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Coincidir con Trump, gran riesgo


La información es persistente, Venezuela está sumida en el caos y Maduro se perfila como un dictador de la era moderna. La sociedad venezolana está confrontada, hay heridos y muertos, líderes sociales bajo acoso o en prisión. El mundo clama porque se respeten los derechos ciudadanos y humanos, el grito se escucha por todo el mundo ¡Que caiga Maduro!
Pero Maduro no cae, se sostiene, no parece ni siquiera tambalearse, le responde al imperio estadounidense con insolencia, se burla de Trump, continúa con su proyecto.
Maduro es una especie de socialista-populista con discurso folclórico al que le hablan los pajaritos, esto no es lo relevante, sino la realidad social y política que vive Venezuela que a decir verdad desconocemos. Hay una campaña internacional muy fuerte contra Maduro tejida -desde nuestro punto de vista- desde Washington.
Los medios de comunicación repiten las mismas tomas, aparecen los mismos entrevistados, desfilan personajes de la política opositora, familiares de los presos, artistas, deportistas, académicos, periodistas; aparecen en las pantallas de los televisores denostando a Maduro. Los entrevistadores induciendo respuestas, creando imágenes del caos.
¿Cuál es la realidad? No dudamos ni un segundo en protestar contra Nicolás Maduro por las agresiones contra los opositores, demandamos la libertad de todos los presos políticos, nos solidarizamos con los familiares de las personas muertas en los enfrentamientos con la Policía y el Ejército, nadie puede construir un proyecto de nación reprimiendo, sino abriendo la participación política plural, debatiendo y convenciendo.
Hay dos posiciones en Venezuela, la del Bolivarismo de Maduro, y la de la derecha opositora. El problema es de confrontaciones ideológicas, de visiones sociales absolutamente encontradas. La derecha con el respaldo de Trump y de una fuerte corriente internacional. Los bolivarianos resistiendo con apoyo popular, del ejército y de sectores empresariales que no se han manifestado en contra de Maduro y países aliados de economía emergente o de izquierda.
El desequilibrio informativo es absoluto, estamos saturados de información contra Maduro, pero poco sabemos qué está sucediendo realmente. A Carmen Aristegui se le filtró una entrevista con una académica y periodista venezolana que afirmó que hay más de 300 municipios en Venezuela y solo en un poco más de cuarenta hay revueltas.
La entrevistada por Aristegui decía que no sale de Venezuela la otra versión de lo que sucede, la versión institucional, hay aislamiento informativo y solo se ve, se escucha y se leen las versiones de la oposición.
Diariamente, decía la maestra universitaria, salgo a mi trabajo y nunca me he topado con alguna barricada. Trabajamos sin contratiempos, hacemos lo que tenemos que hacer, vivimos en un país en calma sin negar que hay grupos opositores de derecha beligerante que intentan desestabilizar. Esto no lo decía Maduro, insistimos, lo dijo en una entrevista una maestra universitaria y periodista venezolana que invitaba a Carmen Aristegui a ir a Venezuela y constatar lo que le informaba.
No se trata de dejarnos llevar por una prensa contaminada y parcial, se trata de tener la mejor de las aproximaciones sobre la realidad venezolana y escuchar la voz de los bolivarianos, conocer la real correlación de fuerzas, saber qué sucede en el país en su conjunto, escuchar la opinión de los que apoyan el proyecto de Maduro.
Una cosa es cierta, coincidir con Trump es gran riesgo, hoy, hay linchamiento contra Maduro y su proyecto, mañana podría ser contra cualquier otro país, incluyendo a México. O no.