir la frustración pero, sobre todas las cosas, hoy le invito a trabajar arduamente por su felicidad, porque si hay un factor que potencia la longevidad es ese: la felicidad.
La felicidad es un tema absolutamente personal por esa razón no nos dejemos llevar nunca por construcciones sociales que le hayan dicho cómo debe usted ser feliz o cómo es que lo será, tampoco por lo que otros consideren que debe vivir en cada etapa de su vida, o cómo tiene que ser o actuar, porque sólo cada uno de nosotros puede y debe elegir cómo vivir cada una de sus experiencias y cada momento de su vida.
Quizá le falten cosas por hacer, hágalas; por vivir, vívalas por cumplir cúmplalas. Quizá para muchos no sea el tiempo o el momento, pero si lo es para usted, no se detenga, siéntase libre de seguir probando cosas nuevas, de seguir soñando y de seguir procurando ser si cabe, más feliz; que el tiempo pase, usted no se detenga, vaya adaptando su vida a las necesidades del momento y a lo que le permita seguir disfrutando de sus elecciones. Recuerde que las emociones se pueden vivir de muchas maneras, no están supeditadas a una experiencia en específico, a una edad o a un momento, y al final la vida se trata de sentir siéntala ¡porque es innegable que cuanto más se vive, más gusta, más libre se es y más claros se ven todos los horizontes!
Las precampañas están aburridísimas, no hay interés por ellas al parecer los equipos apenas comienzan a perfilar sus estrategias y los candidatos salen a las calles más por compromiso que por convicción, ya veremos más adelante cómo avanzan.

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