MINUTO X MINUTO

El cambio esta acerca


México ha registrado movimientos sociales o naturales que posteriormente han traído cómo consecuencia cambios posteriores de carácter social y político. Por supuesto, el movimiento mas fuerte es la llamada “Revolución Mexicana”, de la cual esta muy en duda si fue realmente una revolución o SOLO el agotamiento de un modelo político, social y económico el cual tuvo que ser quitado con las armas.
El modelo porfirista fue sustituido por otro que permitió fundamentalmente la creación de una sociedad industrial mas fuerte, con ello, la generación de una burguesía mas amplia, y, por otro, la creación de una burocracia robusta, corrupta y voraz.
A la vez surgió una clase trabajadora empobrecida, explotada que sigue con salarios miserables y solo con mínimas concesiones como: viviendas indignas, salud de mala calidad y pésima educación.
Después de la Revolución Mexicana pasaron mas de cincuenta años durante los cuales se fue consolidando un estado capitalista, intolerante y represivo, que aniquilo las expresiones de inconformidad de diferentes sectores como: médicos, telegrafistas, ferrocarrileros, maestros y los movimientos reivindicativos del campo.
Ninguno de éstos movimientos logró modificar de manera sustancial el modelo capitalista mexicano y sus soporte el sistema político.
Irrumpió la década de los sesentas que convulsionó el mundo, la primavera de Praga, la revuelta francesa, movimientos universitarios en Estados Unidos que condenaba la guerra de Vietnam. La rebeldía estudiantil tocó nuestro país.
El movimiento del 68 estremeció el país, el estado incapaz de entender el movimiento, incapaz de saber el valor del diálogo y la negociación, lo aniquiló con una matanza, posteriormente el gobierno seguiría con la guerra sucia de persecución, tortura, cárcel y exterminio. El movimiento del 68 era la culminación de un periodo de luchas obreras y campesinas.
Pero el estado entendió que debería aflojar la cuerda, Federico Reyes Heroles, de los políticos mas lúcidos del sistema, entendió que había que hacer reformas que aligeraran la presión, creo la reforma política, legalizó partidos, se crearon las representaciones plurinominales en el poder legislativo. Pero el estado cometió craso error, nunca entendió el fondo de la reforma de Reyes Heroles, en lugar de abrir el juego democrático, cooptó a los partidos, los metió en el juego del oportunismo y la corrupción. Los avances conquistados el 68 y durante la resistencia en el periodo de la guerra sucia quedaron hechos añicos.
El sismo del 85 puso al descubierto la incompetencia de un gobierno para actuar, fue sustituido por la fuerza social que se lanzó a las calles a salvar gente, fueron miles y miles los muertos, pero también miles y miles los que salvaron la vida gracias a la participación popular. Del sismo del 85 se generó la sociedad civil activa y participativa que irrumpe en la vida política y social y va vulnerando a los partidos políticos.
Los movimientos sísmicos del 7 y 19 de septiembre pasados volverán a impactar en el modelo político ya agotado de nuestro país. El sistema de partidos cometió grave error, creyendo que López Obrador había caído en la trampa al destinar recursos de Morena para los damnificados, se apresuran a decir que comete un delito, quizá pensaban meterlo a la cárcel y quitarlo de en medio, sin posibilidades de que participara en las elecciones del 2018.
La trampa se les revirtió, minimizaron las Redes Sociales, un fenómeno comunicacional popular que el sistema político no logra entender ni comprender, terminaron por replegarse y hacer el ridículo. ¿Cual será el impacto que los sismos tengan en el modelo actual? No lo sabemos, podemos armar la hipótesis de que los partidos tradicionales será rechazados en las urnas, podrían perder las elecciones con votos, quizá se sostengan en el poder con fraude, entonces, la reacción popular será impredecible.
Creemos que los vientos huracanados, las lluvias torrenciales y los temblores de tierra anuncian cambios profundos, quizá el fin de la era de la impunidad y la corrupción este a la vuelta de la esquina. O no.