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Bolas de estambre

En tiempos de lo que la gente del nuevo Gobierno federal llaman “neoliberalismo”, era común escuchar a los otrora integrantes de partidos de oposición referirse a las “cortinas de humo” y, en años más recientes, a las “cajas chinas”, a aquellas notas informativas que servían como  distractores para desviar la atención de un tema prioritario para el país o para los ciudadanos.

Prominentes opositores, sobre todo de izquierda, desdeñaban los contenidos televisivos de entretenimiento, porque aseguraban eran generados con el propósito primordial de tener a la gente pasiva y adormilada. “Al pueblo pan y vino” era la frase, acuñada originalmente en la antigua Roma, que se utilizaba para señalar esta situación.

En sus poco más de 100 días, el gobierno de la 4T ha dado continuidad a esa misma practica tan criticada desde siempre. De manera cotidiana, en las conferencias mañaneras, cuyo tiempo es utilizado en que el presidente responda cuestionamientos, en su mayoría simplones, y realizados por “reporteros” de dudosa reputación, que son los que en su mayoría asisten a cubrir estos eventos.

Como resultado de esto le brindan la imperdible oportunidad al presidente de la república para que desarrolle, sin aportar cifras o datos duros, temas en su mayoría inocuos que terminan por copar la agenda informativa diaria. En otras palabras, fabrica “bolas de estambre” para entretener a los medios y a la opinión pública.

En su momento el episodio conocido como la guerra contra el huachicol, sirvió en su momento para desviar la atención de la catarata de críticas que se dejaron sentir por el sector empresarial por la cancelación de la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en Texcoco y del fatídico accidente aéreo en el que perdieron la vida la gobernadora de Puebla, Martha Ericka Alonso, y su esposo, el senador panista, Rafael Moreno Valle.

En días recientes, el escándalo que significó la reunión privada que sostuvieron el presidente López Obrador y el yerno y mano derecha de Donald Trump, Jared Kushner, en casa de Bernardo Gómez, ejecutivo de Televisa, se vio sepultado convenientemente por la filtración de la carta de AMLO al rey de España, Felipe VI, en donde pide que se disculpe con nuestro país por los “agravios causados durante la Conquista”.

Ese último tema inundó espacios en los medios y en las redes sociales, aunque ciertamente, le significó, al igual que el encuentro en “lo oscurito” con Kushner, toda una avalancha de críticas y dio material para innumerables memes, lo que hizo recordar los mejores momentos (es un decir) de Peña Nieto.

Aunado a todo esto, López Obrador se ha fijado el objetivo de hacer de México un país beisbolero, a través de la implementación de políticas públicas para conseguir ese propósito. Dicho con otras palabras, el “pan y circo” que como oposición denunciaba, ahora se implementa como una acción de gobierno.

Cuando la gente salió a votar el pasado 5 de julio por un cambio, lo hizo, mayoritariamente por, entre otras muchas cosas, desterrar este tipo de prácticas. Con este tipo de situaciones lo que hace la actual Administración federal es decepcionar a un gran número de mexicanos que depositaron en ellos su confianza.

Lanzar la liza, la recta de 95 millas o la pejemoña con bolas de estambre, es un pasatiempo que López Obrador debería de considerar abandonar. Ojala y los altos niveles de aceptación no terminen por obnubilar su juicio.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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