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Ayuntamiento de la capital, de lo dicho a los hechos

Aunque aún no concluye el proceso de entrega-recepción por el cambio de administración en el Ayuntamiento de la capital, era evidente que pronto iban a salir a relucir una serie de irregularidades en el rubro de las finanzas, desde la llegada de los nuevos funcionarios municipales, pero tal vez desde el domingo dos de junio por la tarde, “la suerte estaba echada”,  José Ramón Enríquez no había logrado reelegirse como alcalde de la capital a pesar de que aseguraba poco después de las seis de la tarde que las tendencias le favorecían con más de seis puntos porcentuales en la votación y que el resultado eran irreversible, nada más alejado de la realidad, los duranguenses le dieron la espalda y desde ese momento las sonrisas de felicidad nunca volvieron a aparecer entre los integrantes de su equipo y menos en él. 

Salvo el resultado que ofrezca la auditoría externa, aunque también deberá de darse una interna, todo parece indicar que durante los dos últimos meses se cometieron una serie de excesos con los recursos del municipio, algo que vendría a manchar todo lo que durante dos años con diez meses presumió cada vez que pudo Enríquez Herrera, más de 50 auditorías internas, reconocimientos de aquí y de allá por el manejo eficiente y transparente de los recursos,  inclusive algunos premios de carácter nacional que suponían un escrupuloso cuidado del dinero de los duranguenses, ahora al parecer todo esto se vino abajo, salvo lo que digan los resultados del proceso de entrega -recepción y las auditorías internas y externas, algo que esté listo allá a mediados del mes de Noviembre.

Mientras esto sucede, el más prudente de todos ha sido el alcalde Jorge Salum del Palacio,  sus declaraciones han sido bastante cautelosas a pesar de las evidencias encontradas en la mayoría de las dependencias, a pesar de que algunos de sus colaboradores,  regidores de su partido, funcionarios de los otros niveles de gobierno llegaron con “sed de venganza”, él no ha perdido la ecuanimidad, siempre sujeto a los tiempos y a las leyes, sin adelantar vísperas ni especular con tal o cual situación, esa siempre ha sido la característica del hoy alcalde y no tiene por qué cambiar, salvo que se deje influenciar por el “canto de las sirenas”.

Durante esta última semana se dan dos hechos relacionados con las finanzas de un Ayuntamiento, el pasado viernes antes de la sesión ordinaria de Cabildo, el alcalde da a conocer la instrucción que hacía poco más de 15 días había girado paran que se practicara la auditoria externa y aunque los regidores petistas se quisieron “colgar la medallita” con una supuesta encuesta ciudadana para exigirle a Salum esta auditoría externa, el alcalde les ganó el tirón, por lo que para no verse tan mal estuvieron recabando firmas y publicaron “su logro”, algo que ya resultó totalmente ocioso, sin embargo hay que reconocer que al menos “hacen su luchita”.

De manera lógica, los estados financieros del bimestre julio-agosto, es decir de los dos últimos meses de la pasada administración, fueron rechazados durante la sesión de la Comisión de Hacienda, lo mismo va a suceder hoy al pleno del Cabildo, sin embargo lo importante será conocer a detalle todo lo que sucedió en estos dos últimos dos meses que echaron por tierra el trabajo de casi tres años, si bien tal vez no suceda nada, queda el antecedente de la forma en la que se actuó, para que en un futuro no muy lejano considere las opciones que van a presentar algunos partidos, candidatos con un pasado bastante obscuro.

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