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Dirigencias del PRI y PAN, desbocadas y sin rumbo

La carencia de liderazgos fuertes dentro de los tres principales partidos que hoy dominan la escena estatal, así como las ambiciones desbordadas por la disputa de los espacios de poder, están dando como resultado la interminable confrontación pública que impacta en el ánimo de la ciudadanía, quien desde fuere ya exhibe cansancio, enfado e indiferencia, a tres semanas de iniciadas formalmente, las campañas presidenciales.
La crisis partidista y sus componentes:
1.- La confrontación entre Luis Enrique Benítez y Óscar García Barrón parece ser interminable. La claridad del líder campesino sobre la forma en que se ha conducido el presidente del partido, sobre todo la falta de ética en el desempeño de sus funciones y compromisos y la intolerancia de Luis Enrique para aguantar las presiones naturales en este tipo de coyunturas, siguen propiciando que la sociedad esté más pendiente en la frivolidad de lo intrascendente que en las pobres campañas que comienzan a desdoblar los aspirantes a algún puesto de elección popular.
• Y para seguir en la misma tesitura de la improvisación y la ambición desbordada, ayer surgió un nuevo elemento que amenaza la tranquilidad del presidente estatal del tricolor. Aseguran los que están cerquita del también diputado local, que ante tanto problema que ha venido administrando se le olvidó cumplir con una de las exigencias de la ley electoral; el separarse de su cargo como legislador 90 días antes de la fecha límite para inscribirse como candidato. Hoy, Luis Enrique, está inscrito como candidato suplente de Francisco Ibarra Jáquez, al Distrito 14, por lo que podría ser impugnado por los contendientes de otros partidos.
En realidad, cuando no le llueve, le llovizna, al inquilino de Domingo Arrieta, esquina con calle Lerdo.
2.- Pero si en el PRI el ambiente de tensión y confrontación está lejos de desaparecer, en el cuartel del Partido Acción Nacional, la realidad no es muy diferente que digamos.
• Primero, las agresiones de Rómulo Campuzano contra el grupo de Rodolfo Dorador y Juan Quiñones, ambos cobijados por la sobra de José Ramón Enríquez Herrera. A ellos no se les olvida que los comparó con un cerdo. “Quítenle del hocico la mazorca a un marrano, y verán como reacciona”, diría el hoy secretario general con funciones de presidente interino.
• Bueno, pues el miércoles Fernando Rocha, presidente del directivo estatal, no quiso quedarse atrás y al criticar la inscripción de Carlos Segovia como candidato de Movimiento Ciudadano a la diputación local del Distrito 2, y de Luis Galindo al Distrito 5, los comparó con otro animal. “Vacas que no dan leche, que no ensucien el corral”.
• De igual forma anunció que por haberse inscrito como candidatos de Movimiento Ciudadano prácticamente se encuentran expulsado de ese instituto político.
Ayer jueves vino la contestación de Carlos y Luis.
“Lamentable que no a todos se les conecta la lengua con el cerebro, pero, esto hay que tomarlo de quién lo diga”. Pero la incongruencia es que por un lado diga que se está buscando con toda seriedad las candidaturas en común, con Movimiento Ciudadano, y por debajo de la mesa esté golpeteando, complementó Luis Galindo.
• Carlos Segovia por su parte, señaló que ellos le abonan al PAN, pero que por desgracia no hay espacio para los jóvenes. Y al referirse a la presidencia de Fernando Rocha, la calificó como pseudo administración porque la dirigencia estatal no lo ha ratificado como presidente.
• Fernando Rocha, por su parte, ayer por las redes sociales le contestó a Luis Galindo en el siguiente tono: “Quien no tiene conectado el cerebro es él (Luis Galindo). Mensaje que minutos después borró de su cuenta de Twitter.
Y así, sin riendas y ni quien se las estire, los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional continúan a todo galope dentro de sus propios corrales, sin que haya alguien que los pueda parar.
Y los ciudadanos: como el chinito.

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