MINUTO X MINUTO

Democratizar al PRI para ser competitivo en el 2018


La autocomplacencia ha sido para el PRI su principal veneno, lo que lo ha llevado en menos de seis años a perder más territorio y más electores en el país. Sólo el triunfalismo no lo ve.
Es la autojustificación y el necio discurso del autoengaño de que todo está bien, de ver victorias cuando son derrotas y la ausencia de la autocrítica, lo que nos tiene al borde de una nueva derrota en el 2018, de no corregir a tiempo ésa visión.
Para los que desconocen la historia del partido, en Durango, en los tiempos que era partido único y de mayor pujanza, en 1932 se infringió la primer derrota al PRI cuando se llamaba PNR, al perder la primer gubernatura en el país, precisamente y tome nota lo curioso del dato, fue ante otro originario de Tamazula, el General Carlos Real Encinas.
Y fue precisamente Carlos Real Félix abanderado de una alianza de partidos locales como el partido agrarista de J. Guadalupe Rodríguez, el partido laboral fundado por Felipe Pescador y el Club Político Durangueño conformado por comerciantes y clases medias, que se habían resistido a sumarse a un gran partido nacional como era el naciente PNR y vencieron a su candidato José Ramón Valdez.
Es bueno que sepan que ha habido en antaño afanes por democratizar al PRI a nivel nacional y local, no son nuevos esos intentos como ahora pretenden retomar varias corrientes, tenemos registrados en nuestra memoria, los afanes de Carlos Alberto Madrazo Becerra, Carlos Sansores Pérez, Jesús Reyes Heroles y Luis Donaldo Colosio.
Carlos A. Madrazo en 1965 aún que había un gobierno más autoritario como el de Gustavo Díaz Ordaz, implantó la modalidad de que fuera el pueblo el que eligiera a los candidatos a presidentes municipales y no la cúpula del partido, de tal manera, fue la época que con el aval de las urnas colocadas en las plazas públicas, las que ordenaron al PRI a quien postular en cada municipio.
Carlos Sansores Pérez, en 1974, diseñó el esquema de “La democracia transparente”, en donde dejó libre la selección de los candidatos priístas a alcaldías, en asambleas donde ocurrieran los delegados proporcionalmente repartidos a la membrecía de cada organización filial partidaria y a cada uno de sus sectores y comités municipales y seccionales, acreditados, los que eligieran a sus candidatos en urnas que estaban transparentes en las que cada uno iba pasando a depositar su voto a la vista de todos. Ocasión en que compitieron mi compadre de feliz memoria, José Ramón Hernández Meraz y Jesús Flores López.
Jesús Reyes Heroles, introdujo su talento y advirtió que “Primero el programa y después el hombre” para no dejar que se filtraran al partido quienes no compartieran el ideario del partido y qué en cada elección, se obligara el partido a abrirse e interpretar los reclamos sociales y retomar las banderas y sus causas de democracia y justicia social, porque de otra manera dijo “Corremos el riesgo de despertar al México bronco”.
Luis Donaldo Colosio en 1989, aportó su esfuerzo instituyendo que el PRI es de la militancia priísta y que sólo ellos eligieran a sus candidatos, y emitió la convocatoria para que fueran sus fuerzas integrantes para que eligieran a sus delegados que iban a asistir a una Convención Ampliada de 1,800 Delegados para que a su vez, designaran en voto secreto a sus candidatos. Fue cuando en Durango emergió como candidato a alcalde Jorge Mojica con una amplia mayoría, quien exigía elección abierta a la militancia y detuvo el “dedazo”.
En Durango se dio una lucha más reciente, en el año 2010, el ex presidente del CDE del PRI, José Aispuro Torres, emprendió una batalla estoica porque el PRI eligiera su candidato a gobernador mediante una consulta a las bases y no mediante “el dedazo” disfrazado de un Consejo Político a modo.
La entonces dirigente nacional Beatriz Paredes, desoyó ésa demanda y provocó la escisión de Aispuro Torres, lo que lo llevó a ser candidato externo de otros partidos generándose el conocido desenlace electoral cuestionado, con un empate técnico que fue judicializado.
Seis años después, el nativo de Tamazula, refrendó su lucha por la gubernatura e hizo sucumbir al PRI en su primera derrota desde 1932, que había perdido entonces con las siglas de PNR, también ante una alianza de partidos e igualmente ante un tamazulense.
Hoy se vive a nivel nacional un clamor de corrientes a su interior por rescatar al partido de las decisiones cupulares, y en Durango, no es la excepción, con vías a su reestructuración estatal, están enfrentados los que se acogen a una elección central y quienes piden consulta a las bases para su renovación, en donde se inscriben Oscar García Barrón y Jorge Mojica.
La línea del que esto escribe es la humildad de la autocrítica y en contra de quienes consideren alevosamente al partido, con sentido patrimonialista, como si les perteneciera, me inscribo en esa línea, porque considero que el silencio es el puente de la complicidad. Dejar hacer y dejar pasar, es cobardía.
Muy importantes momentos los que está viviendo el PRI porque en la decisión que se tome, está en juego nuevamente la disyuntiva, dedazo o democracia. El PRI es de todos o sigue siendo de unos cuantos. Ya veremos.