MINUTO X MINUTO

“Bullying” institucional


Al Presidente Peña Nieto no le quedó más que reconocer el “Bullying” que le hacen a las instituciones, una aceptación que por supuesto no se debería de haber hecho, por las implicaciones de debilidad que ocasionan, y porque la ironía se empodera por encima de las instituciones, cuando menos, es nuestro punto de vista.
El “Bullying” institucional, es un fenómeno propiciado por las nuevas tecnologías comunicacionales, que merece ser analizado por diversos estudiosos de las ciencias sociales como: psicólogos, psiquiatras, sociólogos, antropólogos, politólogos, flojólogos y sinquehacerólogos, y, sin duda, del “Bullying” popular podrán aprender mucho: ventrílocuos, cómicos, carperos, merolicos, y profesionales afines a estas actividades del sano esparcimiento.
En nuestra limitada óptica, detrás de cada ironía institucional convertida en “memes” y la consecuente carcajada nacional e internacional que causan, hay un proceso en el que se combinan la venganza, la descalificación, el desahogo, el hartazgo, la frustración, la impotencia, y otra docena de emocionalidades más de la ciudadanía, que hacen de las Redes Sociales el instrumento más caustico contra el poder estatal y las instituciones creadas.
No hace mucho, salir a la plaza principal de cualquier ciudad o pueblo y gritarle a la autoridad que era un bandido, corrupto, narco, implicaba mínimo una paliza y quizá varias semanas en la cárcel. Hoy, las cosas han cambiado de manera radical, para soltar la carcajada no hay más que en la computadora poner en el buscador “Bullying contra el gobierno” y aparecen cientos o miles de diseños blanco y negro, a colores, en video, actuados con gracia –o sin ella-, que ametrallan a las instituciones o a sus representantes sin piedad. No hay detenciones, ni amedrentamientos, ni amenazas, ni nada, porque nadie sabe quien los hizo, de donde vienen, mucho menos de parte de quien se hacen.
Pero el “Bullying” no solo es sarcástico, en muchos casos y en cantidad significativa, encierran denuncias, acusaciones, protestas, contra los poderosos y abusivos, contra los indolentes y déspotas, contra los impunes y corruptos. En otros países, el “Bullying” ha costado el retiro de prominentes políticos, incluso, sean iniciado investigaciones serias que terminan en castigos ejemplares.
En México es diferente, los personajes a los que se les hace “Bullying” se unen a la carcajada nacional, ante la impotencia de no poder hacer nada, más que como dicen en mi barrio, “aguantar vara”.
Por ello el que a nivel presidencial se haya reconocido este fenómeno catártico, debe mover a la reflexión a nuestros gobernantes, seguramente han aplicado recursos millonarios a especialistas en el manejo de Redes para que encuentren la forma de desarticular este acribillamiento social contra ellos. Claro, estos “especialistas”, lo único que han hecho es llevarse el dinero de los ciudadanos y correr impotentes ante la granizada terrible de burlas.
En un gesto patriótico, aquí les vamos a decir, gratuitamente, sin que medie compensación, ni payola ni chayote alguno, como desarticular el “Bullying institucional”, lo cual es muy sencillo, créanmelo señores del poder; lo único que tienen que hacer es cambiar conductas, actitudes, comportamientos, narrativa y hasta el modito de andar, y el “Bullying institucional” desaparecerá por arte de magia. Sean transparentes, no se unan con los malos, rindan cuentas claras y tomen chocolate espeso, terminen con el nepotismo, con la impunidad y antepongan sus intereses a los intereses de los mexicanos. Sean servidores públicos, no se sientan dueños del país.
Es lamentable ver cómo se van frivolizando los recintos institucionales como la Cámara de Diputados, en donde a coro se pretende acallar a la oposición con expresiones prohibidas en los estadios de futbol y sancionadas por la FIFA. Lo más increíble es que se justifiquen diciendo que gritaron “bruto”, no sería raro que los señores diputados le cambien de nombre al presidente de Rusia y le quieran llamar “brutin”. O no.