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Algunas anécdotas de Mayagoitia

Donativo de Echeverría, Mayagoitia lo empleó para las Colonias.

Pocos días antes de concluir su mandato el presidente de la República Luis Echeverría convocó a Los Pinos, a una peña de cercanos gobernadores que él había impulsado en su sexenio, entre ellos estuvo Héctor Mayagoitia de Durango, el motivo, despedirse de ellos y agradecerles la colaboración institucional y expresarles su reconocimiento por su trabajo en sus respectivas entidades federativas.

Acto seguido, les hizo entrega a cada uno de ellos, de un cheque de la Presidencia de la República, por la cantidad de diez millones de pesos, girado a nombre personal de cada mandatario estatal allí presente. “Para que lo apliquen libremente este recurso para la obra que haya quedado inconclusa o la destinen directamente a alguna prioridad que nos haya quedado pendiente, a criterio ustedes decidan en que lo emplean”.

Era un dinero discrecional, fuera de presupuesto y por tanto no auditable. Mayagoitia ipsofacto, se lo entregó a Herminio Ayala, a la sazón, director de Egresos, quien lo acompañaba en esa reunión. Pero antes, se lo endosó y lo instruyó para que lo depositara íntegro a la Cuenta del Gobierno del Estado de Durango, como así lo hizo.

No es indiscreción contarles, porque apareció en la Prensa nacional, el incidente que la esposa de uno de esos gobernadores que recibió un cheque semejante, fue interceptada por las autoridades allende las fronteras el Río Bravo con esa cantidad en efectivo para ser depositada en una cuenta personal en un banco estadounidense. De ello se hizo un escándalo.

El gobernador de las “colonias populares”

Mayagoitia Domínguez ya de regreso en Durango, optó por destinar el donativo arriba citado, íntegramente, para introducir los servicios públicos a las colonias populares que más lo necesitaban y aperturó un Fideicomiso con el que se financió un Banco de Materiales de Construcción, a disposición de los grupos más necesitados para la edificación de viviendas populares, reparaciones, remodelaciones o ampliaciones de sus hogares. Sólo para los más necesitados a precio de costo, creándose un fondo revolvente. Mucha gente se vio beneficiada con esta acción Mayagoitista, por lo que se ganó el título que de facto le impusieron los colonos: “El gobernador de las colonias populares”.

Así se le bautizó al mandatario, cuando una noche acudió a la colonia “Rosas del Tepeyac”, ubicada en las faldas y pináculo del cerro del “Templo del Santuario”, a un costado de él, no había calles, menos banquetas, se subía entre las rocas, usándolas como escalinata natural. Mucho menos alumbrado público, fue Mayagoitia quien acompañado por el Alcalde Máximo N. Gámiz Parral y el superintendente de la CFE Ing. Héctor García Caballero, a entregárselo a los colonos. Un día de fiesta fue para ellos.

Regañó a los Delegados Federales

De alguna manera, se enteró Mayagoitia que algunas Delegaciones Federales de las distintas secretarías de Estado y dependencias en general del gobierno federal, no aplicaban todo el recurso presupuestal aprobado anualmente, que había un gran subejercicio y que regresaban grandes cantidades de dinero a sus oficinas centrales.

De tal manera que, sorpresivamente, el gobernador convocó a una reunión urgente a todos los Delegados Federales sin avisarles el motivo o el tema a tratar, misma que se llevó a cabo en el amplio salón de juntas adjunto a su despacho en el Palacio de Gobierno y sin más ni más, después de un lacónico “Buenos días señores, tomen asiento por favor, con un: “vamos al grano” empezó la reunión, “tengo a la mano informes fuera de toda duda, de la aplicación de sus respectivos presupuestos y programas, de los cuales, se desprende que la mayoría de ustedes no está haciendo como se debe su trabajo”- y en la medida que seguía hablando continuaba subiendo el tono de su voz- “que hay indolencia y dejan a medias las obras y hay programas que ni siquiera los iniciaron y al final de año regresan el dinero”.

“Lo anterior no se vale, porque yo ando tocando puertas y de “pedinchi” en todas y cada una de las dependencias del gobierno federal, batallando en un verdadero viacrucis gestionando y convenciendo que envíen recursos para los proyectos del desarrollo de Durango y ustedes regresando el dinero”. Agregando, “No es justo para Durango, siendo una entidad con tantas carencias y necesidades, es infame esa indiferencia de algunos Delegados”.

“La próxima vez que me entere de su falta de apoyo y solidaridad con esta tierra que les brinda hospitalidad, váyanse despidiendo de sus cargos, que de eso yo me ocuparé… Se los prometo”, terminó diciendo el mandatario estatal. “Así que de aquí en adelante no se regresa ni un quinto de las partidas aprobadas. Y a aquellos Delegados que hacen caravana con sombrero ajeno de informar a la prensa de obras que nosotros hemos gestionado, les debo recordar que el jefe del ejecutivo del estado no está “pintado”, por elemental educación política, al primero que le deben informar es a la primera autoridad en el estado que es el gobernador constitucional”.

“Lo mismo les pido con toda energía a todos los representantes federales, que en las obras y en las compras, se debe privilegiar a los constructores y a los proveedores locales”. Lo anterior, porque era muy conocidas las prácticas del entonces Junta Federal de Puentes y Caminos y otros, que tomaban sus dependencias como la “Caja chica” también de sus superiores y discrecionalmente hacían adquisiciones de refacciones, maquinaria y hasta reparaciones en la vecina Ciudad de Culiacán, Sinaloa.

Una anécdota que complementa lo arriba relatado. Cuando se perdió en París la tortuga del desierto de Mapimí.

Para atender el gobernador Mayagoitia la invitación que le había formulado la UNESCO cuya sede se encuentra en la Ciudad de París Francia, se hizo acompañar por el tesorero don Eduardo León de la Peña Lares y el Jefe de Prensa Wlfrano Torres Sanmartín.

Continuará…

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