Diabetes, problema de salud pública


El problema tiene dimensiones a escala nacional que implican el posible colapso del sistema de salud público, el desaceleramiento de la economía, la pérdida temprana de fuerza laboral, el incremento acelerado de las jubilaciones con las consecuencias financieras que ello implica y sobre todo, una alta tasa de mortalidad a causa de la diabetes, terrible enfermedad que suele ir de la mano con la obesidad y que ataca cada día a más mexicanos.

En días recientes durante el día mundial contra la diabetes se informó de datos escalofriantes. Según la Organización Mundial de la Salud:
• En el mundo hay 422 millones de personas con diabetes.
• Más del 80% de las muertes por diabetes se registran en países de ingresos bajos y medios.
• Las muertes por diabetes podrían multiplicarse por dos entre 2005 y 2030.
• La diabetes tipo 2, representa más del 90% de los casos de diabetes en el mundo.

En México, desde el año 2000 la diabetes mellitus es la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda causa de muerte entre los hombres, según datos del Instituto Nacional de Salud Pública.
De forma que los datos son contundentes, no se trata de un problema menor, básicamente los mexicanos están muriendo a causa de las bebidas azucaradas, los alimentos chatarra y la poca actividad física. Los datos revelan también que no se trata de un problema de estrato socioeconómico, ricos y pobres están involucrados por igual. Pese a todo, impera en el país la desinformación, la negligencia y la falta de concientización.
Al final de cuentas, se trata de una batalla prácticamente imposible de ganar por el Estado, porque no hay la voluntad política suficiente y tampoco hay, según el Estado, la capacidad económica para manejar la posible pérdida de empleos y fuga de capitales que la disminución de la producción y venta de comida chatarra puede traer al país.
Se trata también de las instituciones de salud contra los grandes productores de bebidas y alimentos chatarras; de pobres campañas de concientización contra empresa monstruosas que tienen a su disposición todo el tiempo de radio y televisión que deseen para publicitar tus productos dañinos. Se trata de una batalla que se ha perdido sin empezarla porque el Estado no desea asumir las consecuencias económicas que implica; sin embargo, la postura pasiva de las autoridades terminará por cobrarle una factura mucho más alta al país: el probable colapso del sistema de salud y todas las repercusiones económicas que puede tener una población obesa y diabética conlleva.
Que el inicio de la solución venga del Estado se ve casi imposible. Muy probablemente será la sociedad organizada quien deba actuar activamente para revertir esta epidemia (calificada como tal por los organismos de salud más destacados).
Por los niños, principales víctimas de la comida chatarra y los productos altamente azucarados, es momento de tomar conciencia y de actuar.