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Aristegui

Sin ProtocoloEn el análisis de los hechos y fenómenos sociales que ocurren actualmente nos parece que es un tema obligado el caso de la periodista Carmen Aristegui. Nos parece que fue un error que haya vinculado la firma de MVS donde prestaba sus servicios a la plataforma Méxicoleaks, construida para recibir información anónima con datos sobre la corrupción en México.
Pero era un asunto que no debería de haber detonado hasta usarlo como causa del despido de Aristegui, era un tema que se podía zanjar con el diálogo, simplemente retirar la firma de la plataforma antes mencionada y se acabó.
Nosotros creemos que Carmen Aristegui estaba en la mira de la intolerancia y la represión, su periodismo era absolutamente incómodo al poder y a los poderosos, estaban a la casa de un error y lo tuvo. Error mínimo, irrelevante, pero era lo que esperaban para ejecutar y lo hicieron.
Estamos de acuerdo en que la línea periodística agrade a unos y no guste a otros, es normal. El coincidir con determinada forma periodística tiene que ver con varios factores, entre otros, el nivel cultural y educativo, la visión social, el compromiso con la sociedad, las ligas con el poder, el lugar en que se esté con el poder mismo, los compromisos con los intereses fácticos, el papel en la sociedad misma.
Con Carmen Aristegui coinciden intelectuales, académicos, estudiantes, investigadores, creadores, líderes sociales, organizaciones independientes, defensores de derechos humanos, ONG’S, gente comprometida con el movimiento social. Es decir, aceptan la línea periodística de Carmen Aristegui quienes tienen una visión crítica y democrática del país.
No coinciden los que forman parte del poder político, los integrados a la estructura del poder en cualquiera de sus formas, los beneficiarios de este poder, los que no entienden lo que es la reflexión crítica, ni el papel que juega esta crítica en un proceso democrático y los que sienten que el periodismo funcional al gobierno es el mejor y que detrás de cada espacio crítico hay una intención de complot además de la derecha con sus intereses obscuros.
Creemos que esto es válido, en una sociedad plural y que construye cada día su democracia debe de haber libre juego en la expresión del pensamiento y dentro de este abanico está el del periodismo, independientemente que a unos no guste y a otros sí, independientemente que algunos se sientan identificados con una manera de hacer periodismo y otros con otra.
Lo que no se vale es que se utilicen pretextos hasta baladís para que caiga con toda la fuerza posible la gillotina de la intolerancia, de la censura, de la represión, del amordazamiento, del aniquilamiento de una libertad. No se vale que se frene la incipiente democracia, que se prive a un amplio sector de la sociedad de una línea periodística que se considera necesaria y hasta imprescindible.
No creemos que el Gobierno Federal esté fuera de esta decisión, y no lo creemos porque el Estado mexicano es reiterativo en la represión a la libertad de expresión, al ejercicio periodístico. Desde hace mucho tiempo el gobierno acude al ejercicio de la intolerancia extrema que va de la prisión al asesinato. Lo hizo de Ricardo Flores Magón a Manuel Buendía, del canal 40 a Carmen Aristegui, del asesinato, persecución, tortura, amenazas y chantajes al periodismo a lo largo de la historia de México, del asesinato de más de 30 periodistas, de la desaparición de más de diez.
Por eso no creemos que el gobierno esté al margen si ha sido reiterativo en el acoso y la represión a la libertad de expresión. Nuestro país está señalado por los organismos internacionales como agresor de la libertad de expresión y de los comunicadores. El periodismo está considerado en México como de muy alto riesgo, más que en países en guerra, eso es vergonzoso.
En nuestra opinión Carmen Aristegui no se debe de ver como un hecho personal, sino como un fenómeno comunicacional reiterativo del estado. Ayer fue Excélsior, mañana puede ser Proceso. Estamos seguros que surgirán otros proyectos, otras gentes comprometidas, y el gobierno y la clase política y sus aliados intentará destruirlas o las destruirán, es parte de un tortuoso proceso por hacer de este país un país democrático.
Un gobierno que hace leyes para todo y al mismo tiempo es defensor de la oligarquía solo hará leyes para adornarse pero no para cumplirlas, es un gobierno que está en el umbral del fascismo. Manifestamos nuestro apoyo a Carmen Aristegui porque el país debe ser plural, está obligado respetar la constitución y los acuerdos internacionales y porque no nos van a amedrentar. O no.

Jenep_55@hotmail.com

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