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De la sensibilidad y el diálogo se crearán el Parque Centenario y Centro de Artes

No es de ahora. Desde hace ya varios triénios y sexenios que la ciudadanía no se siente genuinamente representada ni en los Congresos (locales y de la República) y ni tampoco en los cabildos. ¿La causa? La ausencia de verdaderos y profundos diálogos entre quienes integran estos cuerpos colegiados, tomando como punto de partida que tras un diálogo razonado se llegarán a acuerdos que beneficien a la población. Esto es, a la gran mayoría.
Hace algunas semanas el Cabildo capitalino aprobó la edificación de dos edificios en las inmediaciones de nuestros principales pulmones citadinos: los parques. La decisión a la que se opusieron varios regidores de oposición (lógicamente ninguno del PRI), de inmediato creó una reacción viral entre los grupos ecologistas y políticos de la oposición que duró varios días en redes sociales y medios comerciales.
El pasado lunes el gobernador presentó el proyecto denominado Parque Centenario y Centro de Artes, en respuesta a las demandas desatadas por lo aprobado en el cabildo capitalino.
En un comunicado de prensa, el gobernador manifestó que “dando respuesta a una legítima demanda de grupos ecologistas y peticiones ciudadanas, los proyectos de construcción del DIF Estatal –en donde originalmente estaban los viveros de la Conafor- y de las oficinas del Conafe en un terreno baldío cercano al parque Sahuatoba, serán removidos a otros espacios de la ciudad.”
— Los dos nuevos proyectos que estarán a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del Gobierno del Estado, representará una inversión de 95 millones de pesos con el apoyo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del Gobierno de la República.
— El Parque Centenario incluirá la plantación de dos mil árboles, 20 mil plantas, 50 mil metros cuadrados de pasto, además contará con seis jardines –uno floral, para lectura, de meditación, de plantas aromáticas, de árboles frutales y otro perene-, además de una cancha de futbol 7 y una cancha de usos múltiples.
— Se equipará con un área con aparatos de ejercicios, un foro al aire libre y mobiliario de bancas, iluminación por medio de celdas solares, una planta de tratamiento de aguas residuales y sistema de riego para los jardines y áreas verdes.
— El Centro Estatal de las Artes tendrá talleres de teatro, danza, gráfica digital, salón para música grupal,  aula de estudios literarios y una tele aula, explicó Herrera Caldera quien destacó que “será un edificio moderno, sustentable, contará con celdas de iluminación solares y concretos permeables”.
— Se presentará una propuesta ante el Congreso del Estado para que en las áreas verdes de los parques ya no existan más construcciones y tener la certeza por ley, que todo el parque sea área verde, “que sea patrimonio de todos los duranguenses”.
— Estas nuevas obras se sumarán al rescate integral que se ha hecho de los parques Guadiana y Sahuatoba, con reforestaciones, nuevos jardines, lagos, juegos infantiles, el macro-domo del auditorio, la reconstrucción del propio Auditorio del Pueblo y el rescate del lago del Parque Sahuatoba.
Para que esta situación no vuelva a repetirse y que sea un gobernador quien siga enmendando la plana, es necesario que nuestros políticos entiendan lo que significa la palabra diálogo:
El diálogo no es cualquier tipo de habla o de palabra, y por eso merece el examen y meditación que muestren su importancia. Pues de no entenderlo de modo claro y preciso pueden derivarse, como suele sucedernos, graves consecuencias prácticas y políticas.
En primer lugar de entrada, podemos sostener que el diálogo es una especie, un tipo de habla muy especial. El habla o la palabra tienen muchos y diferentes usos.
— Uno, podría ser el dictar: (lo que hoy observamos en los parlamentos dominados por aplastantes mayorías) hablar unilateralmente sin expectativa de respuesta; el uso imperativo del decir que no está dispuesto o abierto a un posible contra/decir. Naturalmente, el dictado o la “dictadura” pueden estar más o menos justificados: no es lo mismo dictar una sentencia o conferencia o proclamar una norma que pronunciar una amenaza o plantear un chantaje como tipo extremo de este uso y funcionamiento efectivo del lenguaje: la “comunicación” (coja) de un unilateral Dictado o Imposición.
— En segundo lugar, podríamos distinguir la negociación. En ella ya tiene lugar en alguna medida el decir o habla recíproca, pero su peculiaridad estriba en que las partes interlocutoras pretenden hacer valer sus intereses particulares sin cuestionarlos o someterlos a discusión, a la vez que están dispuestas a ceder en ellos en parte para llegar a un pacto. También aquí puede darse mayor o menor compatibilidad del trato o pacto con la equidad. Pero este segundo tipo fundamental de uso del lenguaje no alcanza aún la simetría en el intercambio, por lo que podríamos llamarlo Trato o Transacción.
En tercer lugar señalaríamos precisamente el diálogo como el modo de habla en que el lenguaje manifiesta íntegra o cabalmente su máxima virtualidad y su más esencial intencionalidad; la especie más especial, eminente y ejemplar de la genérica capacidad comunicativa, en tanto, de acuerdo con la transparente etimología de la palabra, buscaría la mayor comunión o unanimidad. En el diálogo los interlocutores no buscan hacer valer pretensiones parciales o particulares por encima de todo, sino que las someten o están dispuestos a condicionarlas por los intereses generales o comunes. En él opera la igualdad de interés, sea por definir normas justas o por determinar bienes comunes, y la cooperación racional para satisfacerlo. Con ello, paradójicamente, todos se someten al único dictador admisible por los seres racionales: la razón misma que comparten, en cuyo régimen ha de imperar la mejor razón o argumento, con indiscriminación o indiferencia de su autoría particular.
Hoy, gracias a la sensibilidad de un gobernante, no se comete un atropello y, en cambio, como respuesta se ofrece una serie de acciones que no sólo preservarán nuestros parques, sino los fortalecerán y los harán más habitables.
Viva el verdadero diálogo, resultado de la civilidad política.

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