MINUTO X MINUTO

Quién debe tener el voto ciudadano


Cómo hablar bien de un gobierno cuando no hemos avanzado ni un milímetro en dos temas fundamentales como son seguridad y el empleo. En seguridad todo apunta para que este gobierno que terminará el próximo año supere los índices trágicos. Miles y miles caen por agresiones con armas de fuego o punzocortantes, para qué citar cifras que están por debajo de la realidad dramática.
Ya no son solo los olvidados, los que no importan, los nadie; caen también víctimas de la violencia los comprometidos con la defensa de los derechos humanos, alcaldes electos, prominentes ejecutivos de empresas poderosas, la muerte de mujeres y niñas ultrajadas y torturadas sin que se pueda frenar esta abominación social.
El Estado está rebasado, digan lo que digan en contrario ahí están los hechos que reflejan la trágica realidad, contra el discurso oficial al que cada vez le es más difícil engañar u ocultar.
Este año será el más violento de las últimas décadas, es un fracaso estrepitoso de todos los que intervienen en la seguridad ciudadana, estrategias fallidas, recursos mal utilizados, muertes lamentables de agentes y miembros de las diferentes corporaciones de seguridad caídos en enfrentamiento, lo más triste.
Otro lamentable tema en el que nuestro país reprueba es el del salario y empleo. Nuestro país se coloca por debajo del promedio de América Latina. México obtiene 50.3 puntos de 100 en el índice de mejores trabajos, por debajo del promedio del continente que es de 57.1, según análisis realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Aún más, según cifras del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) un millón de personas se agregaron al segmento de trabajadores que ganan hasta un salario mínimo en los últimos tres años. Se imagina usted en qué condiciones vive una familia con un salario mínimo, la vida convertida en tortura, en angustia y desesperanza.
En este mismo lapso de tiempo dos millones de trabajadores registraron un salario de hasta dos salarios mínimos, mientras que los trabajadores que perciben más de cinco salarios mínimos se redujeron.
Sin embargo vemos cómo el gobierno presume de generación de empleos, no dice si estos empleos son permanentes o eventuales, nada dicen tampoco de los salarios que percibirán estos trabajadores, mucho menos hablan del déficit laboral que arrastramos. Las cifras se manipulan, se maquillan, se ocultan, se miente y terminan por aumentar la falta de credibilidad ciudadana en los gobernantes y lo más peligroso, en las instituciones.
Las consecuencias de estos dos fracasos de las políticas públicas del Estado mexicano son simplemente catastróficas. La inseguridad está provocando un estado de ánimo que lleva a la apatía, al desinterés por los temas cívicos y ciudadanos, y lo peor, la insensibilidad por lo que ocurre en el entorno con una lógica que estremece “que no me pasa a mí, y si me pasa, mala suerte”. De la obligación fundamental que tiene el Estado de darles seguridad, no quieren saber nada. El desempleo y los salarios miserables han ocasionado una terrible frustración laboral. Si en un empleo me van a pagar una miseria por ocho o más horas matadas, mejor me voy con los “malos”, ellos me pagan el triple o más, y me la juego, así de fácil. La otra opción es drogarse para eludir la miseria y robar y hasta matar para comprar la droga. En el fondo, el estado es el que crea esta situación terrible.
Los partidos y candidatos que estarán disputando la Presidencia de la República en el proceso electoral del próximo año deberán presentar un diagnóstico de país, a partir del mismo, la propuesta de que van a hacer en los temas más sensibles. Quienes tengan la mejor visión y la alternativa más objetiva y viable en nuestra opinión son los que deberían tener el voto de los ciudadanos, los que no deben ser rechazados, el país no los necesita. O no.