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AMLO, ¿se pagarían favores?


En su afán de llamar la atención, López Obrador, logró poner en primera línea su propuesta de estudiar una amnistía con la delincuencia cualesquiera que sea su actividad fuera de la ley. A todos sorprendió y suena más a una ocurrencia como la de Fox de pactar con la delincuencia. ¿Tiene algo de razón en su propuesta? Veamos más a detalle.
Al pretender legalizar, perdonar y dejar sin castigo los delitos cometidos por el crimen organizado, AMLO no solamente desprecia los esfuerzos de toda una nación, sino que, además, en sus afanes populistas soslaya, de un solo golpe, las actividades criminales de los narcotraficantes: Los asesinatos de hombres, mujeres, niños y ancianos, la desaparición forzada, el secuestro, la extorsión, la trata de personas, el cobro de derecho de piso, la ordeña de ductos, la explotación ilegal de minerales y bosques, entre otras acciones que lastiman y causan dolor a miles de familias mexicanas y afectan los recursos naturales y la economía del país.
Con esta propuesta, AMLO nos revela de qué lado está: del lado de los victimarios y lejos de las víctimas. Se rinde ante el crimen, claudica en las acciones y programas de seguridad emprendidas por las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad pública y pretende pactar con quienes tanto dolor y pesar han causado a los mexicanos.
Más grave aún: Podría tratarse de una estrategia calculada de aproximación a quienes tanto daño han causado al país, en la búsqueda de apoyo político e inmunidad para él y para sus candidatos, en las regiones del país donde tienen presencia estos delincuentes.
Su propuesta anticipa prerrogativas para los delincuentes, a cambio de candidaturas y puestos políticos y de fuentes de financiamiento para su movimiento. ¿De qué otra forma pueden explicarse años de campaña y recorridos interminables por el territorio nacional sin que haya habido explicación alguna de su forma de financiarse?
Con la propuesta de AMLO, delincuentes como Abarca, autor de la desaparición de 43 jóvenes en Iguala, quedarían en libertad y sin castigo. ¿Será acaso que el pacto propuesto por el morenista ocurrió hace tiempo y que ahora trata de corresponder al acuerdo con sus amigos de la delincuencia organizada?
Es evidente que a los morenistas no les importa resolver el problema de seguridad pública que vive el país. Así lo demostraron en días pasados con su voto en contra de la Ley de Seguridad Interior, que se aprobada hace días en la Cámara de Diputados y que prevé dotar de certeza jurídica a las Fuerzas Armadas en su intervención en las tareas de seguridad interna, con pleno respeto a los derechos humanos.
En declaraciones como éstas se revela el verdadero rostro de AMLO y se perfila cuál es su “proyecto de nación”: lejos del Estado de derecho, sujeto a su voluntarismo y carente de cualquier política seria y responsable en una materia estratégica para la seguridad e integridad de la nación.
Así llegamos al día de hoy, en que la violencia está en su peor punto desde hace 20 años. Dos gobiernos seguidos que han fracasado en el tema. Dos gobiernos que no lograron construir las instituciones gubernamentales para combatir a la delincuencia y pacificar al país.
Y ahora, en lugar de hablar del “aburrido” tema de cómo fortalecer las policías, los fiscales, los jueces y las cárceles, AMLO nos formula una receta mágica: la amnistía, eso sí, consultado y respetando la opinión de las víctimas. Es una tontería. Con estos muchachos, que son, como bien dice Jorge Fernández Menéndez, las verdaderas mafias, no se puede ni negociar ni perdonarlos. No son guerrilleros buscando la justicia social. Son individuos sanguinarios que utilizan la violencia para ganar dinero. Lo de la posible amnistía de AMLO es una ocurrencia más de un político obsesionado por el poder. Alguien dispuesto a decir barbaridades para ser Presidente. Ojalá le pregunten pronto a Alfonso Romo, el empresario que dedicó meses enteros a elaborar un programa de gobierno de AMLO, qué piensa de esta “genial” idea.
Dijo la Presidenta de Mexicanos en Contra de la Corrupción, María Amparo Casar en el marco del Foro sobre Dinero y Política, organizado por el Instituto Nacional Electoral (INE), la especialista dijo que “si un partido o candidato aceptan dinero ilegal en las campañas, todos harán lo mismo, porque de lo contrario estarán en desventaja”. El dinero y la política, en campañas electorales, advirtió, están inevitablemente ligados a la corrupción y “enfrentan el peor de los escenarios, porque el financiamiento es muy laxo, generoso y poco transparente”.

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