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Aispuro Torres: el orden, elemento indispensable en el ejercicio del poder


Una de los principales ejes en que descansa el ejercicio del PODER, es el orden. Y en el ejercicio del poder político si no se garantiza el orden, simple y sencillamente este poder se ejerce con muchísimas limitaciones y termina por compartirse. Y cuando el poder se comparte, el poder se delega y termina por perderse.
Hemos observado a lo largo de 14 meses cómo el gobernador José Aispuro Torres, por encabezar un gobierno de coalición ha tenido que compartir espacios de poder con Acción Nacional, de donde es militante, pero también con el PRD, con quien fue en alianza en las elecciones de 2016.
Y si repasamos los primeros meses del ejercicio del poder estatal, el ejercicio del poder fue desordenado. Había declaraciones por aquí, por allá, por acullá, que evidenciaba que al ejercicio del poder del nuevo grupo hegemónico le estaba faltando el orden:
1.- Declaraciones del secretario de Desarrollo Social, Marcos Cruz, en contra de la secretaria de la Contraloría, Rosario Castro.
2.- Declaraciones del secretario de Turismo en contra de empresarios hoteleros.
3.- Declaraciones del Jefe de Asesores, Rodolfo Elizondo Torres, en contra del secretario de Turismo, Víctor Hugo Castañeda.
En fin, había pequeñas revueltas en varios territorios de la administración estatal.
Pero conforme pasaron los meses y el Ejecutivo Estatal se fue asentando, el orden fue tomando forma y si a la fecha no se ha consolidado este eje, se encuentra en vías de consolidarse. De ahí la expectativa de los ajustes a su equipo que el mismo Aispuro Torres ha venido anunciando.
Y la espera o la tardanza para estos cambios a algunos los ha desesperado pues quisieran que fuera como en el pasado: presionados por los chismes o los golpeteos en las columnas políticas.
Si el gobernador Aispuro Torres ha llevado el proceso de cambios a su gabinete a un ritmo súper lento, el sentido común nos indica que el ejecutivo estatal los está aguantando para hacerlos coincidir con los tiempos electorales que ya están en marcha y que tienen fechas fatales. Imprudente sería, al calor de las presiones de la opinión publicada, forzar cambios por el simple hecho de haberlos anunciado, y luego en diciembre, por la coyuntura de los destapes presidenciales, volver a reajustar a su equipo de gobierno.
En Durango, como en la mayor parte del país, el año entrante habrá elecciones para presidente de la República, para senadores, para diputados federales y se renovará el poder legislativo estatal. Ya transformada en el Frente o Alianza Ciudadana por México (PAN, PRD y MC), Aispuro Torres tendrá que mover su tablero de la administración estatal en función de los espacios que como jefe político de estos tres partidos tendrá que ceder.
Y entonces, en función a la realidad política de los meses de diciembre y enero, el mandatario estatal tendrá que moverse y mover sus piezas en su tablero.
Pero ¿Quiénes podrían estar dentro de este próximo juego del poder que observaremos?
Comenzando de arriba hacia abajo, tendríamos en la primera línea del círculo más cercano al ejecutivo estatal a Carlos Maturino.
El hoy jefe de gabinete está convertido en uno de los principales operadores del gobierno de Aispuro Torres. Su trabajo ha sido ascendente. Es de los pocos que invierten semanalmente parte de su agenda, en visitar las presidencias municipales. Lo mismo las del norte, que las del centro o de la Comarca Lagunera. Cierto, implica un constante desgaste físico, pues las salidas las alterna con eventos del gobernador o donde va en su representación. Es el hombre todo terreno del actual gobierno.
De ahí en que entre los personajes que se mencionan sobre una inminente salida es, precisamente Carlos Maturino ¿Por qué?
Porque si hablamos de orden en el ejercicio del poder, el ejecutivo del estado requiere si no controlar abiertamente el poder legislativo, sí garantizar el orden, que hasta ahora no a tenido y que se ha traducido en períodos de incertidumbre en las iniciativas que se envían.
Para garantizar el cumplimiento de su proyecto de gobierno, José Aispuro Torres necesita tener un poder legislativo estatal comprometido con su proyecto y solo teniendo gente de todas sus confianzas y haciendo alianzas, desde ahora, con quienes pudieran ser, desde agosto próximo, los nuevos legisladores, estaría garantizando las reformas constitucionales que requieren su proyecto, sin sobresaltos e incertidumbre.
Y Carlos Maturino, con el fogueo que ha tenido y las relaciones con actores políticos de diversas corrientes que ha entretejido, se perfila para ser el próximo operador del mandatario estatal en las próxima Legislatura.
Veremos si el mandatario decide prescindir de su principal operador en el gobierno para invertirlo como su nuevo operador desde el Congreso del Estado.
Y es que es ahí en donde hoy, falta garantizar el orden para ejercer el poder a plenitud.