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Acoso sexual y discriminación: asignatura pendiente


Al parecer, los casos del productor de Hollywood, Harvey Weinstein, así como del actor Kevin Spacey, por mencionar solo a dos de los principales miembros de la industria del cine norteamericano que han sido acusados en días recientes por otros actores y actrices de acoso sexual, ha puesto en la agenda pública mundial, como si se tratara de una “novedad”, el tema del acoso sexual.
Días antes de estos acontecimientos, la actriz mexicana Kate del Castillo señaló, como parte de su documental que se transmite vía Netflix, que en Televisa, la empresa donde se inició, era común la práctica de organizar fiestas para publicistas y patrocinadores a las que gran parte del elenco femenino eran obligadas a asistir y sin pareja. “La propia empresa te sexualizaba en ese entonces de una manera muy fuerte, que en ese momento yo no lo entendía, pero sí me molestaba (…) “Las comidas de publicistas, eras básicamente una elegida, así ¡wow! si te invitaban… porque literalmente esas comidas eran para ofrecer a las actrices a los publicistas, que son la gente que mete el dinero en Televisa, quienes compran los tiempos de aire”, señaló.
En el mes de marzo del año en curso, la periodista y bloguera Tamara de Anda (@plaqueta) generó polémica en las redes sociales al denunciar a un taxista que le gritó: “guapa” en la calle, en la Ciudad de México. El conductor del taxi no pagó la multa, se le impuso, eso sí, como sanción, pasar la noche en el Centro de Sanciones Administrativas, conocido como “Torito”. Tamara argumentó en esa ocasión que en la Ley de Cultura Cívica de la CDMX, se establece que es una infracción contra la dignidad de las personas “vejar o maltratar física o verbalmente a cualquier persona”. Para algunos internautas fue una reacción exagerada, en cambio, para otros, el grito resulta una forma de agresión, una manifestación de poder y dominio sobre una mujer que va sola por la vía pública.
Recién se acaba de destapar un caso de acoso sexual en el Tec de Monterrey a través de un blog en donde se denuncia al catedrático Felipe Montes por haber tenido un comportamiento indecente con un grupo de alumnas. La institución académica por lo pronto separó ya al profesor del plantel y en un comunicado estableció “No permitiremos acciones que vulneren la integridad y dignidad de cualquier persona que forme parte de nuestra comunidad”. En el mencionado sitio web (www.acosoenlau.com.) se habían “colgado” al menos nueve testimonios de víctimas.
En el fondo de la discusión lo que subyace es una acendrada cultura machista carente de perspectiva de género, que seguimos transmitiendo a través de generaciones en nuestro país. De muy poco ha servido que en el Artículo Primero de nuestra Carta MANGA (por utilizar el lenguaje de los diputados locales de Durango) se establezca que “Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.”
A propósito de esto último, son ya conocidas las lamentables declaraciones de quien dirige el Instituto Municipal de la Mujer en Durango, Martha Palencia, quien se mostró muy poco asertiva al manifestar: “A las cosas hay que decirles por su nombre. No se trata de hacer sentir mal a las gentes pero sabemos muy bien que los gorditos no son felices, no conozco ni una gordita ni un gordito feliz, cuando estamos subiditos de peso sí nos deprimimos”. O, la otra perla que ese mismo día profirió en el sentido de que quienes se embarazan de los cholos (¡sic!) no tienen autoestima.
En honor a la verdad hay que decir que al menos no fue tan ruda como “El Bronco”, gobernador de Nuevo León quien llegó a declarar en alguna ocasión que “a las niñas gordas nadie las quiere”. O bien, en los términos en que lo hizo la gran escritora Elena Poniatowska al referirse a las mujeres de Juchitán, Oaxaca: “están bien panzonas y mensas”.
El tema del acoso sexual y la discriminación contra la mujer es una asignatura pendiente del Estado y de nosotros como sociedad. Desde luego que cualquier caso deberá de ser atendido y los culpables deberán de pagar por lo que hicieron. Así sea un connotado productor de cine de Hollywood o un párroco del municipio de Súchil.

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@ferramirezguz