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Curarse en salud

Sabedor que el pasado 1 de julio se convirtió en el depositario de la esperanza popular por terminar con la corrupción y realizar un cambio radical en las instituciones y en la forma de llevar las riendas del país, en días pasados, el aún presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha comenzado lo que parece es una estrategia para irse curando en salud.

El tabasqueño declaró que “Posiblemente por las circunstancias, porque el país está atravesando en una situación económica y social muy difícil, posiblemente por la situación de bancarrota en que se encuentra el país, no podamos cumplir todo lo que se está demandando, pero si vamos a cumplir, que quede claro, todo, todo lo que ofrecimos en campaña”.

Al iniciar su llamada “Gira de agradecimiento” en Tepic, Nayarit, AMLO añadió “Porque suele pasar que se ofrecen cosas durante la campaña y luego cuando ya se llega al gobierno, se olvidan. Yo vengo a decirles que nosotros no vamos a actuar así”.

Otro ejemplo puntual ha sido la construcción de un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México. Uno de sus más difundidas banderas en la campaña fue la de criticar el proyecto para realizarlo en Texcoco. Sin embargo él y sus allegados promovían que se podía solucionar esa situación construyendo en las instalaciones militares de Santa Lucía un par de pistas y que sería menos oneroso y, sobre todo, no habría lugar a posibles conflictos de interés o actos de corrupción.

Tras la victoria arrasadora en las urnas y luego de analizar y contrastar los dos proyectos, a decir de expertos en la materia el mejor proyecto en términos de costo, movilidad, seguridad es el original, el de Texcoco que ciertamente enfrenta la resistencia de algunos grupos ambientalistas y vecinos de San Salvador Atenco.

Al conocer la contundencia de los diferentes estudios externos, la salida del presidente electo fue decir que la decisión se sometería a la voluntad popular a través de una consulta la cual se llevaría a cabo el día 28 de Octubre del año en curso. Se trata de encubrir el muy probable revés que significaría el reconocer que el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), en Texcoco, es mucho más factible que el que le proponían sus “expertos”. Ante el resultado de la consulta dirá que el pueblo decidió y luego entonces no quedará exhibido como alguien que reculó o se desdijo o que no cumplió una de sus principales promesas de campaña.

En cambio, no se tiene el mismo criterio de someter a consulta popular dos de las obras más importantes de su sexenio que ha anunciado de manera anticipada: construir una refinaría en Tabasco y el Tren Maya.

Por otro lado, la puesta en libertad de la Maestra Elba Esther Gordillo el mismo día que recibió López Obrador su constancia de mayoría como presidente electo del país, dejó un muy mal precedente en contra del promotor de la llamada “honestidad valiente”. Si a eso se le suma la forma en que desdeñó un serio y muy bien documentado reportaje del portal Animal Político, continuado con el diario Reforma en el cual se dan detalles de lo que es conocido como la Estafa Maestra, representan serios contrastes entre lo que prometió en campaña y la posición que debería de asumir como gobernante. De Rosario Robles, una de las principales señaladas se limitó a decir que se trataba solo de un chivo expiatorio.

Hay quienes aseguran que protegerá a Robles Berlanga por una deuda de gratitud que tiene para con ella. En fin.

El nuevo sexenio inicia a partir del día primero de diciembre, pero a la fecha, la estrategia de asumir prematuramente el poder está arrojando un balance más bien negativo. Se han encendido algunos focos de alerta. La Cuarta Transformación no ha iniciado como mayoritariamente se deseaba.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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