MINUTO X MINUTO

Coahuila, Edomex, Nayarit, Veracruz


En la vía de los hechos la intención de aparecer arriba en las encuestas electorales es para generar una percepción de fortaleza y así ampliar las posibilidades de obtener más simpatía popular y mayor financiamiento de los inversionistas que tienen la intención de hacer negocios con el futuro gobierno.
Aunque no tiene ninguna validez oficial, el propósito de quedar arriba cuando el PREP es detenido radica en que se podrá utilizar un discurso triunfador hasta que se realice el cómputo de actas y se defina cuál candidato tuvo más votos y en contraste los candidatos que quedan en la segunda posición tienden a caer en el error de utilizar el típico lenguaje de perdedores defraudados y eso hace una gran diferencia en los mensajes que se le hacen llegar a la ciudadanía.
Esto último creo que sucedió en Coahuila y el Estado de México en donde los operadores del PREP lo pararon sin justificaciones legales para que quedaran arriba Riquelme y Del Mazo, en el primer caso porque no cuantificaron un porcentaje adecuado de actas que diera certeza y en el otro, porque ingresaron menos de las estipuladas por la ley; obviamente en ambos estados la intención fue darles el discurso de triunfo a los candidatos del PRI.
La elección en Veracruz generó muy poco interés por la sencilla razón de que los resultados estaban bastante perfilados porque el factor Duarte sigue teniendo una gran influencia en el ánimo de los veracruzanos y era imposible que eso no acelerara el desplazamiento del PRI que inició con la derrota en la gubernatura el año pasado, al grado tal, que lo mandaron a la tercera posición.
En Nayarit sucedió algo similar, no había muchas dudas de quién ganaría el Gobierno del Estado, eran muchos factores que indicaban que el PRI no podría retenerlo, principalmente por el activismo del crimen organizado que desde la detención del ex fiscal Veytia se confirmó lo que la sociedad ya sabía, que era auspiciado y protegido desde los principales despachos de la administración estatal, dejando al gobernador Sandoval sin la mínima credibilidad y autoridad moral; esto aunado al poderío económico y la influencia social del ex gobernador Antonio Echevarría, padre del virtual gobernador electo que también ganó con el apoyo del PAN-PRD y logró la alternancia en 1999; mientras que en contraste el PRI evidentemente postuló a un pésimo candidato como lo fue el dirigente nacional de la CNC.
En Coahuila las consecuencias del triunfo del PRI o del PAN radican en la libertad o la prisión para los hermanos Moreira, cuyas administraciones se caracterizaron por los evidentes vínculos con la delincuencia organizada y por la corrupción institucional más escandalosa en la historia de la entidad, lo cual está documentado en los expedientes de las cortes estadounidenses en las que están siendo procesados algunos de sus socios de los cárteles y varios de sus ex colaboradores que han sido bastante colaborativos con los fiscales y jueces, ya que se han explayado sobre los delitos cometidos por el gobernador y el ex gobernador, circunstancia que puede aumentar la presión de Estados Unidos por ser estado fronterizo.
El sentido común expone que el PRI debió haber perdido holgadamente la elección a gobernador, los resultados del PREP no muestran ni el voto oculto, ni el enojo de los coahuilenses por los abusos de los últimos dos sexenios; en consecuencia, difícilmente se podrán sostener esos números, con todo y el inocultable sometimiento de su Instituto Electoral, al grado tal, de que uno de sus “ciudadanizados” consejeros terminó una discusión pública con la frase: “Va a ganar mi partido el PRI”.
En Edomex la situación es similar aunque tiene otras implicaciones políticas, ya que es la tierra del presidente Peña, quien seguramente está consciente de que si gana Morena, él terminará de perder el control del país y de su partido, además de que difícilmente podría nombrar al candidato a la presidencia de la República y aceleraría la fuga de priistas hacia el proyecto de López Obrador.
Peña Nieto sabe que si pierde Del Mazo sería una hecatombe para el grupo Atlacomulco, para el PRI, para su gobierno y para él mismo, podía darse el lujo de ser derrotado en los demás estados, pero no ahí, porque eso significa perderlo todo y lo cierto es que esa posibilidad está bastante latente y la maestra Delfina, una mujer evidentemente muy limitada para entender siquiera la problemática, pero que cuenta con el apoyo del caudillo de la izquierda puede convertirse en la primera gobernadora y además de alternancia.
El gran triunfador de 2017 es Andrés Manuel López Obrador, en su primera elección en Coahuila con un candidato bastante peculiar quedará como tercera fuerza independientemente de si termina ganando el PRI o el PAN, en Veracruz será la segunda fuerza, además de que hay altas posibilidades de gobernar el Estado del Presidente de la República y mientras esto se define, porqué será en tribunales, independientemente de quién termine teniendo más votos, si Delfina o Del Mazo; él podrá seguir mandando mensajes políticos del Andrés Manuel mesurado, institucional y respetuoso que dejó muy atrás a aquel que tomaba pozos petroleros y paralizaba la Ciudad de México.

@ernestoescobosa