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AMLO: la prueba irrefutable

DR. JOSÉ MARIO MOLINA, PREMIO NOBEL DE QUÍMICA:
• El modo de contener
los delitos y fomentar
las virtudes es castigar
al delincuente y proteger
al inocente
Manuel Belgrano

El jueves pasado, el Jefe de Gobierno capitalino afirmó que si en el período de su antecesor López Obrador la capital hubiera registrado los niveles máximos actuales de contaminación -150 puntos Imeca-, “todos los días hubieran sido de precontingencia o contingencia”, porque entonces el máximo diario eran 200 puntos Imeca…
Tardé un poco para localizar en el archivo la entrega del 26 de junio de 2006, Transporte para los pobres, pero aquí está, doctor, como prueba de la responsabilidad de AMLO en el envenenamiento paulatino de nuestra atmósfera:
“En 1955 se iniciaron los estudios para un transporte colectivo amplio y barato en la ciudad de México.
“El 4 de septiembre de 1969 se inauguraron los primeros 12.6 kilómetros del Metro capitalino, con 16 estaciones; y en 1970 creció a 39.7 kilómetros y 47 estaciones. Para 1999, el Metro cubría 10 líneas; tenía 287 carros y 25 trenes de seis carros cada uno; 154 estaciones y su red alcanzaba 178 kilómetros, además de sus talleres y puestos de control y de línea.
“Pero a partir del año 2001 el Metro ya no creció. Antes bien, entró en un creciente proceso de desgaste que no se ha detenido. El jueves pasado por la noche, José Federico Guerrero, secretario general de la Sección II del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, envió a los medios una protesta que en su parte sustancial denunció:
“‘Durante cuatro años de gobierno del peje no se adquirieron refacciones para la reparación y el mantenimiento de los trenes, al grado de que a la fecha tenemos 45 trenes parados, por eso hay retrasos (y) el pésimo servicio a los usuarios, con gran vergüenza de los trabajadores que no somos culpables de esta situación…
“‘Para levantar y cumplir con el servicio, y resarcir en algo ese abandono y despojo que el gobierno del peje hizo del Metro desviando el presupuesto para las vialidades de relumbrón -en su real política de primero los ricos, los de arriba, los picudos que tienen automóvil; por eso, los 4.5 millones de pobres y clase media que requerimos utilizar el Metro como medio de transporte, sufrimos las consecuencias-, los trabajadores, por solidaridad y porque también somos pueblo, laboramos tiempo extra.., porque (también) necesitamos esos ingresos adicionales para cubrir las necesidades de nuestras familias, que aguantaron estoicamente cuatro años de sanciones ilegales, represiones arbitrarias y cínicos despojos a nuestros salarios.
“‘Pero… en lo que va del año no se nos ha pagado oportunamente a los trabajadores ese salario ya devengado, cuyo importe es de aproximadamente QUINCE MILLONES DE PESOS, y nuestros jefes argumentan… que no hay ese dinero en las arcas del Metro, ya que se está desviando o jineteando a la campaña del pejelagarto para satisfacer sus ansias de poder.
“‘El 21 de septiembre de 1999, el consejo de administración del Sistema de Transporte Colectivo aprobó un Plan-Empresa 2000-2006 que determinó una inversión de ocho mil 673 millones de pesos en el período 2001-2006 para ampliar, de acuerdo con el Plan Maestro 2020, las líneas 8-sur, 12-poniente, 7-sur y 8-norte…”
Hasta aquí la carta del líder sindical. Nada de esa inversión se realizó. Como en el mejor de los tiempos priistas, se trató de ‘un programa del gobierno anterior’ y se optó, como todos sabemos, por vías para transporte automovilístico que beneficiaría al 17 por ciento de la población capitalina, la de mejores ingresos, naturalmente. El 29 de abril de 2004 (METRO, consumatum est…) aquí reproduje una columna del colega Renato Consuegra titulada Sheinbaum y las obras viales que en su parte esencial denunció:
“‘Andrés Manuel López Obrador hizo… del segundo piso en Viaducto y Periférico su plan para ganar la simpatía de amplios sectores… a nivel nacional…
“‘Pero no todos sus colaboradores estaban de acuerdo con sus planes… El secretario de Obras, César Buenrostro, tenía la tesis de que se debía explorar la construcción de más redes del Metro… En cambio, Claudia Sheinbaum se ganó la confianza de López Obrador al defender el proyecto de los segundos pisos y un estudio del World Resources Institute elaborado por su director de tesis de doctorado en la Universidad de California, Berkeley, Lee Schipper.
“‘…El proyecto… está basado en el diseño de un sistema de transporte público ‘capaz de reducir drásticamente los tiempos de viaje, mejorar el medio ambiente, aumentar la productividad y abatir los costos de transportación’ en la ciudad.
“‘Para lograrlo.., propuso… rutas exprés de autobuses bajo dos perspectivas: clausurar calles completas a cualquier vehículo que no fuera autobús, y la instalación de carriles exclusivos… enmedio de avenidas grandes, (usando) autobuses grandes o ultragrandes para atravesar la ciudad hacia puntos que conecten con el Metro.
“‘Como la secretaria del Medio Ambiente ya tenía amarrado el estudio, se creó el Centro para el Transporte y el Medio Ambiente, con $12 millones de dólares en apoyos que incluían un crédito de $5.8 millones de dólares del Banco Mundial, $1 mdd de la Fundación Shell y $2 mdd de armadoras como Volvo, Mercedes Benz y Scania, entre otras, para pagar los costos de los proyectos ejecutivos de las obras…’
“El resto de la historia usted la conoce. Los segundos pisos se limitaron al Periférico; no se clausuraron ‘calles completas a cualquier vehículo que no fuera autobús’ y sólo se construyó el Metrobús de Insurgentes.
“Eso sí, con ‘autobuses… ultragrandes’ marca Volvo y Scania.
“Round bussiness, dicen allá…”
¿De qué marcas siguen siendo los “autobuses… ultragrandes” del sistema Metrobús..?
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