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Antes de ser gobernador, Guerrero Mier fue diputado local, tres veces diputado federal, y senador

En aquella época la sede del Congreso del Estado estaba en la planta alta del Palacio de Gobierno, con ventanales con vista a la Plaza IV Centenario, y estaba integrado sólo por once diputados locales. Aparentemente, porque ahí estaba la mano de Guerrero Mier como el diputado número 12. Pocos sabían que había un doceavo, que legislaba desde la Secretaría General de Gobierno.

Pongo un ejemplo de la anterior aseveración. Existe una enciclopedia del notariado en uno de cuyos tomos se refieren a Guerrero Mier. Resulta que la Asociación Nacional del Notariado A.C. destaca en una de sus partes, su brillante intervención en el seno de la Comisión Nacional de Gobernadores (CONAGO), de la que por cierto Guerrero Mier fue uno de sus fundadores e inspiradores- defendiendo al Notariado Público como una institución del Sistema Jurídico Latino, el cual, se dijo de paso, es adoptado hoy en día, por setenta países.

Cuando se leen esos reconocimientos de la Asociación Nacional del notariado mexicano hacia nuestro ex gobernador Ángel Sergio Guerrero Mier, recordamos que fue él, precisamente como Secretario de Gobierno, quien trabajó en el año de 1974 en la redacción de la Ley del Notariado vigente en Durango, en la cual suscribe el decreto como Secretario General de Gobierno junto a los diputados de aquella época Lilia Sonia Casas, César Guillermo Meráz y Eduardo Campos.

En tres ocasiones fue diputado federal Ángel Sergio Guerrero Mier. La primera de ellas por la ciudad de Durango, en 1976, ocasión en la que participó destacadamente en el proceso de revisión de las leyes electorales que produjo la gran Reforma Política concebida por Jesús Reyes Heroles. En ese trabajo legislativo colaboró muy de cerca con el gran pensador, Rodolfo González Guevara. Entonces, hace 38 años, Guerrero Mier presidió la Comisión del Deporte.

Los diputados federales de ese trienio, por el estado de Durango, fueron Maximiliano Silerio Esparza, José Ramírez Gamero y Salvador Reyes Nevárez. La primera parte de esa legislatura fue liderada por Augusto Gómez Villanueva, pero a los meses fue removido y relevado por Rodolfo González Guevara, quien designó a Sergio Guerrero Mier como nuevo coordinador de la diputación duranguense, supliendo a Silerio Esparza.

Fueron compañeros de curul de Ángel Sergio, entre otros, el jalisciense Guillermo Cosío Vidaurri, el yucateco Víctor Manzanilla Schaffer, el ideólogo Enrique Ramírez y Ramírez, Antonio Riva Palacio (a la postre líder del Senado de la República y gobernador de su estado natal, Morelos); la hija del líder y fundador del PPS, Marcela Lombardo; la actriz María Elena Márquez y el panista Abel Vicencio Tovar.

A Porfirio Muñoz Ledo, entonces Secretario de Educación en el gobierno del presidente José López Portillo, le escuché decirle al otrora gobernador Héctor Mayagoitia Domínguez, al finalizar su informe de gobierno al que Porfirio vino con la representación presidencial, que estaba muy impresionado por las aptitudes legislativas de Guerrero Mier en la Cámara Baja, que sabía de su trabajo parlamentario y había seguido algunas de sus intervenciones en tribuna. Muñoz Ledo ya conocía bien sus aptitudes políticas, puesto que era el presidente del CEN del PRI cuando Sergio Guerrero lo era al frente del CDE del PRI en el estado de Durango y simultáneamente Diputado Federal.

Nuestro biografiado fue legislador federal por segunda ocasión en 1985, en la LIII Legislatura. Fue designado, de nuevo, como coordinador de los diputados por Durango. Los paisanos que compartieron la curul durante ese periodo fueron: Francisco Gamboa Herrera, Javier Ponce, José Ramón García Soto, Cristóbal García Ramírez, Joel Yaverino Reyes y el panista Joel Rosas Torres, quien le había ganado al priista Máximo N. Gámiz Parral.

En esa Legislatura, entre las tareas propiamente legislativas de Guerrero Mier se puede destacar que hizo mancuerna como Secretario de la Comisión de Trabajo y Previsión Social con el líder nacional cetemista de origen poblano, Blas Chumacero, quien la presidía formalmente, pero el de la “chamba”, el que corría el lápiz, era Guerrero Mier, sencillamente por una razón: Don Blas debía atender encomiendas de carácter nacional de su central obrera, pues formaba parte del círculo más cercano al sempiterno jerarca de esa poderosa central, Don Fidel Velázquez Sánchez.

Continuará…

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