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Crisis manifiesta

Los esfuerzos por sacar las leyes secundarias en materia energética continúan a todo lo que dan, en una confrontación que forma parte del show político -cuando menos esa impresión nos da- los panistas atacan a perredistas, estos contraatacan y se salen de los debates que no tienen nada de debates y el PRI un tanto divertido juega con los rabietudos y avanza, quizá lento, pero avanza.
Así, vamos viendo que los partidos siendo los más rechazados de la sociedad deciden, acuerdan, negocian, lucran con el futuro de México, en uno de los episodios más lamentables de la política mexicana donde los ciudadanos somos seres excluidos y marginados.
Primero fue un triunvirato llamado pomposamente “Pacto por México” que decidió las reformas estructurales y las impuso a un Legislativo inexistente, un poder Constitucional sobajado, sometido y acatador de acuerdos externos ante la mirada silenciosa de los constitucionalistas que solo en corto comentan las aberraciones legales que se cometen a sabiendas que el Estado es sordo a toda observación, lo que convierte a nuestro país muy cercano a la dictadura de élites partidistas. Partidos alejados de la sociedad que deciden por todo un país, en una realidad política absurda y aniquilante a cualquier intento democrático.
Los actores políticos niegan, se hacen omisos o ignoran las discusiones de fondo. Fuera de su lógica está llevar a la discusión el modelo político, social y económico actual. Es increíble cómo ven en el ciudadano solo un recipiente de acuerdos, nunca un ser pensante, es más, trabajan no para que piense, saben que el día en que el mexicano piense y reflexione recibirán una patada en el trasero y los expulsarán de los centros de control social y político.
Quizá una de las cosas más grotescas que uno escucha de las autoridades electas es que son “representantes del pueblo”, sin duda lo son, por una estructura Constitucional permisiva, no porque en la realidad lo sean. Son electos por una minoría de la población, y de esa minoría se apropian de una escasa mayoría de la minoría y con eso van a decidir el futuro de todo el país.
Por supuesto que ante la amenaza de que incluso los legisladores surgidos de partidos rechazados por los ciudadanos pudieran poner en peligro los acuerdos que van a beneficiar a los más poderosos, los poderosos deciden mandar a su empleados e incluso a sus familiares como diputados y senadores. Seguramente todos quedamos sorprendidos de ver a una hija del magnate de la televisión en México Ricardo Salinas como senadora de la república. ¿A quién obedece esta señora?, ¿cuáles son sus intereses? ¿De qué lado está?, y lo más raro ¿por qué está ahí? ¿Por amor a la patria? ¿A los pobres? ¿A los ciudadanos más desfavorecidos del país? ¿Al interés nacional? No nos hagan reír, seguramente la senadora Salinas comentará en sobremesa “hoy discutiremos cosas de los proles, qué aburrido”. Así está el nivel de la política, de los partidos, de los intereses y los recintos legislativos. Los partidos tolerando todo de fondo, haciendo circo con lo superficial e irrelevante.
Se dicen cosas para crear burbujas y escenarios distractores. Cuauhtémoc Cárdenas arremete contra López Obrador acusándolo de dividir la izquierda, pero, ¿cual “izquierda”? ¿La negociadora y corrupta? ¿La izquierda de los “cochupos” y las “transas”? La izquierda política que se repta en los congresos, cabildos y cualquier espacio en donde pueda cobrar, luciendo su ignorancia e indolencia absolutas ni siquiera capaz de usar las tribunas para medianamente denunciar tanta arbitrariedad que existe y de las que finalmente se convierte en parte.
Acaso Cárdenas se cree el ícono de la unidad opositora, o piensa que su partido el PRD es integrador de la izquierda, no me hagan reír. Al ingeniero Cárdenas se le pasó su oportunidad histórica, le dio miedo enfrentarla, de los millones de mexicanos que lo siguieron y creyeron en él se quedaron esperando la señal de la revuelta civil, de la protesta ciudadana y se refugió en su confort mientras nuestro país se ahogaba en el oprobioso “salinato”, esto no se olvida, ingeniero, ahora no nos venga enunciando divisiones de una izquierda inexistente.
Aún hay diputados y senadores que no obstante la crisis de los partidos mantienen capitales políticos diríamos que honorables, son legisladores, presidentes municipales y gobernadores que triunfan sin discusión ni sospecha, son políticos aceptados, pero quizá sin posibilidades de proponer cambios sustanciales que dignifiquen y regresen la credibilidad ciudadana. Legisladores de consensos quizá impedidos para actuar contra tanta arbitrariedad, demagogia, engaño y cinismo organizados. Una golondrina no hace verano, dicen, una grupo de legisladores aceptados y con apoyos sociales reales no podrá transformar un sistema, pero sí serán modelos éticos y morales para continuar una lucha reivindicativa aunque sea en situaciones muy adversas. O no.

Jenep_55@hotmail.com
Twitter: @ajua011

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