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Cien días

Se han cumplido los primeros 3 meses de gestión de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de la República y de entrada lo festeja al conocer la encuesta de aprobación de El Financiero que le da un 78% en ese rubro. Es poco el tiempo transcurrido para hacer un análisis del inicio de sexenio pero, por otro lado, es pertinente el lapso para hacer un corte de caja preliminar.

Será el próximo lunes 11 de marzo cuando el presidente rinda un informe sobre el estado que guarda la Administración Pública, las decisiones que se han tomado en los primeros 100 días de ejercicio y lo que se va a seguir haciendo.

En su primera etapa ha puesto énfasis en combatir la corrupción, la pobreza y la inseguridad, los tres principales problemas que agobian a nuestra sociedad. Para el tema de la inseguridad se desdijo de lo ofertado en campaña de sacar al Ejército de las calles y trabajar en hacer una república amorosa. Envió al Congreso una iniciativa para formar una Guardia Nacional con mandos militares, aunque después el Senado de la República por mayoría le terminaría enmendando la plana.

En un afán de erradicar el cáncer de la corrupción abrió varios frentes de manera simultánea. Inició la guerra contra el robo de combustible (huachicoleo), canceló la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (amparado en el resultado de una consulta ciudadana). A fin de tener mayor control en los estados para el envío de apoyos a diferentes programas ha optado por un plan de centralización, nombrando a “superdelegados” estatales y regionales, ha adelgazado el aparato burocrático y ha ampliado una red clientelar electorera sin precedentes. En lugar de subsidiar a guarderías mejor repartir dinero directamente a los padres (para que se lo den a las abuelitas de los niños para que se los cuiden), de igual forma eliminar apoyos para instancias que promueven apoyos para grupos vulnerables como mujeres y niños victimas de la violencia o portadores del virus VIH.

Toleró el bloqueo a vías férreas por más de un mes, lo que ocasionó severas pérdidas económicas. La ha emprendido en contra de todos los organismos autónomos y de organizaciones civiles, lo cual es en desdoro de un marco civil y democrático. Se cancelaron, por CONACYT, cientos de becas de jóvenes que estudian en el extranjero y el destinar 350 MDP para crear la Oficina de Presidencia para la Promoción y Desarrollo del Beisbol en México (Probeis). O la política de no intervención frente a la dictadura en Venezuela.

De igual forma habría que reconocer situaciones en donde ha sabido corregir a tiempo como con el tema de reducción al presupuesto de las universidades o sobre la autonomía de las mismas.

Desde luego que también en este tiempo ha habido situación que quedarán para la anécdota por lo insólito como el consultar a la madre tierra para solicitar su consentimiento para construir la ruta del Tren Maya, el solicitar el apoyo a las mamás para evitar que sus hijos delincan, el saber que los aviones no pueden chocar porque según Rioboó, se repelen (sic!!), que los divorcios son culpa del neoliberalismo, o que el Secretario de Educación, Esteban Moctezuma, se ostenta como licenciado, sin serlo.

Estamos cerca de que se cumplan los 100 días y la ilusión, a decir de los sondeos de aceptación, parece estar intacta. Es deseable que el Gobierno federal  continúe dando forma a su visión de país. Para esto, dentro del círculo cercano del presidente debe de haber quien se haga escuchar y le informe cuando algo se tenga que corregir o cambiar, porque da la impresión que eso no ocurre.

Ojala y López Obrador no pierda el foco y sea consciente del grado de popularidad que sigue teniendo y del enorme compromiso que eso conlleva: el no defraudar a millones de ciudadanos que confían en él a pesar de todo.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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