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Como en el beis

Los momentos complicados que se han ido acumulando en la gestión de la 4T han servido para evidenciar por un lado el liderazgo de talante autoritario del presidente, o bien la desconfianza que tiene de sus allegados para no tomar en cuenta lo que le recomiendan. Pero además, la falta de carácter de sus secretarios para hacerle ver áreas de oportunidad o amenazas que penden sobre su personal modo de gobernar. Hoy luce como un hombre solo.

La renuncia y denuncia de quien fuera su Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, ha sido la muestra de lo que sucede puertas adentro: “En esta administración se han tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento”. “Me resultó inaceptable la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública”, agregó Urzúa, un hecho que “fue motivado por personajes influyentes del actual gobierno con un patente conflicto de interés”.

Ante este hecho el prestigiado diario especializado en temas económicos, Financial Times, diagnosticó en su editorial del pasado día 11 de julio que López Obrador debe dejar de confiar en sus datos y aceptar la realidad económica del país.

Al día siguiente, en la conferencia mañanera, AMLO reaccionó pidiendo una disculpa por parte del diario al pueblo de México, pues “se quedó callado mientras se imponía la corrupción en México, nunca dijo nada, al contrario, aplaudía”.

El tema lo volvió a tocar el día de ayer en la mañanera. Aseguró que Financial Times debe realizar una autocrítica tras apoyar la reforma energética que resultó desastrosa para México y criticó a la revista Proceso por hacer editoriales que, dijo, afectan a la 4T. Una vez  más, quedó de manifiesto la nulidad del encargado del área de Comunicación Social, Jesús Ramírez Cuevas, quien o no le da consejos al presidente para que no abra frentes con los medios de comunicación, o si lo hace, se ve que no lo pela.

“La revista Proceso por ejemplo no se portó bien con nosotros. No es reproche, estamos buscando la transformación y todos lo buenos periodistas de la historia siempre han apoyado las transformaciones, es una visión distinta”, dijo AMLO, en un intercambio con el reportero de Proceso, Arturo Rodríguez. 

“El papel de los medios no es portarse bien, es informar”, aseguró Rodríguez, a lo que respondió el titular del Ejecutivo: “sí, pero a veces, ¡ni eso! es editorializar para afectar las transformaciones. Es para el conservadurismo, para conservar, no para transformar”, dijo al tiempo que de forma apresurada dio por terminada la conferencia mañanera.

Se extrañan el trabajo que realizaba Rubén Aguilar, quien fuera el vocero de Vicente Fox, que aparecía para enmendarle la plana a su jefe ante algún exabrupto o disparate declarativo. Hace poco AMLO que la sentencia contra el “Chapo” Guzmán había sido “algo doloroso”. Tan descomunal desatino no mereció ningún tipo de rectificación o matiz.

En días recientes desdeñó la nota de primera plana de Reforma que mostraba una caída de 8 puntos porcentuales en los niveles de aprobación a su mandato. Para la ocasión soltó la frase que ya se dice a manera de broma en todos los ámbitos: “Yo tengo otros datos”.

El presidente está muy solo. Y la nota del fin de semana lo pinta a la perfección: representantes del “pueblo bueno”  irrumpieron en el hotel donde se hospedó en gira de trabajo por Ciudad Valles, en San Luis Potosí. “No merezco este trato”, les dijo al grupo de inconformes. El mismo presidente fue victima del austericidio que ha cometido en la Administración Pública. Desaparecer al Estado Mayor le generó aplausos pero también lo coloca en una situación de vulnerabilidad muy evidente.

Le convendría más a él en lo particular y al país en lo general que supiera jugar más en equipo. Como en el beis, que tanto le gusta.

Esta columna recargará pilas y regresará el próximo día 06 de agosto.

Botica

50 años.- “Éste es un pequeño paso para un hombre, pero un enorme salto para la humanidad”. La inmortal frase es de Neil Armostrong. Siendo las 20:56 horas, del 20 de julio de 1969, fue el día que un ser humano puso, por primera vez, un pie en la superficie lunar. Jacobo Zabludowsky, el periodista que narró el hecho, para nuestro país, de manera simultánea por radio y televisión eligió una elocuente frase para describir ese importante acontecimiento: “el relámpago que divide dos épocas como en un abismo”.

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