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Del destape a la liturgia

Una vez más, Enrique Peña Nieto eligió un día 27 para dar un aviso importante. En esta ocasión, el dar a conocer la renuncia de José Antonio Meade Kuribreña como secretario de Hacienda y Crédito Público y el posterior anuncio de éste para registrarse como pre candidato del PRI a la Presidencia de la República. Con este movimiento se instala en la recta final de lo que el mismo Peña definió hace unos días como la “liturgia” priísta, en este caso, de la sucesión presidencial.
“Voy a solicitar mi registro como precandidato a la Presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional, lo hago tras 20 años de servir a mi país de manera ininterrumpida con integridad y honradez”. Dijo Meade en Palacio Nacional, el lugar que eligió para dar ese mensaje.
Al momento de escribir estas líneas se hablaba de que el pre candidato tricolor haría pasarela en las sedes nacionales de la CTM, CNC y CNOP y que por la noche se trasladaría al Edificio del PRI Nacional para registrarse como aspirante presidencial.
De esta forma, un Presidente de la República, de extracción priísta da continuidad al ritual de ejercer la facultad de nombrar a quien habrá de ser el candidato de su partido a sucederlo en el cargo, solo que ahora, en lugar de “destape”, se habla de “liturgia”. Una tradición del Siglo XX a la que se le da continuidad en el Siglo XXI, y a juzgar por las formas, con todo y confeti, acarreados y mamparas con letras de unicel incluidos.
El que en papel era quien encabeza las encuestas de preferencia electoral por el PRI, Miguel Ángel Osorio Chong, ayer mismo procedió a felicitar a Meade, situación que ayudará en algo a distender la tensión entre priístas. De esta forma, las aspiraciones del todavía secretario de Gobernación se diluyeron y ha resuelto, muy seguramente a petición del primer mandatario, disciplinarse. Aunque en honor a la verdad las cuentas que entregará Osorio al finalizar el sexenio no serán, ni de cerca, muy satisfactorias. Aunque fue recapturado, Joaquín “El Chapo” Guzmán se escapó de una prisión de máxima seguridad, el proyecto de la Gendarmería que no se cristalizó y, sobre todo, las cifras negativas en el tema de inseguridad.
Habrá que esperar si se mantiene este aparente clima terso al interior del PRI, o si continuarán las embestidas de personajes como la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, exigiendo un método más democrático para la selección de candidato a la presidencia. También habrá que esperar las posturas de personajes influyentes como Manlio Fabio Beltrones, quien por cierto operó, para Carlos Salinas de Gortari, en 1994, lo que fue conocido como el “video destape” de Ernesto Zedillo, que sirvió para tirar línea y frenar los deseos de parte de alguna parte de la militancia que querían fuera ungido en ese entonces Fernando Ortiz Arana.
Anterior a ese “destape” fue el de Carlos Salinas de manos de Miguel De la Madrid. En aquel entonces, De la Madrid concedió la oportunidad a 6 personajes para que contendieran y los placeó en diferentes foros: Alfredo del Mazo, Ramón Aguirre, Miguel González Avelar, Manuel Bartlett, Sergio García Ramírez y Carlos Salinas de Gortari. Desde finales de 1986, el entonces presidente había resuelto que su candidato sería Salinas de Gortari, pero en la mañana del 4 de octubre de 1987 cuando el entonces presidente nacional del PRI Jorge de la Vega Domínguez hacía el anuncio en conferencia de prensa, ese mismo día Alfredo del Mazo felicitaba al entonces Procurador Sergio García Ramírez porque sabía, de “buena fuente” que él sería el candidato. Se vivieron horas de confusión y tensión, varios medios de comunicación se apostaron en casa de García Ramírez. Toda esta situación se dio porque la noche previa en una fiesta particular, Federico, hijo de Miguel De la Madrid, le confesó al anfitrión, el empresario Jaime Camil, que quien tenía más posibilidades era García Ramírez, hombre que contaba con el respaldo de la Corriente Democrática que encabezaban Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez. Al final, el presidente dio un manotazo en la mesa y se alinearon a su decisión, sin embargo y como es sabido, la elección se complicó bastante.
En las elecciones presidenciales del 2000 y del 2006, las fracturas internas y el factor Roberto Madrazo provocaron la derrota del PRI en las urnas, siendo relegado a una lejana tercera posición en ambos procesos electorales, es por ello que debe de haber la conciencia que de llegar en un clima similar, correrían la misma suerte.
Habrá que ver cómo se desarrollan las cosas los próximos días y ver si con el candidato elegido por Peña Nieto el PRI es capaz de hacer frente al puntero, Andrés Manuel López Obrador.

ladoscuro73@yahoo.com.mx
@ferramirezguz

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