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Coordinación de Políticas económicas entre Banco de México y Secretaría de Hacienda (Segundo Acto)


La semana pasada en este espacio se abordó la intervención del Banco de México sobre el recorte al gasto público. Todo comenzó cuando Agustín Carstens insistió en que la caída en los precios del petróleo podría afectar a las finanzas públicas del país, por lo cual era necesario realizar ajustes al gasto público, principalmente a Pemex, a fin de evitar consecuencias como un mayor aumento en las tasas de interés. Ante estas declaraciones Luis Videgaray anunció que se encontraban trabajando de forma conjunta con el Banco Central para mantener las variables macroeconómicas estables y sólidas ante las turbulencias del entorno económico internacional.
Es de llamar la atención, como también se mencionó la semana pasada, que la autoridad encargada de la política monetaria intervenga en la política fiscal cuya facultad recae exclusivamente en la Secretaría de Hacienda; pero lo más extraordinario es la inmediata respuesta y atención a las recomendaciones emitidas.
El miércoles de esta semana ambas instituciones realizaron un anuncio en conjunto para dar a conocer los recortes al gasto público y el incremento a la tasa de interés de referencia ante la pérdida de una cuarta parte del valor del peso frente al dólar en el último año y la merma de 26 mil millones de dólares en la reserva internacional de divisas.
El secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, anunció un recorte al gasto público de este año de 132 mil 300 millones de pesos, que equivale a 0.7 por ciento del producto interno bruto (PIB). El gobierno federal reducirá su presupuesto en 32 mil 300 millones de pesos. De esa cantidad, seis de cada diez pesos serán en gasto corriente, que es el relacionado con la operación, sueldos, inmuebles y equipos; el resto, cuatro de cada diez pesos, en el gasto en inversión. Sostuvo que el presupuesto en las áreas de seguridad y desarrollo social no será afectado. Tampoco se tocarán proyectos como la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o el tren ligero México-Toluca. Los otros 100 mil millones de pesos tendrán que ser eliminados del gasto previsto en Pemex.
En la parte monetaria, Agustín Carstens que la Junta de Gobierno del Banco Central decidió por unanimidad incrementar en medio punto porcentual la tasa de interés de referencia a 3.75 por ciento. Con esa medida la institución busca atajar que la devaluación del peso frente al dólar se traslade a la inflación actual y a la prevista para los siguientes meses. También pretende aumentar el atractivo de la inversión en pesos y, de esa manera, contener y revertir parte de la depreciación de la moneda nacional.
Una tercera medida por parte de ambas instituciones es el fin de la subasta de dólares de la reserva de divisas para contener la devaluación del peso, decidida por la Comisión de Cambios, en la que participan los titulares de Hacienda y el Banco de México.
Tres conclusiones importantes: en relación al recorte en el gasto público no tendrá impacto en el crecimiento económico por dos razones, una es porque el modelo económico actual no mantiene relación entre gasto y crecimiento y la otra razón es porque no habrá reducción de gasto público en la práctica. Sobre la política monetaria, el incremento en la tasa de interés no logrará mantener los capitales en el país, la especulación y turbulencia financiera no se detendrá con dicha medida. Por último, la percepción social es importante y es necesaria atenderla con hechos y con impacto en los bolsillos.
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