MINUTO X MINUTO

Adiós al PRI de lo estudiantil…


Históricamente la fuerza estudiantil, su lucha y unidad ha demostrado ser en ocasiones un contrapeso o un equilibrio importante para los gobiernos no solamente en México sino también en muchas partes del mundo.
Los estudiantes son ese sector de la sociedad que en su mayoría son jóvenes, con ideales y aspiraciones. Que se preparan día con día para adquirir y poner en práctica los conocimientos necesarios para desarrollar su vida profesional y de esta manera aportar su granito de arena también al desarrollo de nuestro país.
A muchos estudiantes no solo les basta con adquirir conocimientos en el aula de clases, además son participes de las luchas sociales y políticas de nuestro estado. Abanderando causas y encabezado movimientos que han dejado huella, es decir, no han sido indiferentes ante las problemáticas que nos preocupan y ocupan.
Pero no todo ha sido “miel sobre hojuelas” en nuestro estado han existido también estudiantes que se han entregado al poder en turno, prostituyendo sus instituciones a los colores de un partido y que han permitido ser títeres de intereses políticos externos a cambio de posicionamientos, direcciones gubernamentales o por cargos de elección popular.
No está mal que los buenos dirigentes estudiantiles, sean quienes salten al ring político, de hecho, un funcionario de gobierno que venga de las filas estudiantiles será más sensible ante sus demandas a diferencia de los funcionarios de escritorio y zapato boleado, que, al no conocer el ámbito estudiantil, son incapaces de entender y resolver sus peticiones.
Los buenos dirigentes estudiantiles son quienes deben de representarnos en la sociedad siempre y cuando primero cumplan en sus instituciones, tengan la aprobación de sus dirigidos, además de que mantengan un estilo de liderazgo honesto y con valores.
El jueves 9 de noviembre los estudiantes universitarios en su elección tuvieron en sus manos la oportunidad de darle una lección al sistema que tanto tiempo los domino, y al igual que los estudiantes del Instituto Tecnológico de Durango hace un año, decidieron decirle ‘Adiós’ al partido que durante mucho tiempo se adueñó de dichas dirigencias estudiantiles.
Hace algunos años esto parecería imposible; el PRI primero se quedó sin el Tecno y ahora se queda sin la FEUD, pero también se queda sin su mano de obra para las elecciones del próximo año, por lo que ambas fuerzas representan en población estudiantil, ya que como es de dominio público, las dirigencias estudiantiles eran utilizadas para reclutar jóvenes que agitaran banderas en los cruceros, regalaran propaganda y repartieran volantes, casa por casa, en temporadas electorales.
El sector juvenil del PRI está pagando la factura de sus decisiones, de simular e imponer liderazgos, dejando de lado los cuadros que por méritos propios deberían ocupar los puestos que se merecen.
Esto no debería de ser algo para alegrar a los demás partidos políticos, al contrario, que sepan tomar experiencia en cabeza ajena y dejar a los estudiantes libres, porque esta conciencia que reflejan los estudiantes a la hora de elegir a sus representaciones es el resultado no solamente del PRI, es también resultado de la omisión de los demás partidos. Así como también del hartazgo hacia la clase política en general, la receta del “cambio” funciona siempre y cuando sea de manera natural y congruente.
“El Termi” en el ITD y ahora Favian en la UJED, junto con sus respectivos equipos de trabajo, tienen en sus manos la responsabilidad de mantener ajenos a los intereses políticos (sea cual sea su color), de sus instituciones, de darle credibilidad a quienes confiaron en ellos, porque de eso y de sus prácticas correctas como dirigentes estudiantiles depende su crecimiento.

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