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2018: ¿la hora de la venganza ciudadana y de salto al vacío?

Comienza 2018, estamos a horas de haberlo iniciado, y seguramente que la mayoría de quienes estamos diariamente al pendiente de los acontecimientos noticiosos coincidiremos que el año que comenzamos es de suma importancia para TODOS. Sí, por fortuna todos los mexicanos y duranguenses estaremos convocados a pensar seriamente en nuestro futuro inmediato, lo queramos o no, lo aceptemos o no. De nuestra decisión dependerá el futuro del bien común duranguense y de nuestro país.
¿Por qué? podrían preguntarse algunos despistados. Bueno, presentamos tres componentes esenciales de la nueva realidad que ya vivimos:
1.- Por primera vez en la historia política de la entidad, celebraremos elecciones concurrentes. Esto es, iremos a las urnas el primer domingo de julio no sólo a emitir nuestras boletas para elegir presidente de la República, senadores y diputados federales; también elegiremos, por primera vez, a diputados locales.
Tendremos la oportunidad de corregir o ratificar nuestro voto emitido en las elecciones de 2016 para el poder legislativo. Se renovará la totalidad de los 25 legisladores. ¿Por qué es importante esta elección?
— Por primera vez en Durango hay separación de poderes. El Poder Legislativo hoy es controlado por el PRI, mientras que el PAN y PRD controlan el poder ejecutivo.
¿Queremos que siga así? ¿Queremos que todo el poder sea para el grupo gobernante? ¿Qué queremos? Bueno, es momento de comenzar a hacer un recuento de lo que hemos observado a lo largo de año y medio en el poder legislativo y a partir de los elementos que obtengamos, tomar una inteligente decisión el primero de julio.
2.- También tendremos la oportunidad de evaluar y aprobar o reprobar la administración del hoy alcalde José Ramón Enríquez Herrera. ¿Por qué? Porque el presidente municipal ha decidido competir por un espacio en el senado de la República. Perfecto.
Entonces, los ciudadanos tendremos la oportunidad no sólo de analizar la actuación del Poder Legislativo de Durango, también el evaluar lo que el alcalde ha realizado en año y medio de gestión municipal y si consideramos que lo ha hecho bien, pues la mayoría votará abrumadoramente porque continúa su carrera política.
Si considera que la gestión gubernamental de José Ramón ha sido mala o pésima, pues también, tendremos la oportunidad de manifestarlo con bastante claridad para decirle que ni lo queremos ya como alcalde y que mucho menos como senador de la República.
3.- Pero no sólo eso. También tendremos la oportunidad de seguir haciéndonos de elementos suficientes para decidir si seguimos con el país que nos han diseñado desde hace más de 30 años la tecno-burocracia liberal o si rompemos con las inercias neoliberales y nos aventuramos por otra cosa que no sabemos que sea, y que se llama Andrés Manuel López Obrador.
Con todo y que las más recientes encuestadoras (todas responden a intereses de grupos económicos) nos presenten resultados en los que aparentemente vamos hacia una elección cerrada, la realidad es que la inconformidad ciudadana por los elementos crecientes de corrupción, impunidad e inseguridad, mesclados con el malestar social por los aumentos en productos de consumo básico y servicios que a partir de los próximos días comenzarán a reflejarse, darán como resultado una ciudadanía dispuesta a dar el brinco al vacío de la incertidumbre, con el propósito de hacer patente su hartazgo. De ahí que López Obrador, en todas las encuestas no baje de la banda de los 30 puntos.
Tomando en consideración la participación histórica en los últimos cuatro procesos federales, se puede esperar un porcentaje de participación ciudadana por encima del 60%, esto representaría aproximadamente 51.5 millones de electores.
Con este nivel de participación, indudablemente que la mayoría de los sufragios no serían para el PRI y sí en contra de éste y su candidato.
Pero ¿valdrá la pena este salto al vacío?
Tenemos seis meses para tomar la decisión.

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