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Consultas… ¿ridículas o estratégicas?

Ridículas, es el adjetivo que mejor se adapta a las propuestas de consulta popular que han emprendido los partidos políticos.
Cuando preguntan ¿Debe reducirse el número de diputados plurinominales? ¿Debe aumentar el salario? o ¿Debe privatizarse Pemex o regalarse el petróleo a los extranjeros? Las respuestas son obvias. Y aunque en el papel, de manera formal la pregunta tenga otra redacción, estarán tratando de hacer creer a la gente que esto es lo que significan.
Pero no son ocurrencias, en realidad se trata de estrategias proyectadas con un sentido electoral. Viéndolo con calma, a los partidos lo que menos les interesa es cuidar a Pemex, aumentar el salario o reducir plurinominales; les interesa ganar elecciones.
Hace mucho, desde antes de que se aprobaran las reformas en materia energética, se anunció que los lopezobradoristas, perredistas, petistas y otros istas, tratarían de echarlas abajo mediante una consulta popular. Desde entonces se les explicó, incluso con manzanas, que no podrían; que al aprobarse el sistema de consultas quedó muy claro que estas no aplican o no pueden revocar una reforma constitucional.
La explicación en versión corta es que una consulta puede revocar leyes aprobadas por el Congreso de la Unión o actos del ejecutivo federal, pero no a las normas constitucionales realizadas por el Constituyente Permanente, integrado no solo por diputados y senadores, sino también por los congresos de los estados.
En el caso de la reforma energética, que es de carácter constitucional, obviamente no aplica; los dirigentes perredistas en su mayoría lo entienden, lo saben pero no se lo dice a sus huestes. Prefieren seguir con el discurso de que la reforma es privatizadora y les aseguran que sí se puede revocar con la consulta.
Los engañan pues, plenamente consientes de que la Suprema Corte de Justicia no aprobará esa consulta. Saben que les dirán que no, pero le están apostando a que cuando eso suceda se genere descontento popular, tomarán la bandera de víctimas y dirán que hubo fraude.
Por eso son tan lógicas y explicables las absurdas propuestas de consulta que han iniciado el PAN y el PRI. Tampoco son proyectos de consulta serios, son reacciones para curar en salud la negativa que tendrá la consulta de las izquierdas.
Hay quien dice que la idea de forzar un aumento a minisario impulsada por el jefe de gobierno del DF Miguel Ángel Mancera pretende hacer tronar a la economía; que se hagan realidad los pronósticos fatalistas de inflación, cierre de empresas y pérdida de empleos; crear una crisis porque ese es el mejor escenario para el perredismo y específicamente para las aspiraciones de Mancera. Conquistar los votos de los inconformes con una catástrofe económica que él mismo haya propiciado; con la experiencia de que para el perredismo es fácil hacerse con las simpatías de las clases pauperizadas, especialmente en la capital del país.
Pero para el panismo la explicación se antoja distinta; Madero también sabe que su consulta es absurda, pero la impulsa esperando que sea rechazada por la suprema Corte. Igual que el Peje, sabe que su consulta no es procedente.
También la del PRI, eso de proponer la reducción de plurinominales, es decir la revocación de una norma constitucional, también tiene asegurada la negación de la Corte.
Lo hacen como una respuesta al perredismo, para la resolución de la Corte les diga que no a los perredistas pero estos no se puedan decir agraviados porque también les dirán que no a los panistas y a los priistas y así todos parejos.
Hay que insistir en que la redacción de las preguntas para la consulta dice otra cosa pero seguirán haciendo creer a la gente que le están preguntando por la protección de la soberanía en materia de petróleo, por el aumento al salario y por quitarles posiciones a los partidos.
Claro que los pejistas dirán que es un compló, pero será más fácil torear con la inconformidad cuando se les de palo, si también se les dio palo al PAN y al PRI.
Ya en cuestión de fondo; es claro que la población se opone a que el país pierda sus recursos o que estos se entreguen a manos particulares o empresas extranjeras. Pero también es cierto que el manejo que se ha hecho hasta ahora de los recursos petroleros es de vergüenza y que es obligado cambiar, para producir, para eficientar, para transparentar y para que genere utilidades.
Es evidente que el salario mínimo es una burla; que no cumple con lo que marca la constitución de ser suficiente para el sostenimiento de una familia. No alcanza ni para comer, menos para vestir, educar y dar esparcimiento. El salario mínimo debe ser corregido, las familias deben tener la garantía de que en el más modesto de los empleos tendrán un ingreso que les permita subsistir con ese mínimo. Aunque es obvio que no puede ser sólo por decreto, sino a partir de un trabajo de Estado, más profundo, serio y urgente.
Es sabido que a los legisladores plurinominales sólo los quieren y los defiende los mismos políticos y, quienes ven en ese sistema un mecanismo para mantener contentos a los partidos.
Sirven como moneda de cambio y como premio de consolación; no representan a la gente, sólo defienden los intereses de sus grupos, cuestan mucho y aportan muy poco.
Claro que hay que reducirlos en número, algunos opinan que incluso debería desaparecer esa figura y que vallan al congreso sólo los que sean electos por mayoría.
Y unos cuantos creemos que tal vez podría haber plurinominales, pero no nos privilegiados que ponen los partidos entre sus compadres, amigos y secuaces; sino que bien podrían asignarse a quienes tienen una base popular, que compiten en elecciones y que pierden pero por el menor margen; los mejores segundos lugares; los que demuestran que sí tienen aceptación; que la gente los conoce y vota por ellos y que casi ganan.

Twitter: @MCervantesM

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