MINUTO X MINUTO

El desfase entre actitudes y realidades


Julio Faesler

Apoyado en el anuncio del FMI y en los éxitos de México como exportador, el conferenciante subrayó que México tiene más que suficientes razones para dejar atrás la discreta posición que tradicionalmente ha mantenido en cuestiones internacionales.
Recordar cómo México fue capaz de superar la intensa crisis financiera de 2008 y observar la firmeza de sus instituciones financieras y desarrollo industrial, explica que el país ocupe ya un lugar importante en los escenarios internacionales, lejos de ser visto como país subdesarrollado.
El doctor George Friedman expresó que es tiempo de que México haga valer su fuerza económica y social en los foros mundiales. No hay razón, señaló, que mientras algunos países son tratados con especial consideración en las negociaciones internacionales, a México, que los supera en pujanza, se le dé un trato inferior. Por su parte, el mexicano no debe portarse temeroso de las reacciones de los demás. Lastrado por su baja autoestima, México suele aniquilar su potencial negociador.
La seguridad en sí mismo que siempre hay que mantener sabe que hoy en día ningún país es enteramente autónomo y que todos sin excepción, dependen de los demás para realizar sus metas nacionales. Lo contrario es enarbolar una estrategia demeritada y aislacionista, como la que adoptó el electorado inglés cuando, sin razones válidas, decidió su salida de la Unión Europea. Una nación sin una equilibrada autoestima se arriesga a tomar decisiones tan negativas como la mencionada, cuyo cumplimiento es actualmente un indigesto problema para el gobierno británico. La interdependencia que enlaza a todos los países es el rasgo que caracteriza el mundo actual. Ningún país puede pretender evolucionar por sí solo.
Los políticos mexicanos cometerán el mismo error, afirmó Friedman, si no reconocen el factor de interdependencia que hay que incorporar a las políticas de desarrollo e insisten en permanecer en un patrón de país subdesarrollado, enfrentado a un mundo amenazante, mientras que los hechos colocan al país en una plataforma de actuación donde se despliegan derechos y responsabilidades internacionales mucho mayores. El doctor Friedman expresó que nuestro país tiene que responder a esta realidad so pena de perder el paso.
La interdependencia que enlaza a todos los países es el rasgo que caracteriza el mundo actual. Ningún país debe pretender evolucionar por sí solo. Esa estructura mental conduce a crasos errores y daños que podrían curarse con el tiempo.
Quizás, concluyó el doctor Friedman, México no ha llegado a integrar su política comercial a las demás, como las industriales, agrícolas, energéticas de población, migración o las financieras. Integrarlas en una gran estrategia articulada daría al país la fuerza internacional que corresponde a sus avances internos y a su papel en el mundo del siglo XXI.
En el curso de sus comentarios, el académico mencionó que el TLCAN no desaparecerá, ya que hay demasiados intereses que sostienen su supervivencia. Ambos países lo necesitan. El presidente Trump, a su vez, representa la gran masa ciudadana encerrada en su propia visión de un mundo del que hay que aislarse.
Nosotros vemos que los procesos políticos son demasiado lentos siendo que las realidades son actuales. Por eso es urgente que México entienda y realice su potencial.