Loading

Campañas: de la inteligencia estratégica a la inteligencia táctica

Partiendo que las campañas electorales, como en las que hemos estado inmersos son especie de guerras cortas en las que los elementos que entran en juego, todos, son importantes, es pertinente recuperar algunos conceptos propios de este tipo de enfrentamientos cortos que dependen en su gran mayoría del acopio de información, análisis de la misma y la producción de conocimiento que dará como producto final lo que se conoce como inteligencia.

Por ello, en la elaboración de escenarios electorales, de los que se derivan los planes estratégicos de campañas, debe haber un grupo de especialistas atendiendo el seguimiento y la evolución de actores, acontecimientos y tendencias que supongan un riesgo o amenaza en los objetivos de corto plazo a conseguir.

En este sentido, es importante que el grupo interdisciplinario que participa en el famoso Cuarto de Guerra, sepa distinguir entre sorpresas estratégicas y sorpresas tácticas.

1.- De acuerdo con los especialistas, las sorpresas estratégicas se refieren a hechos de gran relevancia que no se contemplaban, bien porque suponen una ruptura de tendencia o porque forman parte de una tendencia no detectada. 

Un ejemplo, el juicio a José Ramón Enríquez Herrera. Aunque era un proceso que se había iniciado en la Legislatura anterior, ahí estaba pendiente y el equipo de José Ramón sabía que existía, pero ignoraba el tiempo en que podría resurgir. 

Y resurgió a dos semanas de que concluyeran las campañas, lo que obligó al equipo del alcalde con permiso, a elaborar varios movimientos tácticos encaminados a intimidar a los “enemigos”:

> La instalación del campamento en los portales del Congreso, horas antes de que se emitiera el dictamen de la Comisión de Responsabilidades. Se trató de un movimiento táctico en donde entraron en juego los tiempos y el lugar, para presionar a los legisladores.

> La rueda de prensa en la sede del Senado de la República y los mensajes que desde ahí se enviaron al gobernador Aispuro Torres, evidenciaron un análisis oportuno de la difícil situación que enfrentaba José Ramón. El objetivo fue sacar el conflicto de la frontera estatal y llevarlo a la capital del país y desde ahí lanzar amenazas al gobernador de Durango.

2.- Las sorpresas tácticas son acontecimientos de mayor o menor importancia, no previstos en cuanto a tiempo y lugar, pero que se enmarcan en una tendencia conocida. 

Por ejemplo, lo que estamos observando a escasas horas de que concluyan las campañas, son precisamente, sorpresas tácticas, pero ahora de José Ramón hacia el PAN.

> De tiempo. El darle a escoger al equipo de Jorge Salum el lunes o miércoles, para el cierre de su campaña, indudablemente que se trata de un movimiento táctico para evitar que Salum del Palacio reciba la atención de los medios de comunicación el miércoles 29 de mayo, último día para hacer campaña electoral.

Así, de esta forma, la atención mediática estaría centrada en los cierres de campaña del alcalde con licencia, quien sí podría cerrar el martes 28. 

> De lugar. El no autorizarle alguno de los dos espacios estratégicos de la ciudad (la Explanada de los Insurgente, y mucho menos, la plaza IV Centenario) como escenario para el cierre de campaña de los panistas, es otro de los movimientos tácticos de José Ramón, quien sí se reservó para él, estos dos espacios, obligando a echarle creatividad al equipo de Jorge Salum, comandado por José Antonio Ochoa.

> Otro movimiento táctico, pero ahora en contra de Enríquez Herrera, es el que realiza el equipo de campaña de Salum del Palacio, al convertir el cierre de campaña en una marcha por la dignidad del centro de la ciudad hacia la unidad administrativa, como respuesta a las maniobras del gobierno municipal al servicio de Movimiento Ciudadano.

Cada uno de estos hechos son una sorpresa táctica, sin embargo, las sorpresas tácticas pueden ser al mismo tiempo acontecimientos estratégicos en sus consecuencias; el ejemplo de la posible inhabilitación por más de tres años a José Ramón, que estuvo en la mesa de los legisladores y que, finalmente fue cambiada por una sanción de 100 mil pesos, es el mejor ejemplo de cómo una sorpresa táctica puede convertirse en un movimiento estratégico, por sus consecuencias. Por tanto, unas y otras requieren atención.

Comenta con Facebook